LOGINPOV DE EMILIA Regresé al hospital por la entrada lateral, esperando que el pasillo tranquilo me ayudara a ordenar mis pensamientos antes de enfrentar otro día agitado. Adrienne había salido del apartamento varios minutos antes que yo, tal como habíamos planeado, pero mi cuerpo todavía recordaba el calor de su mano y la forma en que me había mirado antes de que me marchara. Mantuve la mirada baja mientras avanzaba por el pasillo, fingiendo estar más interesada en los expedientes de los pacientes que llevaba contra el pecho que en las personas que pasaban a mi lado. Entonces escuché unos pasos detrás de mí, seguidos de una voz familiar que pronunciaba mi nombre. Me giré y encontré a una de las enfermeras más jóvenes sonriéndome. —Doctora Emilia, usted y el doctor Adrienne vienen de la misma dirección esta mañana —comentó despreocupadamente, inclinando la cabeza como si acabara de notar la coincidencia—. ¿Estaban atendiendo alguna emergencia en algún sitio? El estómago se me contra
POV DE EMILIA El mensaje de Adrienne llegó poco después del amanecer, mientras estaba frente a mi armario, preguntándome qué clase de día quería tener. Me pidió que me reuniera con él después del trabajo y, a diferencia de sus mensajes recientes, este no mencionaba pacientes, expedientes ni emergencias. Era algo personal, y esa simple diferencia hizo que mi corazón latiera más rápido de lo que esperaba. Cuando entré en su coche, le pregunté inmediatamente adónde íbamos. Adrienne me miró, divertido, antes de salir del estacionamiento del hospital. —Lo descubrirás —prometió, manteniendo una mano sobre el volante—. Y antes de que preguntes, no vamos a mi apartamento. Su respuesta me dejó curiosa, desconfiada y extrañamente emocionada. —¿Por qué no? —pregunté, girándome hacia él con el ceño ligeramente fruncido—. Tú eres quien me invitó. La expresión de Adrienne se suavizó mientras mantenía la mirada en la carretera. —Porque no quiero que cada momento que compartimos ocurra detrás
POV DE ADRIENNE Apenas había terminado mis rondas matutinas cuando volví a abrir el informe de seguridad del hospital. La leve presencia de desinfectante en las fotografías del chantajista llevaba días rondándome la cabeza. Podía no significar nada, pero había aprendido a no ignorar los pequeños detalles cuando alguien ocultaba deliberadamente la verdad. —Doctor Adrienne, ¿está buscando algo en particular? —preguntó el supervisor de seguridad, de pie junto a mi escritorio con una tableta en la mano y una expresión cautelosa. —Necesito los registros de acceso a información restringida del personal —respondí, manteniendo la voz baja—. No expedientes de pacientes. Horarios del personal, registros laborales, datos privados de contacto, cualquier cosa que requiera un permiso especial. El supervisor frunció el ceño. —¿Por qué necesita esa información? Deslicé hacia él una solicitud por escrito. —Porque alguien podría estar utilizando el acceso al hospital para recopilar información
POV DE EMILIAEl club se veía exactamente como lo recordaba: la música estridente hacía vibrar las paredes, las luces de colores atravesaban el salón abarrotado y los desconocidos reían como si nunca hubiera ocurrido nada terrible.Me detuve frente al despacho de Justin, recordándome que no había regresado para revivir el pasado. Estaba allí porque alguien estaba utilizando ese pasado en mi contra y necesitaba respuestas.Justin levantó la mirada cuando entré. La sorpresa cruzó su rostro antes de ser reemplazada por preocupación. Apartó los papeles de su escritorio y se inclinó hacia delante.—Emilia, ¿qué haces aquí? Deberías haber llamado primero.Cerré la puerta detrás de mí, manteniendo la expresión serena mientras estudiaba su reacción.—Quería hablar contigo en privado, Justin. Esto no podía esperar.Señaló la silla frente a él. Sus ojos recorrieron mi rostro como si buscara una explicación.—Pareces preocupada. ¿Pasa algo?Me senté, manteniendo el bolso bien sujeto sobre mi reg
POV DE EMILIAMe repetí que la distancia de Adrienne era necesaria, que no tenía derecho a quejarme cuando era yo quien se negaba a tomar una decisión. Aun así, saber que algo era necesario no hacía que doliera menos. Su silencio me seguía a todas partes, llenando los espacios entre mis pensamientos y haciendo que incluso el pasillo más concurrido del hospital se sintiera extrañamente vacío.En el trabajo, me sorprendía buscándolo sin siquiera darme cuenta. Miraba hacia su despacho cada vez que pasaba por el ala de médicos, reducía el paso cerca de las salas de consulta y prestaba atención a su voz durante las rondas matutinas. Cada vez que recordaba que él ya no estaría esperándome, algo se me oprimía dentro del pecho.—¿Estás buscando a alguien? —preguntó Janet, apareciendo a mi lado con un expediente apretado contra el abdomen. Sus ojos curiosos siguieron la dirección de mi mirada.—No —respondí demasiado rápido, acomodando los papeles que llevaba en las manos—. Solo estaba comprob
POV DE ADRIENNE Adrienne vio a Emilia antes de que ella lo notara a él. Estaba cerca del puesto de enfermería, sosteniendo un expediente contra el pecho mientras fingía escuchar a Janet. Sus ojos se desviaban una y otra vez hacia su despacho, esperando que él levantara la mirada. No lo hizo. Se obligó a concentrarse en el informe que tenía delante, aunque ya había leído la misma frase cuatro veces sin entenderla. —Doctor Adrienne, los resultados del laboratorio de la habitación doce ya están listos —le informó Janet, dejando el expediente sobre su escritorio con una sonrisa cautelosa. Sin embargo, sus ojos fueron de él a Emilia, como si pudiera sentir la tensión que ninguno de los dos estaba dispuesto a explicar. —Gracias, Janet. Déjalos aquí, por favor, y recuerda a las enfermeras que deben controlar la temperatura del paciente cada dos horas —indicó Adrienne, manteniendo la voz tranquila mientras evitaba mirar hacia la puerta, donde Emilia finalmente se había alejado. No habí







