แชร์

Capítulo 3

ผู้เขียน: Hyacinth
Tres días antes de mi ceremonia, mamá finalmente aceptó conocer a Adrian.

Pensé que tal vez al fin había comprendido que no sabía casi nada sobre el hombre con el que estaba a punto de unirme por el lazo. Quizá, por una sola vez, quería saber quién estaría a mi lado el resto de mi vida.

Reservé un salón privado en uno de los mejores restaurantes de Moonstone y le avisé a Adrian que mi familia había aceptado ir.

Él llegó diez minutos antes, vistiendo un traje oscuro y llevando una botella de vino para papá, junto con una caja cuidadosamente envuelta de té de hierbas para mamá.

A las dos, el mesero volvió a calentar la comida.

A las tres, Adrian pagó en silencio otra hora en el salón privado sin decirme nada.

Para las cuatro, el restaurante ya había encendido las luces nocturnas.

Solo entonces mamá se molestó en responder.

[Mamá: Hubo una emergencia. No iremos. En otra ocasión será.]

En ese mismo instante, Selena publicó una foto en el chat grupal de la familia.

Estaba de pie en un taller nupcial privado luciendo su vestido blanco de ensayo, mientras mamá le sujetaba sobre los hombros una capa ceremonial en tono gris perla. El emblema del lobo de Moonstone resplandecía en cristales a lo largo de la espalda.

[Selena: Mamá se quedó después de mi última prueba para ayudarme a elegir mi capa ceremonial. ¿A poco no se ve precioso el emblema de Moonstone?]

[Noah: Nuestra princesa se ve perfecta.]

[Papá: Hermosa.]

Así que la gran emergencia era ayudar a Selena a elegir entre dos capas ceremoniales.

Mantuve la mirada fija en la fotografía hasta que el lobo de cristal se volvió borroso.

—Perdóname por hacerte esto.

Adrian extendió la mano a través de la mesa y puso mi teléfono boca abajo.

—Mírame, Eve.

Alcé la vista.

—Esto no es tu culpa. Nuestra ceremonia es en tres días. El consejo de los Northlake, mis guardias y cada una de las familias nobles de la manada ya confirmaron su asistencia.

Se me apretó la garganta.

—No es lo mismo que tener a mi propia familia ahí.

—No —dijo él—. No lo es.

No me insultó pretendiendo que sí lo era.

—Pero su ausencia no va a hacerte menos honorable. No vas a entrar a ese salón sola, y nadie te va a mirar con lástima.

Su voz llevaba la autoridad serena de un Alfa que ya había decidido que a nadie se le permitiría pisotear a su compañera.

Se metió la mano en el bolsillo interior de la chaqueta y colocó una estrecha caja de terciopelo negro sobre la mesa.

Se me cortó la respiración.

—¿Qué es eso, Adrian?

Un leve matiz de diversión suavizó su rostro.

—Lo verás en la ceremonia.

Volví a mirar la caja.

Era demasiado larga para un anillo y muy estrecha para un collar.

Los ojos me escocieron antes de que pudiera contener las lágrimas.

—Tú... ¿hiciste lo que creo?

—Puede que sí —susurró.

Mi familia me había quitado las piedras lunares destinadas a mis brazaletes de unión.

Adrian se había dado cuenta del espacio vacío que habían dejado.

—Te dije que no necesitaba unas nuevas.

Sus dedos envolvieron los míos.

—Nunca dijiste que quisieras estar a mi lado con las muñecas vacías.

Durante varios segundos fui incapaz de hablar.

Él deslizó la caja de vuelta dentro de su chaqueta.

—Tres días más —repitió—. Y nunca más tendrás que rogarle a nadie que te elija.

Bajé los ojos para que no viera lo cerca que estaba de romper a llorar.

—En cuanto termine la ceremonia, nos vamos a Vancouver a la mañana siguiente —continuó—. La casa está lista. Mi mamá ha cambiado la habitación de invitados dos veces porque no se decide entre si te gustan las almohadas blandas o las firmes.

A pesar de todo, se me escapó una pequeña carcajada, y su expresión se volvió más suave.

—Si jamás quieres regresar a Moonstone, no lo haremos.

Se puso de pie y me ayudó a levantarme de la mesa.

—Vamos, te llevo a casa.

—Está bien.

Cuando volví a casa esa noche, la sala de estar estaba enterrada bajo todo lo que mi familia había comprado para amueblar el nuevo hogar de Selena.

