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last update Veröffentlichungsdatum: 23.09.2026 23:09:52

En cuanto bajó del avión, Rose fue escoltada por dos guardaespaldas que mantenían una estricta seguridad a su alrededor. Aquello hacía que Rose se sintiera realmente asfixiada. Sin embargo, ese había sido el acuerdo al que había llegado con Aaron.

Justo cuando entró en el vestíbulo, Rose vio a uno de los guardaespaldas sujetándose el estómago. El rostro del hombre se había puesto pálido y pequeñas gotas de sudor cubrían sus sienes y su frente.

—Oye, ¿estás bien? —preguntó Mark.

—Empezó a dolerm
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  • La Novia Gemela Sustituta   177

    La niebla matutina aún cubría el casco antiguo de Sarria. El aroma del rocío, la tierra húmeda y el tenue olor a estiércol de vaca proveniente de las granjas cercanas llenaba los sentidos de Rose. En las calles empedradas cuesta arriba, decenas de peregrinos comenzaban a salir de sus alojamientos. El sonido de los bastones de senderismo golpeando contra las piedras creaba un ritmo constante de tap, tap, tap.Rose estaba de pie en la entrada del albergue donde se había hospedado la noche anterior. Se ajustó la chaqueta y acomodó la correa sobre su hombro. Una pequeña nube de vapor blanco escapó de sus labios mientras respiraba profundamente y exhalaba lentamente.—¡Buen Camino! —la saludó una anciana del lugar mientras barría el patio de su casa.Rose sonrió.—¡Buen Camino!Era el primer día de su largo viaje hacia Santiago de Compostela, y el camino se extendía cientos de kilómetros por delante de ella. Rose comenzó a caminar mientras sacaba el mapa que había doblado, asegurándose de

  • La Novia Gemela Sustituta   176

    Rose estaba sentada junto a la ventana del tren, contemplando el paisaje de Barcelona que poco a poco desaparecía de su vista. Se puso los auriculares y reprodujo una canción que calmaba su corazón. Era su primera experiencia de ese tipo y jamás la olvidaría.El viaje en tren duraría alrededor de nueve horas, con un transbordo en Madrid y, después, otro tren hasta Sarria. Un trayecto tan largo era más que suficiente para que Rose reflexionara sobre todo lo que estaba sucediendo en su interior, incluso antes de llegar a Sarria.Rose tomó el mapa que descansaba sobre su regazo y comprobó la ruta que seguiría. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Se sentía emocionada y conmovida por poder realizar finalmente aquel viaje espiritual. En el pasado, Rose siempre había querido ir allí con su madre.Mamá, estás conmigo, ¿verdad? Haremos este viaje juntas, tú y yo, pensó Rose.Rose no se daba cuenta de que, tres vagones detrás de ella, un hombre con un costoso traje que ahora parecía com

  • La Novia Gemela Sustituta   175

    En cuanto bajó del avión, Rose fue escoltada por dos guardaespaldas que mantenían una estricta seguridad a su alrededor. Aquello hacía que Rose se sintiera realmente asfixiada. Sin embargo, ese había sido el acuerdo al que había llegado con Aaron.Justo cuando entró en el vestíbulo, Rose vio a uno de los guardaespaldas sujetándose el estómago. El rostro del hombre se había puesto pálido y pequeñas gotas de sudor cubrían sus sienes y su frente.—Oye, ¿estás bien? —preguntó Mark.—Empezó a dolerme anoche. Cada vez empeora más. —Shane soltó un largo suspiro—. Estoy bien, sigamos.—¿No deberíamos ir a una clínica? Me preocupa que tengas algo grave —dijo Rose.Mark negó con la cabeza.—Señorita Rose, tenemos que priorizar su objetivo. No se preocupe.Antes de que Rose pudiera responder, Shane soltó un gemido repentino y cayó de rodillas. Aquello provocó de inmediato el pánico entre el personal del aeropuerto y ellos. Llamaron a una ambulancia de inmediato y se vieron obligados a dirigirse

  • La Novia Gemela Sustituta   174

    —Está bien, haré que dos guardaespaldas te acompañen —dijo Aaron.Rose soltó una suave risa.—No, Aaron. Quiero estar sola, despejar mi mente de todo este ruido. Creo que caminar durante una semana me hará sentir mucho mejor.—¿Cientos de kilómetros? ¿Quieres que me preocupe pensando que podría pasarte algo?—Es seguro allí, Aaron. La gente va allí para realizar viajes espirituales.Aaron guardó silencio por un momento.—No, no quiero que estés sola. Solo serán dos guardaespaldas para cuidarte. No te molestarán. Haré que caminen cincuenta metros detrás de ti, fingiendo ser turistas.—Aaron...—Solo necesito asegurarme de que haya alguien cuidándote allí.Rose esbozó una pequeña sonrisa. Sabía que aquel era el mejor acuerdo que podía conseguir de Aaron, que era tan protector con ella.—Está bien, trato hecho. Siempre y cuando no me obliguen a subir a un coche si me canso un poco —dijo Rose.Aaron sonrió y la atrajo hacia sus brazos.—Estarás a salvo allí, Rose. Y cuando regreses... vol

  • La Novia Gemela Sustituta   173

    El fuego de la chimenea ardía cálidamente, pero no podía ahuyentar el frío escalofrío que Rose había sentido desde que se encontró con su padre. Sus emociones estaban sumidas en el caos. Permanecía sentada en silencio en un rincón del sofá, con la mirada perdida fija en la chimenea que tenía enfrente.Aaron estaba sentado a su lado, con la mente dando vueltas, pensando en todas las maneras posibles de protegerla.Aaron no dejaba de revivir el momento en que Jerry se había acercado a Rose y tenía la fuerte sensación de que Jerry no se detendría allí. Necesitaba descubrir dónde estaba Jerry, obtener toda la información posible sobre el padre de Rose, hasta encontrar una manera de lidiar con él de una vez por todas.El problema con Romilda ni siquiera estaba resuelto todavía, y ahora Jerry había aparecido. Parecía que aquella sensación de seguridad que habían construido no era más que una ilusión.—Rose —la llamó Aaron suavemente, rompiendo el silencio entre ellos.Rose levantó lentament

  • La Novia Gemela Sustituta   172

    Rose salió de la cafetería situada frente al edificio de oficinas. Se ajustó el abrigo de cachemira alrededor del cuerpo mientras sostenía con fuerza el vaso de café caliente para calentarse las manos. Sus ojos recorrieron rápidamente los alrededores; la calle estaba bastante concurrida de peatones.Desde que se había encontrado con Matteo el día anterior, Rose se sentía inquieta. Cada sombra que aparecía en el rabillo del ojo o cada furgoneta negra que pasaba lentamente hacía que se sobresaltara. Aaron le había dicho que no saliera sola, pero Rose había insistido en comprar el café por su cuenta.Era un pequeño acto de rebeldía, una prueba de que no permitiría que el miedo controlara su vida.Pero cuando dobló la esquina en dirección a la oficina, se le erizaron los pelos de la nuca. Rose sintió que alguien la seguía. Aceleró el paso, y el sonido agudo de sus tacones resonó cada vez más rápido contra la acera de concreto.Y, efectivamente, los pasos detrás de ella también se acelerar

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