Compartilhar

La Princesa Prohibida del Alfa
La Princesa Prohibida del Alfa
Autor: Blue Ink

CAPÍTULO 1

Autor: Blue Ink
last update Data de publicação: 2026-10-15 07:03:36

Estaba tirada en el suelo desnudo de la celda donde me tenían encerrada. La celda era sumamente oscura y fría. No sabía decir con exactitud cuánto tiempo llevaba aquí, pero seguro ya iba para una semana. El tiempo parecía haberse detenido desde el momento en que me encerraron. Me llamo Rachel Weston y soy la hija del poderoso Alfa de la manada Dark Clad. Toda mi vida me trataron como a una princesa.

Todos me temían y me respetaban; nadie se atrevía a mirarme dos veces. Mis palabras y las de mi padre eran ley. Nadie se atrevía a cruzarse en mi camino; mi padre se encargaba de que así fuera.

Tragué saliva con dificultad… tenía la garganta seca y el estómago me rugía de hambre. Sin dudarlo, me lamí los labios para atrapar las gotas de agua que caían del techo con filtraciones.

Desde que me encerraron, no le había visto la cara a mi captor. La última vez que lo vi fue cuando comenzó la batalla durante la fiesta de mi cumpleaños número dieciocho. Fue el peor cumpleaños de mi vida. No me fue concedido un lobo, y aquello terminó convirtiéndose en una experiencia desastrosa. Siendo la hija de un Alfa tan poderoso, me habían organizado una fiesta monumental para celebrar mi día. Esperé durante horas a que la Diosa de la Luna me concediera mi lobo, pero jamás ocurrió. En lugar de ser una celebración, mi fiesta se transformó en un campo de batalla. En realidad no recuerdo bien qué pasó, solo sé que recibí un golpe en la cabeza y me desmayé.

Al despertar, me encontré en esta celda vacía y fría. No sabía qué había sucedido ni dónde estaban mi padre, el Alfa de la manada Dark Clad, o los miembros de mi manada, pero sabía con certeza que habíamos sido derrotados.

Jamás en la vida había sentido tanto terror como el día de mi cumpleaños dieciocho; ese día se quedará grabado para siempre como una pesadilla espantosa.

El sonido de unos pasos y el tintineo de cadenas me hicieron fijar la atención en la puerta de la celda. La puerta se abrió y dos guardias entraron. Uno de ellos llevaba una bandeja de comida en la mano. Me miraron con tanta fijación que, si sus ojos fueran armas, ya estaría muerta.

—El desayuno está servido, su alteza —se burló de mí mientras dejaba la bandeja en el suelo, a mi lado.

Eché un vistazo al plato. Era un pedazo pequeño de pan duro y rancio con puré de papas. Tampoco es que tuviera muchas opciones, estaba muriéndome de hambre.

—Mírala, quién lo diría. La hija del Alfa ahora es una esclava —dijo el otro guardia con desprecio.

No pude articular palabra; solo me les quedé mirando como una marioneta sin vida.

Ellos continuaron:

—Déjame darte una buena noticia. El Alfa Kyle dará un banquete esta noche para celebrar. Así que más te vale comer, porque nadie va a venir a alimentarte más tarde.

—¿Qué se siente, eh? ¿Te acuerdas de cuando nosotros éramos tus esclavos y no podíamos ir a ninguna fiesta de celebración y nos tocaba aguantar hambre? —me escupió el otro guardia.

De repente, la curiosidad me abrió de par en par los ojos y pregunté de inmediato:

—Espera… ¿Alfa Kyle?

—¿Qué? —El primer guardia se echó a reír y le dio un toque al otro—. Esta esclava todavía no tiene ni idea.

Ambos soltaron una carcajada que me dejó en completa confusión.

Inclinándose hacia mí, respondió:

—El Alfa Kyle mató a tu padre. Ahora es el nuevo Alfa tanto de la manada Dark Clad como de la manada Silver Crust.

Las lágrimas me nublaron la vista y comenzaron a rodar lentamente por mis mejillas. Rápidamente lo agarré de la mano y le rogué:

—No. No puedo creerlo. Él no haría eso. Llévenme con él, por favor. Necesito hablar con él.

—¡Quítame tus sucias manos de encima! —El guardia me dio una bofetada y caí sobre el duro suelo.

—¿Hablar con el Alfa? ¿Todavía te crees muy importante, verdad? —me gruñó, y continuó—: No, Rachel. Ya no eres ninguna princesa. Hasta una omega vale más que tú. Ahora no eres nadie.

—Ya vámonos, camina. Todavía tenemos preparativos pendientes para el banquete de esta noche —lo apuró el otro guardia.

—¿Quién les dio permiso de ponerle una mano encima a mi esclava? —La voz dominante y fría que resonó desde atrás me hizo entrar en pánico.

No podía verle bien el rostro debido a la oscuridad de la celda. Sin embargo, se fue acercando y mis ojos se abrieron con asombro. Era él… Kyle. El hijo del Alfa de Silver Crust, a quien mi padre había matado para quedarse con su manada. Él siempre me había gustado, y llegué a pensar que yo también le gustaba a él.

