เข้าสู่ระบบDe ninguna manera iba a perder la oportunidad de sentir algo real por un hombre, de acariciar su piel con la mía, de llegar a un orgasmo devastador a cambio de un romance que no prometía nada.Quería lo que ofrecía su voz, lo que indicaba su cuerpo, su lujuria y si eso significaba perder un posible romance al lado de cualquier otro, estaba dispuesta a aceptarlo.…Devolví los libros en la biblioteca. Por una vez, no quise volver a casa para encontrarme sola en el departamento, con la certeza de que jamás encontraría a Lorena con sus batas medio abierta sentada en la sala, viendo televisión o comiendo avena para aumentar su producción de leche.Suspiré y caminé por el pasillo de libros científicos, sin buscar nada en específico.―¡Ea, ¿pero a quién tenemos aquí?! ―exclamó con la voz un poco más alta Ester.Alcé la cabeza para verla y le sonreí.―¿Cómo estás?Bufó.―Ya ves, aquí desde temprano, sin ganas de nada ―respondió evasiva y movió una pierna como una chiquilla que peina el suelo
―Hablo de la prueba. Creo que fuiste la primera en entregar, ¿cierto? Aunque luego te vi salir casi después que la mayoría, así que no estoy seguro. La verdad es que me cuesta recordar, tengo la mente hecha un lío gracias a esas preguntas.Asentí como si lo entendiera, cuando lo cierto es que mi estado de agitación no vino de la prueba, sino del intimidante hombre que se empotró frente a mí.―Creo que me fue bien ―respondí como si no supiera que tenía buena nota.Logan lo dijo en su oficina, pero no iba a rebelarlo.David quiso abrir la boca para preguntar algo más, pero Logan se levantó del escritorio y, con su voz firme y grave, inició la clase en la que casi no me miró, en realidad, no lo hizo como me hubiera gustado. Sus ojos fríos y amenazadores se mantuvieron distantes durante las dos horas en el laboratorio. Tampoco es que tuviera mucho tiempo para levantar los ojos de lo que estábamos haciendo con nuestras manos, las clases de laboratorio siempre eran más exigentes a nivel men
Mi corazón se oprimió cuando supe que no solo dejaría de ser una «vaquita» en «MilkSweet.com», sino que también quería mudarse junto a Dan y Sofía. Querían cuidarla, protegerla y mimarla, en especial ahora que su cuerpo cambiaría al llevar una nueva vida en su vientre.Lo entendí. Si estuviera embarazada, también querría que mi pareja estuviera allí, que me sobara el abdomen, que le hablara a su hijo, nuestro hijo, que me consintiera los antojos, que me arrullara y me dijera que todo estaría bien.Triste por dejarla ir, pero a sabiendas de que era lo mejor, la abracé.Sin que ninguna de las dos se lo propusiera en un inicio, más que como una forma de hablar, sacamos nuestros futones a la sala, quitamos la mesa y arreglamos para recostarnos en el suelo y hablar y hablar sobre sus planes. No quise contarle lo que me pasó, esa vez, quería que ella fuera el centro, que no se preocupara por nada más que su bienestar.Dormimos juntas, lo último que vi, fue su sonrisa y no pude más que igual
―Lo entiendo ―la detuve, porque lo comprendí, más o menos.Fuera porque acababa de pasar por algo similar, con menos piernas y manos involucradas, pero al final, quedé enredada bajo el escrutinio de ciertos ojos celestes que me robaron el aliento y, si él hubiera querido, me hubiera hincado y alabado su cuerpo, lo hubiera recorrido y dejado hacer lo que quisiera, mientras lo hiciera solo conmigo.Llevaba varios años sin ser tocada realmente por un hombre. En ese punto, no conté a Dan, no porque nuestros sexos no se rozasen hasta el clímax, sino porque no lo sentí de esa manera al final de nuestro encuentro. Víctor y Alberto eran mis experiencias previas reales, hombres que tocaron mis curvas con el fin de satisfacer sus libidos, hombres que no me calentaron, que no procuraron mi placer, y, caer en unos dedos expertos, calientes y arrebatadores, podían hacer que una chica perdiera el norte, que cayese al infierno con una sonrisa.―Yo… ―sopesó cómo seguir.Se removió en el sofá y luego
―¡Por favor, dadme más duro, mis amos! ―jadeó Lorena, desvergonzada.Los aplausos de sus cuerpos en colisión ensordecieron mis oídos. Parpadeé al salir de mi estupor y retrocedí sobre mis pasos hasta salir del departamento y cerrar la puerta frente a mí, acallando con ello los estallidos acuosos de sus cuerpos unidos.«¿Cómo…?»Giré y me descubrí sola en el pasillo, sola y desubicada. Los pechos me punzaron, no por lo que vi, sino porque entendí que no podía entrar a buscar mi propio placer, ese que quise perdurar junto a Logan.La confusión de lo que vi se sobrepuso a mi propio calor que descendió en picada.¡Ojalá no los hubiera visto!Y no supe qué era mejor para Lorena. Hacía unos días, tuve la sospecha de que podía regresar junto a Hakim, quien creí que era su debilidad en ese momento. Pero no fue así, en su lugar, estaba en medio de un matrimonio, nunca mejor dicho.«¿Cómo es que…?»Sacudí la cabeza y me deslicé contra la pared hasta quedar sentada en el suelo, sin poder irme a
Aspiró hondo y se alejó otro paso.―¿Tienes tiempo mañana?Sí, definitivamente era él… mi usuario favorito, el hombre por el que sentía tanto, el que hizo palpitar mi cuerpo, corrompió mi mente y me arruinó para otros, porque tras sentir sus caricias, ya no quería pensar en nadie más. Sin poder creer la rapidez de mi cerebro para adaptarse, ya no lo pude ver solo como mi profesor.Sus manos soltaron mis curvas y se arregló la corbata, se peinó el cabello y alisó los pantalones. Bajé los ojos por su cuerpo. No quedaba rastro de nuestro encuentro, la tela no reflejaba la humedad de mi sexo, y la camisa oscura no se empapó con mi leche, solo algunas gotas por el pecho y el cuello que no tardarían en secarse.Me bajé del escritorio y me recompuse la ropa. Pasé las manos a la espalda y abroché el sujetador en el que metí mis pechos como pude.Rugió y observó cómo me arreglaba.―S-sí, tengo tiempo ―respondí al fin, algo retraída a causa de su inspección.Su mano se alzó y acomodó un mechón