Papá estaba arrodillado junto a tres maletas abiertas, tratando de cerrarlas a la fuerza. Mamá empacaba juegos de sábanas, vajillas, batas, velas y productos de aseo.

Mamá frunció el ceño en cuanto me vio.

—¿Dónde andabas? Selena se muda en cuatro días y tú te la pasas de arriba abajo en lugar de ayudarnos a empacar.

Me quedé junto a la puerta.

—Adrian y yo los estuvimos esperando durante cuatro horas y media.

Se le endureció el rostro.

—Te dije que tuvimos una emergencia. Casi no he tenido tiempo ni de respirar organizando ambas ceremonias. ¿Qué más quieres que haga?

—¿De verdad era tan importante ayudar a Selena a elegir una segunda capa ceremonial como para faltar a la cita con mi compañero?

Noah se puso de pie de un salto.

—Mamá se pasó toda la tarde comprando cosas para las dos. Tus cosas ya están en tu cuarto. ¿Por qué te obsesionas con un almuerzo cualquiera?

Entrecerró los ojos.

—Adrian no se irá a ningún lado. Puede conocernos después de la ceremonia.

Una ola de rabia me recorrió por dentro.

Adrian era el Alfa de los Northlake, y aun así Noah hablaba de él como si fuera un tipo cualquiera que debía esperar sentado hasta que a la familia Grey le diera la gana de hacerse un tiempo.

Si Adrian hubiera estado a mi lado, Noah jamás se habría atrevido a usar ese tono.

Selena se acurrucó contra ella como si mi pregunta la hubiera asustado.

Papá observaba en un silencio severo.

Era el mismo drama de siempre, el que llevaban montando toda mi vida.

Cada vez que les señalaba su favoritismo, mamá se volvía la víctima, Selena la frágil y yo el monstruo que venía a arruinarles la paz a todos.

La antigua yo me habría disculpado. Yo ya no.

Tres noches más.

Luego llevaría el brazalete de los Northlake.

Luego me iría de esta casa.

Luego esta gente dejaría de decidir lo que yo me merecía.

Fui a mi habitación.

Había una bolsa de papel de compras junto a la cama.

Adentro había un juego de toallas en rebaja y un hervidor eléctrico barato. Todavía tenían pegadas las etiquetas de liquidación.

Eso era todo lo que mi familia había preparado para la vida que estaba a punto de empezar.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 9

    El verano siguiente, me enteré de que estaba embarazada.Adrian estaba tan feliz que se pasó una semana entera despistado en las reuniones de la manada. Al final, le traspasó todos los asuntos secundarios a Luca y se puso a construir un columpio debajo del arce de nuestro jardín.Después de asegurar la última cuerda, se sentó él mismo y dio varios impulsos para probarlo.—Firme. No se rompería ni aunque me transformara y saltara encima.Me reí.—No tengo pensado transformarme en loba ni andar columpiándome estando embarazada.—No importa. Estándares de máxima seguridad.Sin embargo, a partir de ese día, me sentaba debajo del arce todas las tardes. Cuando Adrian regresaba de la sede de la manada, se paraba detrás de mí y me mecía suavemente mientras las luces de la ciudad iban encendiéndose más allá de las hojas.En la familia Grey cambiaron muchas cosas.Noah me mandaba mensajes de vez en cuando. Quizá sabía que no le respondería y solo quería que los leyera.[Noah: Mamá se p

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 8

    Papá solo me había mandado un mensaje.[Papá: Ya están listos los brazaletes de piedras lunares. Pasa a buscarlos cuando vengas a casa.]Jamás se le habían dado bien las palabras. En cada discusión, actuaba como un juez dictando una sentencia definitiva; la única diferencia es que la culpable siempre terminaba siendo yo.No le respondí.El día que me llegó la oferta formal de trabajo coincidió con mi cumpleaños.Helen encargó una torta enorme que llevaba escrito en el glaseado: EVE, LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE DE NORTHLAKE.Preparó cada uno de mis platillos favoritos y me sacó a patadas de la cocina en cuanto intenté ayudarla:—Hoy tienes más rango que cualquiera aquí. Ni se te ocurra tocar ni un vaso para lavar.Cuando Selena y yo éramos niñas, las tortas de cumpleaños solo llevaban su nombre. A los cinco años, había armado una rabieta porque no quería compartir el pastel ni soplar las velas conmigo. Desde ese día, la familia convirtió nuestro cumpleaños en su fiesta privada, ha