—Alfa Kyle, lo siento. No volverá a pasar —se disculpó el guardia que me había abofeteado, inclinando la cabeza.

Entonces, él le gruñó:

—¡Dije muy claramente que nadie la toca!

Su aura de Alfa los aplastó por completo y ambos cayeron de rodillas de inmediato.

—Yo no le hice nada, mi Alfa —confesó de inmediato el otro guardia.

—Tú —señaló al guardia que me había golpeado—, ve a buscar al Beta Logan para que te dé 20 azotes por desobedecer a tu Alfa. ¿Aceptas tu castigo? —preguntó fríamente.

Sin dudarlo, el guardia asentó con la cabeza.

—Sí, Alfa. Acepto.

El Alfa Kyle levantó la mano izquierda haciéndoles una seña para que se fueran, y ambos salieron de la celda de inmediato.

Luego, se me acercó con la mirada más helada.

—A partir de hoy, Rachel Weston, serás mi esclava. Nadie te va a hacer daño… excepto yo.

Tragándome las lágrimas calientes que estaban a punto de brotar, le pregunté:

—¿Por qué? ¿Por qué hiciste esto?

Podía ver cómo temblaba de ira y odio mientras me clavaba la mirada.

—Tu padre masacró a toda mi familia… a mi padre, a mi madre, a mi única hermana y a mi hermano mayor. Esclavizó a mi manada, convirtió a las hembras en criadoras y dejó que las violaran. ¿Y me preguntas por qué hice esto?

Sacando fuerzas de donde no tenía, estiré la mano para tocarle la muñeca y continué:

—Yo… yo pensé…

Me quitó la mano de un golpe y me rugió:

—¿Pensaste qué? ¿Pensaste que solo porque era muy joven cuando pasó no me iba a acordar? ¿O pensaste que de verdad me gustabas?

Antes de que pudiera pronunciar una sola palabra, me agarró del cuello, haciéndome jadear por aire debido a la fuerza con la que me sujetaba. Sus uñas se me clavaban en la piel y el dolor era insoportable.

—Nunca me gustaste, Rachel. Te detesto con cada gota de sangre que corre por mis venas —dijo entre dientes antes de soltarme el cuello. Caí al suelo, tosiendo sin control.

Él solo se quedó allí de pie, observándome mientras yo tosióa. Después de unos segundos, lo miré hacia arriba desde donde estaba sentada y le pregunté:

—Si es verdad que no te gusto, y si lo que buscas es venganza… ¿por qué no me mataste a mí también?

—¿Matarte? Tu padre ya está muerto, Rachel. ¿Qué tendría de divertido si te mato a ti también? —se burló.

—Si no me vas a matar, ¿entonces qué quieres de mí? —estallé en llanto.

—Venganza… ¡expiación! Voy a hacer contigo lo mismo que tu padre hizo conmigo y con mi manada. Y cuando termine contigo, vas a desear estar muerta.

Sus palabras me produjeron un escalofrío helado por toda la columna. Las lágrimas se me cortaron por completo; solo me le quedé mirando con profunda desesperanza.

—¡Rhoda! —gritó él.

Ella entró apresuradamente a la celda y le hizo una reverencia.

—¿Sí, Alfa?

—Lévate a esta esclava y límpiala bien.

—Sí, Alfa —respondió ella mientras él salía enfurecido de la celda.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 26

    —¡Bravo! —escuché la voz de Imelda. Aplaudía con burla mientras entraba en la habitación donde yo estaba tumbada en la cama, temblando de frío.La ignoré y volví el rostro hacia otro lado, pero ella se inclinó sobre mí y me agarró de la mano. Me apretó con tanta fuerza que hice una mueca de dolor mientras intentaba liberarme de su agarre.—¿Qué se siente al ser despreciada por el Alpha? Y pensar que antes sentías algo por Kyle. ¡Pobre de ti! Estoy segura de que ya te has dado cuenta de cuánto te odia Kyle. Cuanto antes dejes de soñar con escapar de este lugar, mejor será para ti —dijo entre dientes, con evidente desprecio.—¿Qué más quieres de mí, Imelda? ¿Acaso no has conseguido ya que te reconozcan como Luna de Silver Crust Pack? ¿Por qué no puedes dejarme en paz? —conseguí decir mientras me aferraba con fuerza a la manta.Se incorporó y soltó una carcajada maliciosa.—Sí, conseguí lo que quería. Pero hay algo que realmente deseo y que todavía no he conseguido: verte desaparecer par

