تسجيل الدخول*Los Dawkins nunca encontraron el cuerpo de Rose.* El fuego se la llevó entera, no dejó nada más que una cadena de oro —la que su abuela le regaló a los veinte— retorcida y ennegrecida entre los escombros. Eso fue prueba suficiente. Rose había abordado el Vuelo GH-217. Rose se había ido.
El funeral fue para un ataúd vacío. Chloe estaba al borde del cementerio, medio oculta detrás de un ángel de mármol. El cielo tenía el color de los moretones. El duelo pesaba en el aire, ruidoso con sollozos, con el sonido crudo de la señora Dawkins —la madre de Rose— gritando el nombre de su hija hacia la tierra.
El ataúd bajó. La tierra golpeó la madera. _Pum. Pum. Pum._ Cada golpe le cayó a Chloe en el pecho.
Se acercó, dejó un lirio blanco sobre el montículo, y se dio la vuelta para irse. No pertenecía aquí. En realidad no.
Una mano salió disparada y le agarró la muñeca. Las uñas se le clavaron. _Plaff._
La cabeza de Chloe se sacudió hacia un lado. La mejilla le ardía. El sabor a cobre le inundó la boca.
—¡Devuélveme a mi hija! —aulló la señora Dawkins, aferrándole el vestido a Chloe, arrastrándola hacia la tumba—. ¡Tú la mataste! ¡Tú la mandaste en ese avión! ¡Devuélvemela!
Chloe no se resistió. No pudo. Estaba desolada, vacía por dentro. Lloraba con ellos. Más que ellos. La culpa era algo vivo dentro de ella, devorándola.
—Lo siento, señora Dawkins —susurró. Las palabras eran ceniza—. Lo siento mucho.
Le desprendió los dedos con suavidad y se dio la vuelta. Las lágrimas le nublaban la vista.
—¿Señorita Chloe, cierto? —Un hombre de traje negro le bloqueó el paso. Impasible. Formal. Peligroso de una forma callada—. El señor Liam quiere verla.
Señaló hacia las rejas del cementerio. Un Maybach negro estaba allí detenido, vidrios polarizados, el humo del escape enroscándose en el aire frío.
_Señor Liam._ El prometido de Rose. El nombre cayó como agua helada.
A Chloe se le cayó el estómago, pero sus pies se movieron. Lo siguió, cada paso más pesado que el anterior.
—Señor Liam, aquí está —dijo el hombre, abriendo la puerta trasera.
Primero salió el humo. Espeso, acre. Luego él.
Liam Reigns estaba sentado con una pierna cruzada sobre la otra, un cigarrillo encendido entre los dedos. Su traje era perfecto. Su cara era peor —hermosa de una forma que la hacía querer huir. Ojos esmeralda, fríos como un glaciar, la atravesaron.
—Así que tú eres la asesina —dijo. Sin hola. Sin preámbulo. Solo juicio.
Chloe se estremeció. —Yo—
—¿Estás lista para pagar tu deuda? —Su voz era suave. Eso lo hacía peor—. Porque va a ser de por vida.
Ella bajó la cabeza. Respeto. Rendición.
—Señor Liam, lamento profundamente lo que le pasó a Rose. Debe odiarme. Aceptaré cualquier castigo.
—¿En serio? —Un papel revoloteó hasta su pecho. Lo atrapó por instinto. Sus ojos lo escanearon. La sangre se le heló.
—Esto… ¿esto es un contrato de matrimonio? —Se le quebró la voz.
—Sé que amas a tu novio —dijo él, exhalando el humo hacia su cara—. Pero Rose murió por tu culpa. Así que vas a expiar. Cada minuto. Mientras estés viva. No mereces la felicidad. No después de esto.
Tiró el cigarrillo por la puerta. Chisporroteó en un charco.
Chloe se giró para irse. Se disculparía. Pagaría dinero. Haría obras benéficas en nombre de Rose. Pero esto no. Esto nunca.
—La boda es mañana —dijo él, y sus piernas se bloquearon—. Te enviarán la hora y el lugar. No te molestes con un vestido. Mandaré a que te lleven uno. ¿A menos que prefieras venir desnuda?
La sonrisa en su cara era una navaja. No esperó respuesta. La puerta se cerró. El Maybach arrancó, las llantas escupiendo grava.
Chloe se quedó ahí, sola, temblando. No se había inscrito para esto. _No_ se había inscrito para esto.
No supo cuánto tiempo se quedó ahí. El cielo se abrió. La lluvia fría le empapó el cabello, el vestido, el contrato en sus manos. No se movió. No lo sintió. No hasta que el calor se asentó sobre sus hombros.
