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Capítulo 27. Emboscada

last update Data de publicação: 2026-08-23 02:48:21

Alejandro Cross

El disparo rompió el silencio de la galería y, antes de que pudiera siquiera procesar lo que estaba ocurriendo, mi cuerpo reaccionó por instinto. Giré hacia Ivy justo cuando el ventanal detrás de nosotros explotó en una lluvia de cristales y la tomé por la cintura, lanzándola al suelo conmigo mientras una segunda detonación atravesaba el espacio donde apenas un segundo antes había estado su cabeza. La cubrí con mi cuerpo, colocando una mano sobre su nuca para mantenerla agachada
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Comentários (1)
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Isabel Hernandez
gracias me encanto el capitulo y esta parejita ella disque odiandolo lo que esta estan loquitos el uno por el otro vueno aquí a la espera de mas capitulos gracias Mara
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    Alejandro CrossEl disparo rompió el silencio de la galería y, antes de que pudiera siquiera procesar lo que estaba ocurriendo, mi cuerpo reaccionó por instinto. Giré hacia Ivy justo cuando el ventanal detrás de nosotros explotó en una lluvia de cristales y la tomé por la cintura, lanzándola al suelo conmigo mientras una segunda detonación atravesaba el espacio donde apenas un segundo antes había estado su cabeza. La cubrí con mi cuerpo, colocando una mano sobre su nuca para mantenerla agachada mientras el sonido de los cristales cayendo sobre el mármol se mezclaba con los gritos de mis hombres y el estruendo de las armas que comenzaron a responder desde distintos puntos de la galería.—¡Agáchate! —rugí.Sentí su cuerpo estremecerse debajo del mío. Mi corazón golpeaba con una fuerza que no recordaba haber sentido en años, pero no era miedo por mí. Era ella. La posibilidad de que una bala pudiera alcanzarla, de que uno de esos malditos hubiera tenido siquiera la oportunidad de ponerla

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    Ivy CrossDesde ese día del día del asunto con Sienna, hubo una rutina de total silencio entre Alejandro y yo. No sé por qué llegue a pensar que sentía culpa por lo de su ex. Por favor, era un asesino, ¿Acaso sienten remordimiento? No lo creo. Pero lo que, si he notado en nuestros momentos de la hora de la comida o el irnos a la cama sin decirnos nada, es que estaba sumido en su propio mundo, apenas y se daba cuenta de mi presencia, aunque sabía en lo profundo que no era así, bueno, es lo que me ha hecho sentir desde entonces y para mi sorpresa, me inquietaba. Es como si estuviese elaborando en su cabeza como hacerle pagar lo que hizo, por sus últimas palabras, si le había provocado ira el no tener el control sobre esa situación.Esta mañana, entró a mi antigua habitación donde retomé mi cuadro, dejó un portatrajes donde se encontraba en el interior un hermoso vestido color negro, de tirantes, con abertura en el muslo. Me hizo tragar saliva una vez que salió dejando indicaciones de que

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    Alejandro La advertencia de Ivy todavía me ardía en la sien cuando el coche se detuvo frente a la caseta principal.Bajé sin prisa.Ese fue el primer error de todos ellos: confundir calma con ausencia de peligro.—Señor Cross… —dijo el guardia, irguiéndose de inmediato.—El registro —ordené—. Ahora.La pantalla se iluminó. Mis ojos fueron directos al nombre y la foto.«SIENNA. Expareja» — ALERTA EXTREMA / ACCESO BLOQUEADO.Lentamente, levanté la vista hacia el hombre.—Habla.—Señor… el sistema no detectó su rostro —dijo, sudando—. No hubo coincidencia biométrica. Venía completamente distinta. Cabello, facciones… incluso la postura corporal. El reconocimiento facial no activó ninguna alarma.Apreté la mandíbula.—¿Entonces cómo cruzó la reja principal con todos los putos miles de dólares que se pagan por la seguridad de mi propia casa?El guardia dudó apenas un segundo. Demasiado.—Tenía autorización manual… del segundo al mando. Daniel Valentino.Algo encajó.No fue un golpe emocion

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