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 7

    Noah fue a la oficina donde yo solía trabajar y se presentó como mi hermano. La recepcionista llamó a una de mis compañeras que había asistido a la ceremonia. Ella lo estudió con clara desconfianza.—¿Hermano? Por favor, no estuviste en su ceremonia de unión. Los de Northlake preguntaron quién podía acompañarla del lado de la novia y todo nuestro departamento se ofreció como voluntario.Noah no supo qué responder.El video me mostraba caminando hacia Adrian con un vestido plateado pálido, entre los vítores de mis amigos y compañeros de trabajo a ambos lados del pasillo. Helen me arreglaba el velo. Mia lloraba con más ganas que yo. El salón se veía cálido, lleno de gente y completo.Al darse la vuelta para irse, Noah escuchó a mis compañeras murmurar a sus espaldas:—¿Qué clase de hermano no sabe que su propia hermana se casó?—Con razón Eve jamás hablaba de su casa. Ella es linda con todo el mundo... seguro porque ahí nadie lo fue con ella.Noah recordó el día en que me fui. Yo

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 6

    La ceremonia de unión de Selena tuvo lugar al día siguiente.La casa de los Grey se despertó antes del amanecer. Selena ya se había puesto el vestido cuando corrió a mi habitación y gritó:—¡Mamá, Eve no está! No vino a dormir anoche.Mamá se congeló mientras le acomodaba el velo.—Eso no puede ser. ¿Acaso ella no se casa hoy también?Noah le restó importancia con un gesto de la mano.—Se fue directo al hotel. Ya saben como es; se hace la indignada y luego se le pasa sola.Llegaron al Hotel Mooncourt y dieron el nombre del salón que habían reservado.El recepcionista miró a Selena confundido.—¿Vienen a la ceremonia de los Northlake? Ese evento terminó anoche.Selena fue la primera en reaccionar.—¿La novia era Evelyn Grey?—Sí. El Alfa Adrian Walsh y la Luna Evelyn completaron su ceremonia y su registro ayer al mediodía.A Noah se le quebró la voz:—¿Luna? ¿Estás diciendo que se unió al Alfa de Northlake?El recepcionista los miró con aún más desconcierto.—¿No lo sabí

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 5

    No hubo ninguna despedida emotiva en la casa, ni un discurso de mi familia, ni un padre esperando para entregarme ante el altar.Aun así, la entrada del hotel se sentía como una verdadera celebración.Los guardias de Northlake y los amigos de Adrian estaban de un lado, mientras que mis compañeros de trabajo y mis amigos se colocaron del otro. Todos llevaban una flor blanca en honor a la novia, formando un pasillo que llegaba hasta los autos que nos esperaban.Luca, el Beta de Northlake, sostenía un sobre lleno de dinero en efectivo.—Cada vez que alguien le diga un cumplido a nuestra Luna, reparto otra ronda. Hoy no hay presupuesto. Paga el Alfa.El recepcionista miró a Adrian alzando una ceja.—Con un grupo de invitados tan grande de parte de la novia, más te vale no hacerla enojar nunca.Adrian sonrió.—Me tomó demasiado tiempo convencerla de que se quedara conmigo. Pienso consentirla toda mi vida.En cuanto me senté en el auto, mantuve la cabeza baja. Sabía que si miraba a

  • La hija que nunca quisieron   Capítulo 4

    El día antes de mi ceremonia, mamá había revisado el vestido de Selena, su horario de maquillaje, la cita del peinado, los regalos y los suministros para su casa una y otra vez. Noah se había convertido en su chofer personal, mensajero y coordinador de eventos.Nadie preguntó si mi vestido me quedaba bien, si mis invitados habían confirmado o quién me acompañaría al salón ceremonial.En esa casa yo no era otra novia. Era parte del paisaje de fondo, colocada ahí solo para hacer que la felicidad de Selena resaltara aún más.Me cambié de zapatos y fui sola al centro comercial.Adrian me había dicho que no necesitaba ningún regalo. Aún así, le había mandado a hacer unos gemelos personalizados con cabeza de lobo, grabados en la parte posterior con la fecha en que nos conocimos.La vendedora los empacó en una caja y le entregué mi tarjeta.Unos segundos después, regresó con una mirada de disculpa.—Lo siento. La cuenta no tiene fondos suficientes.La tarjeta estaba vinculada a la cue

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status