—Chloe. —Lily. Su asistente, su mánager, su amiga. Le puso una chaqueta sobre los hombros y la guió hacia la van que esperaba—. Te va a dar fiebre. Vamos.
Chloe se dejó llevar. Odiaba la lluvia. Odiaba cómo se sentía como si el cielo estuviera llorando por Rose. Pero la chaqueta ayudaba. El calor ayudaba. Lo último que necesitaba era un resfriado. No cuando tenía una boda mañana.
El pensamiento le dio náuseas. Casarse con el prometido de Rose. Tomar su lugar en cada forma que importaba. El estómago se le revolvió.
Dentro de la van, Lily azotó la puerta. La lluvia repiqueteaba en el techo.
Chloe miró el papel. Lo leyó. Luego lo leyó otra vez. Y otra. Como si las palabras fueran a cambiar.
_CONTRATO DE MATRIMONIO ENTRE LIAM REIGNS Y CHLOE ADAMS_
_Parte A: LIAM REIGNS_
_Parte B: CHLOE ADAMS_
1. La Parte B deberá acatar todas las directrices dadas por la Parte A.
2. La Parte B deberá ser sumisa con la Parte A en todo momento.
3. La Parte B residirá en la Mansión Reigns de ahora en adelante.
4. La Parte B renunciará a su carrera y a todos sus títulos profesionales, asumiendo el rol de esposa que se queda en casa.
5. La Parte B tiene prohibido salir de la Mansión Reigns sin notificación previa y permiso expreso de la Parte A.
6. La Parte B tiene estrictamente prohibido referirse a la Parte A como su esposo en público.
7. La Parte B deberá mantenerse fuera de la vista pública y mantener distancia de toda la prensa.
_Nota: La Parte A se reserva el derecho de añadir términos adicionales a su discreción._
—¿Quién _carajos_ se cree que es? —Lily arrebató el contrato, su voz temblaba de rabia—. Esto es una locura, Chloe. Esto es esclavitud. No puedes—
Chloe le quitó la pluma a Lily de la mano. Firmó. _Chloe Adams._ Las letras no temblaron.
Lily la miró como si le hubiera salido una segunda cabeza. —Dime que no acabas de—
Chloe le dio una sonrisa pequeña, vacía. Luego se recargó en el asiento y cerró los ojos.
—Estoy cansada, Lil.
—Chloe—
—Tengo un día largo mañana.
Las protestas de Lily murieron. Conocía ese tono. Sabía que no se podía discutir con una culpa así de pesada.
Afuera, la lluvia seguía cayendo. Lavando el mundo. Pero nada podía lavar a Chloe. Ya no.
Mañana, caminaría por un pasillo que no eligió, hacia un hombre que la odiaba, para pagar por una muerte que causó.
La jaula esperaba. Y ella acababa de encerrarse sola.
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La mañana de la boda llegó bajo un cielo tan claro y brillante que casi se sintió como una bendición.Por primera vez en muchos años, no había enemigos esperando en las sombras.No conspiraciones acechando debajo de sonrisas cuidadosamente elaboradas.No secretos amenazando con destruir vidas.La guerra finalmente había terminado.La verdad había sido descubierta.Los culpables habían caído.Y aquellos que permanecieron habían recibido algo mucho más precioso que venganza.Paz.La Finca Reigns había sido transformada de la noche a la mañana.Rosas blancas alineaban cada camino llevando hacia la capilla del jardín.Lirios frescos adornaban las escaleras de mármol.Elegantes candelabros brillaban debajo de cortinaje cuidadosamente arreglado.Cada detalle había sido planeado a perfección.No porque Liam demandara perfección.Sino porque esta boda importaba.La primera boda pertenecía al destino.Esta les pertenecía a ellos.---Dentro de su suite, Chloe estaba de pie ante el espejo mient
Un mes después.La mansión estaba más silenciosa de lo que había estado en años.No porque le faltara gente.Muy al contrario.La Mansión Reigns gradualmente se había vuelto el lugar de reunión para todos los que importaban.Rivero visitaba frecuentemente.Stacy se había mudado a una residencia privada de rehabilitación cercana.Daisy aparecía casi diariamente bajo varias excusas.Blaze venía y se iba dependiendo de su horario.Incluso Fred se había vuelto una presencia familiar alrededor de la finca.Sin embargo a pesar de la risa que ocasionalmente llenaba los pasillos, una sutil tristeza permanecía.La ausencia de Rose permanecía en todas partes.Había sido un mes desde su entierro.Un mes desde que la pusieron a descansar bajo lirios blancos con vista al mar que una vez había amado.Un mes desde que Chloe estuvo de pie al lado de su tumba sosteniendo a su hijo recién nacido mientras lloraba silenciosamente en el hombro de Liam.El tiempo se había movido hacia adelante.El dolor no
