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Capítulo 3

Author: Ginger
Antes de que pudiera recuperarme, Lily me sujetó del brazo y me arrastró hacia una de las habitaciones de la residencia. Cuando entramos, la luz solar me dio de lleno. A través del ventanal, se alcanzaban a ver los campos a lo lejos y el jardín de la propiedad justo abajo.

Era el dormitorio que Ethan había elegido especialmente para mí. Me había dicho que merecía lo mejor; sin embargo, la decoración no tenía nada que ver con lo que yo habría escogido. Había papel tapiz rosa, una cama con dosel cubierta de telas transparentes y un aroma empalagoso a perfume saturaba el aire. En la pared colgaba la fotografía de bodas de Ethan e Ivy. Debajo, una hilera de fotos más pequeñas mostraba a su bebé, junto a un retrato familiar de los tres. No quedaba el menor rastro de mi presencia.

—Michelle, acepta la realidad, ¿quieres? —dijo Lily—. Ethan e Ivy son el uno para el otro. Se aman. Están destinados a estar juntos. Él solo se quedó contigo por gratitud, porque le salvaste la vida.

Negué con la cabeza.

—No. ¡No creo eso!

Me dio unas palmaditas en el hombro, dedicándome una mirada llena de lástima.

—¿Crees que Ivy se reencontró con el Don apenas hace un año? Ethan lleva tres años con ella. Él fue quien la ayudó a encontrar a su padre biológico. Después de eso, todos aceptaron su relación. —Me miró a los ojos y asestó el golpe más cruel—: Miller y yo coincidimos en que están hechos el uno para el otro. Además, lo de lograr que te echaran también fue idea de Ethan. Tenían que expulsarte para que nadie amenazara la posición de Ivy en la Familia.

Miré a Lily como si fuera una desconocida. No podía concebir cómo mi mejor amiga, mi propia cuñada, podía hacerme esto. Cuando ella y Miller decidieron casarse, me había abrazado entre risas y lágrimas, diciendo que estaba feliz de que por fin seríamos una familia de verdad, unidas para siempre. Como la esposa de mi hermano, hasta le había advertido a Ethan que lo despellejaría vivo si alguna vez me trataba mal. Ahora, no obstante, ella misma ayudaba a otra mujer a arrebatármelo, diciéndome en la cara que era yo quien no encajaba.

No pude contener las lágrimas por más tiempo; me rodaron por las mejillas. Sentí como si me hubieran partido el corazón por la mitad. Esto dolía más de lo que lo hizo esa bala.

Escuché pasos detrás de mí. Ethan e Ivy acababan de entrar. Me limpié las lágrimas, tomé aire y dije:

—Si ustedes dos se aman, entonces, me hago a un lado.

—Michelle...

—Cálmate, no digas cosas que no sientes.

Ambos hablaron al mismo tiempo, evidentemente, sin esperar que les facilitara tanto las cosas. Me limité a sonreír, sin apartar los ojos de Ivy.

—En este juego, yo ya había perdido antes de empezar. Deseo que sean felices.

Me di media vuelta y me alejé. Ethan estiró la mano para alcanzarme, pero lo esquivé.

Guardé cada traición y cada mentira, absolutamente todo en mi memoria. Jamás perdonaría. Jamás olvidaría.

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