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Capítulo 39

Author: Yamila Rivera
Dentro del carro, el hombre que conducía dijo:

—Esta vez Don Gómez viene con toda la intención de medirse con usted y recuperar una ronda.

Elías resopló con desdén:

—¿Y acaso le tengo miedo?

Ese día había una reunión de la familia Ibarra.

La familia Gómez y la familia Ibarra siempre habían tenido una relación muy cercana, incluso con matrimonios entre ambas familias.

La madre de Sergio, Gabriela Ibarra, era la segunda hija de Elías, por lo que ambas familias solían reunirse con frecuencia para
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    Jairo lo negó de inmediato:—Yo no soy su amigo.Julieta lo miró fijamente.Jairo continuó:—Mejor entremos. Déjalo. Si quiere comer, que coma, y si no, también.Julieta tampoco tenía ganas de meterse en los asuntos entre ellos.Cuando regresaron al jardín, vio a Sofía sentada sola en una silla, comiendo en silencio.Camila intentaba hablar con ella, pero Sofía parecía no prestarle atención.Los demás también la observaban y el ambiente se había vuelto un poco tenso.Julieta se acercó y se sentó a su lado.En cuanto Sofía la vio, preguntó:—¿Papá ya está comiendo?Julieta tomó una servilleta y le limpió la boca.—Sí, está comiendo.Sofía asintió.De pronto se veía desanimada.Julieta sabía perfectamente lo que estaba pensando.Todos estaban ahí comiendo juntos, entre risas y conversaciones, mientras Héctor permanecía solo afuera.Con semejante contraste, seguramente Sofía sentía pena por él.Julieta tampoco sabía qué decir, así que simplemente se quedó acompañándola.Los demás cambiaro

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    Julieta se quedó sorprendida.Sofía continuó:—Papá está solo afuera. No hay nadie acompañándolo.Mientras hablaba, la miraba con aquellos grandes ojos llenos de lástima, haciendo casi imposible no ablandarse.Julieta dijo:—Entonces le llevaré algo de comer.Justo en ese momento, Mariana las llamó porque ya habían empezado a asar, y Jimena se acercó para cargar a Thiago.Julieta llevó a las dos niñas con los demás.Ese día había muchas cosas que ella no podía comer, así que Jimena había pedido que le prepararan comida aparte.Julieta tomó un plato y puso dos camotes asados, varias brochetas de carne y una porción de crema de mariscos.Cuando Mariana, Irene y los demás se enteraron de que Héctor seguía esperando afuera, se sorprendieron bastante, aunque tampoco preguntaron demasiado.Jairo se puso de pie.—Voy contigo. Yo lo llevo.Tampoco se sentía tranquilo dejando que Julieta cargara la bandeja.Julieta asintió.Jairo tomó la bandeja y ambos caminaron hacia la entrada.En el camino,

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1093

    Julieta miró a Héctor.—Puedes ir a cenar primero.—No importa. No tengo mucha hambre.Julieta no dijo nada más y entró a la casa con Sofía.Héctor se dio la vuelta y caminó hacia el carro. Justo cuando estaba a punto de subir, vio a lo lejos dos vehículos, uno negro y otro plateado, que se acercaban lentamente.Los observó un momento y luego abrió la puerta y subió.Poco después, los dos carros se estacionaron uno detrás del otro.Jairo y Carlos bajaron.Jairo iba adelante, así que naturalmente había visto a Héctor subir al carro.Miró a Carlos.—Tú entra primero.Carlos dirigió una mirada hacia el vehículo de adelante y asintió.Jairo caminó hasta el carro de Héctor y golpeó la ventanilla.No hubo respuesta.Se quedó mirando el vidrio oscuro, sin poder ver a la persona que estaba dentro, y volvió a tocar.Solo entonces la ventanilla bajó lentamente.Héctor lo miró de reojo.—Si tienes algo que decir, dilo.Jairo frunció el ceño al escuchar aquel tono tan frío.—¿Y a ti qué te pasa?

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1092

    Irene dijo:—Todavía no. Cuando encuentre el momento adecuado, hablaré bien con ella. ¿A qué hora termina la clase de Sofía?Camila también había ido ese día para jugar con Sofía.—Como a las cuatro y media. Cuando salga, te aviso y hago que Raúl vaya por ella y la traiga.Irene no exigía demasiado de Camila. Mientras Camila fuera feliz, para ella era suficiente.Sin embargo, le parecía razonable lo que Julieta le había sugerido: había ciertas habilidades que los niños debían aprender desde pequeños, sobre todo a manejar el dinero y a tomar decisiones por sí mismos. De esa forma, cuando crecieran, podrían organizar mejor su vida y no depender de la familia para todo.Más adelante hablaría con Carlos para que Camila tuviera la oportunidad de aprender y probar distintas cosas.Así, cuando creciera, tendría más criterio y sabría distinguir mejor en quién podía confiar.Claro que, en cuanto a qué aprender exactamente, dependería de los intereses de Camila.Esa noche decidieron hacer una

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1091

    Julieta se acercó y se sentó en el sofá.—¿De qué estaban hablando?Jairo le preguntó:—¿Qué dijo Héctor sobre lo de anoche?—No dijo nada.Jairo observó el rostro de Julieta.Ella, en cambio, se veía especialmente tranquila, sin ninguna reacción fuera de lo normal.Julieta miró a Carlos y preguntó:—¿Qué piensas hacer con Teresa?Carlos respondió:—Ya lo dejé en manos del departamento legal. Vamos a proceder por la vía legal.Para ese momento, todo el asunto había evolucionado tanto que casi nadie seguía prestando atención a lo que Teresa había hecho personalmente.—Tus padres seguramente ya pudieron ver cuáles eran sus verdaderas intenciones. Aun así, será mejor prevenir que haga algo todavía más extremo en el futuro.Carlos respondió con calma:—Después de esto, dudo que vuelva a hacerse ilusiones.—Qué bueno.Carlos la miró con seriedad.—Aun así, quiero disculparme contigo.Julieta respondió enseguida:—No tienes por qué. Tú eres la víctima. Lo que dijeron en internet no me afectó

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1090

    A la mañana siguiente, Julieta despertó a las seis.Sofía todavía dormía, así que tomó enseguida el celular y abrió WhatsApp.Vio el mensaje que Jairo le había dejado la noche anterior: “Fue Gael quien filtró la información.”Al leerlo, Julieta no se sorprendió demasiado.Gael se había metido de repente en todo aquello probablemente solo para fastidiar a Héctor.Además, que hubieran descubierto tan rápido quién había filtrado la noticia indicaba que Gael ni siquiera había intentado ocultarlo.Después abrió la página de noticias.La nota sobre el divorcio ya había desaparecido, pero el comunicado de Grupo Central seguía publicado.En términos generales, el texto afirmaba que la relación entre ambos era estable y que no existía ningún divorcio. También aclaraba que Carlos había sido mentor de Julieta y que entre ellos no había ninguna otra clase de relación. Si alguien continuaba difundiendo rumores o información falsa, procederían por la vía legal.Después de una advertencia tan contu

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