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 25

    Atónito y descolocado por la repentina pregunta de Imelda, el Alfa Kyle trago saliva con dificultad. Se dio cuenta de que no tenía respuesta. Las palabras se negaban a salir de su boca. Ni siquiera podía negar el hecho de que tal vez realmente estaba empezando a sentir algo por mí.—Es la hija de mi enemigo. ¿Qué te hace pensar que me voy a enamorar de ella? —logró decir, pero su tono de voz lo delató por completo.Imelda resopló incrédula. Temblaba de pura rabia. La idea de que Kyle ni siquiera pudiera negarlo la ponía fuera de sí. Después de todos sus sacrificios para convertirse en su mate predestinada, él ni siquiera podía sentir aprecio por ella, y mucho menos amarla.—Kyle, tú y yo sabemos que lo que acabas de decir no es verdad. Ni siquiera puedes negar el hecho de que estás empezando a ablandarte con ella. Kyle, ¿ya olvidaste todo lo que hemos pasado?—Imelda, soy tu Alfa. No tienes ningún derecho a cuestionarme —le rugió el Alfa Kyle.Aunque ella se sintió intimidada por su a

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 24

    Mi visión se volvió borrosa debido a las lágrimas que me nublaban los ojos. Pensar que alguna vez me había sentido atraída por el monstruo que tenía delante me destrozaba el corazón en mil pedazos. Ni siquiera se molestó en escuchar mi versión de los hechos; ya había decidido que yo estaba lastimando a Imelda.—Parece que no conoces tu lugar, esclava. ¿Cómo te atreves a intentar hacerle daño a Imelda? —me gritó a la defensiva.Las lágrimas comenzaron a deslizarse lentamente por mis mejillas.—No le he hecho nada —intenté defenderme.—¡Ay! ¡Mi cintura! Lo único que quería era darle parte de mi ropa para que me ayudara a lavarla, pero se enfadó muchísimo y me empujó al suelo. ¿Qué te he hecho yo, Rachel? Ha sido tu padre quien nos ha hecho tanto daño, pero Kyle decidió perdonarte la vida, ¿y así es como me lo agradeces? —Imelda fingió sollozar, lo que pareció enfurecer aún más a Alpha Kyle.Sin pensárselo dos veces, Alpha Kyle me agarró del cabello. Solté un gemido de dolor.—No tienes

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 23

    Aquella mañana temprano, me desperté completamente recuperada. Todas mis heridas habían sanado y podía caminar sin ayuda. Lo único que seguía sin sanar era mi pobre corazón.Me levanté temprano, me bañé y me puse el vestido de arpillera que me habían dado el día anterior. Hoy comenzaría oficialmente mis deberes como esclava. Tendría que lavar la ropa, transportar agua del pozo hasta el terreno donde estaban construyendo otro castillo... Había muchísimo trabajo por hacer. Solo me permitirían descansar durante treinta minutos antes de reanudar mis labores.Exactamente a las once de la noche, cuando terminara de trabajar, tendría que dirigirme directamente a las habitaciones del Alpha para calentarle la cama. Cuando él terminara conmigo, podría retirarme a dormir y levantarme de nuevo a las cinco de la mañana.Me senté frente al espejo y las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos mientras contemplaba en quién me había convertido. Mi cabello nunca había estado tan opaco y descuidado

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 22

    —Es la Luna destinada de nuestra manada. No te lo vas a creer. ¡La hemos tenido delante de nuestras narices todo este tiempo! —Lucas le dio unas suaves palmadas en la espalda a Theodore, con una enorme sonrisa en el rostro.Theo, que llevaba mucho tiempo fuera de la oficina, lo miró con una mezcla de asombro y decepción. Siempre había deseado y le había rezado a la Diosa de la Luna para que lo emparejara con Imelda, porque le gustaba muchísimo.—¿Es... estás seguro de lo que dices, Lucas? Quiero decir, Imelda no puede ser la Luna profetizada del Alpha. ¿Por qué no apareció la marca dorada antes? —preguntó con evidente incredulidad.Lucas soltó una carcajada burlona antes de continuar.—¿De qué demonios estás hablando? Ah, olvidé que te perdiste la fiesta. El propio Alpha organizó una celebración por todo lo alto en su honor. Ya es oficial: ella es la Luna de Silver Crust.Theo palideció de rabia. El Alpha acababa de arrebatarle a la mujer que había amado con toda su alma, y todo por u

  • La Princesa Prohibida del Alfa   CAPÍTULO 21

    —¿Quién carajos es él? Está buenísimo —mordí mis labios. En realidad no lo dije en voz alta, solo fue un pensamiento que pasó por mi mente.Me sonrió y no pude evitar sonrojarme. Mis mejillas estaban completamente ardiendo cuando me preguntó de forma coqueta:—¿No piensas levantarte?Aclarando mi garganta, me alejé rápidamente de él. Tenía unos brazos realmente fuertes. Era la definición exacta de un tipo atractivo y apuesto. De hecho, tenía cierto parecido con el Alfa Kyle… solo un poco, pero Kyle es definitivamente más guapo.—¿Te dedicas a ir por ahí intimidando a la gente, Imelda? —preguntó con voz severa. Dirigí mi mirada hacia Imelda. Esperaba que le gritara o algo parecido, pero no lo hizo. Él debía de ser alguien importante.Parpadeando rápidamente, Imelda le forzó una sonrisa.—Jeremy, ¿cuándo volviste?—¿Acaso eso importa? Te convertiste en la Luna de mi primo hace apenas un día y ¿ya estás haciendo alarde de tu superioridad sobre los demás? ¿No te parece absurdo? —le espetó

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status