Liam había enfrentado asesinos, guerras corporativas, traiciones y enemigos que pasaron décadas escondiéndose detrás de poder e influencia. Había estado de pie en el centro de tormentas que habrían roto a hombres menores. Sin embargo nada comparaba a estar de pie impotente al lado de la cama de hospital de Chloe mientras luchaba a través de su vigésima quinta hora de parto.La sala de partos estaba silenciosa excepto por el constante pitido de monitores y la tensa respiración de Chloe.El dolor colgando sobre ellos era imposible de ignorar.Solo días antes, Rose había muerto en brazos de Chloe.El recuerdo todavía se sentía irreal. Demasiado fresco. Demasiado doloroso.Cada vez que Chloe cerraba sus ojos, veía la sonrisa de Rose. Escuchaba sus palabras finales. Recordaba la calidez lentamente dejando su mano.Y ahora, incluso mientras vida se preparaba para entrar al mundo, muerte permanecía a su lado.Otra contracción golpeó.Chloe gritó, agarrando la mano de Liam tan fuertemente que
El mismo día que Rose murió, Chloe fue llevada de urgencia a la sala de maternidad.Lo que debería haber sido uno de los días más felices de su vida comenzó en angustia.El choque emocional de perder a Rose había desencadenado un parto prematuro, y a pesar de los esfuerzos de los doctores para frenar las contracciones, el cuerpo de Chloe ya había tomado su decisión.El bebé venía.Horas antes de lo esperado.Las primeras contracciones fueron manejables.Dolorosas.Pero manejables.Para la noche, sin embargo, la situación cambió.Las contracciones se volvieron más fuertes. Más cercanas. Más implacables.Cada ola la dejaba sin aliento.Cada hora drenaba más de su fuerza.Sin embargo lo que dolía aún más era la silla vacía al lado de su cama de hospital.Liam no estaba allí.No porque no quisiera estar.No porque no le importara.Sino porque después de la muerte de Rose, algo finalmente se rompió.Durante años había estado reaccionando. Protegiendo. Soportando. Esperando.Ahora había ter
Las cuarenta y ocho horas de las que hablaron los doctores vinieron y se fueron.Entonces otro día siguió.Y otro.Por un breve momento, todos se permitieron esperanza.La cirugía había sido exitosa.Rose había sobrevivido la operación.El sangrado se había detenido.Sus signos vitales se habían estabilizado.Los doctores permanecían cautelosamente optimistas.Desafortunadamente, la vida raramente se preocupaba por optimismo.Especialmente no en su mundo.Tres días después del tiroteo, la condición de Rose repentinamente se deterioró.Para el momento en que los doctores se dieron cuenta de lo que estaba pasando, sus órganos ya habían comenzado a fallar.Complicaciones.Esa fue la palabra que usaron.Una simple palabra. Una cruel palabra. Una palabra incapaz de describir la devastación que dejó detrás.Las noticias se esparcieron rápidamente.Liam llegó primero.Entonces Chloe.Blaze siguió poco después.Incluso Rivero vino a pesar de haber pasado la mayor parte de la noche anterior al
Durante varios segundos después del disparo, nadie parecía capaz de moverse.El corredor del hospital había descendido en completo caos.Pacientes gritaban. Enfermeras se apresuraban en cada dirección. Personal de seguridad perseguía a los atacantes restantes.El agudo aroma de pólvora permanecía pesadamente en el aire.Sin embargo para Chloe, nada de ello existía.Su mundo se había estrechado a una sola persona.Rose.Rose yacía inmóvil sobre el piso, su sangre manchando las prístinas baldosas de hospital debajo de ella.La vista destrozó algo dentro de Chloe."Rose..."Su voz tembló violentamente.Ambas manos presionaban desesperadamente contra la herida como si pura determinación sola pudiera detener la sangre de fluir."Quédate conmigo."Los párpados de Rose aletearon. El esfuerzo solo parecía doloroso.Cercano, personal médico ya estaba corriendo hacia ellas.Alguien jaló equipo de emergencia más cerca. Alguien más llamó por cirujanos de trauma.Todo sucedió rápidamente.Sin emba







