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Capítulo 104 - Arpía resentida

last update publish date: 2026-09-06 11:41:39

Jimena entró en el despacho y cerró la puerta detrás de sí.

—Te hice una pregunta, Sebastián. ¿Hasta cuándo piensas seguir evitándome?

Marcos miró a uno y después al otro. Se puso de pie y tomó la chaqueta que había dejado sobre el respaldo del asiento.

—Uy... Creo que será mejor que me retire.

Sebastián no intentó detenerlo. Jimena permaneció junto a la puerta, con los brazos cruzados y la mirada fija en él.

»Hablamos después —dijo Marcos antes de salir.

El silencio que dejó resultó mucho más
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    Juliana intentó prestar atención a la explicación del profesor, pero llevaba varios minutos contemplando la misma ilustración sin procesar una sola palabra.No se encontraba preocupada ni confundida, como en los días anteriores. Esta vez era una sensación mucho más agradable la que la mantenía distraída.Sebastián.Recordó la forma en que se acercó a ella aquella mañana, rodeó su cintura mientras preparaba el desayuno y le besó la sien como si llevaran años despertando juntos. También la manera en que la observó mientras le arreglaba la corbata y el beso que le dio antes de dejarla frente al instituto.Gestos sencillos. Normales.Exactamente aquellos con los que soñó durante años y que jamás imaginó recibir de él.Bajó la mirada hacia el cuaderno e intentó continuar tomando notas. No lo consiguió. Las imágenes de las últimas dos noches regresaron a su memoria y una sonrisa volvió a aparecer en sus labios.Matthew la observó desde el asiento contiguo.Al principio no dijo nada. Esperó

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    Jimena entró en el despacho y cerró la puerta detrás de sí.—Te hice una pregunta, Sebastián. ¿Hasta cuándo piensas seguir evitándome?Marcos miró a uno y después al otro. Se puso de pie y tomó la chaqueta que había dejado sobre el respaldo del asiento.—Uy... Creo que será mejor que me retire.Sebastián no intentó detenerlo. Jimena permaneció junto a la puerta, con los brazos cruzados y la mirada fija en él.»Hablamos después —dijo Marcos antes de salir.El silencio que dejó resultó mucho más incómodo que su presencia.—No te he estado evitando —respondió Sebastián.Jimena soltó una risa carente de humor.—Te estuve esperando en la gala, pero nunca bajaste. Te he llamado sin parar. Ni siquiera respondiste uno solo de mis mensajes.—El fin de semana fue una locura. La prensa no dejaba de llamar, mi familia intentaba comunicarse conmigo cada cinco minutos y las redes estaban llenas de especulaciones. Necesitaba alejarme de todo.—Yo no soy la prensa ni tu familia.—No dije que lo fuera

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    Recogieron a Amanda poco después del mediodía. La adolescente salió de la casa de su amiga con una mochila colgada de un hombro y comenzó a hablar antes de llegar al automóvil.—Todo el mundo está publicando fotografías de ustedes. Samanta dice que pareces una actriz y su mamá quiere saber por qué nunca dijiste que estabas casada con Sebastián Echeverría.Entonces reparó en la forma en que caminaba Juliana.—¿Qué te pasó?—Fue una noche complicada —respondió ella—. Te lo explicaré en casa.Amanda miró de inmediato a Sebastián.—¿Qué le hiciste?—¿Yo? Nada.—Si te hizo algo, dímelo —insistió, dirigiéndose a su hermana.—Estoy bien. Solo me torcí el tobillo.Sebastián abrió la puerta del automóvil y le ofreció el antebrazo para que pudiera apoyarse. Juliana dudó apenas un instante antes de aceptar su ayuda.Amanda observó el gesto. Lo extraño no fue que Sebastián la ayudara, sino que su hermana se lo permitiera sin discutir.Durante el trayecto, ambos intentaron comportarse con normalid

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