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CAPÍTULO 32

Autor: Sasa Roand
last update Fecha de publicación: 2021-06-30 10:58:00

―Llévame a mi departamento por favor ―le digo a Patrick mientras me pongo el cinturón de seguridad. Él me mira confundido ―quiero estar sola, por favor― le lanzo una mirada un poco borde.

No sé por qué me siento de esta forma. Solo quiero llegar a casa, dormir un poco y olvidarme de las personas por un buen rato.

*******

Estoy en mi departamento, sola, tal como quería. Pero estar sola no me ha hecho sentir mejor, al contrario. No puedo dormir, cambio de canal cada dos minutos y me muerdo las uñas sin parar. Me fulmino a mí misma con preguntas como ¿Por qué el arma que guardaba en mi departamento es de Johnny? ¿Se la he pedido yo? ¿Él me ha sugerido tenerla? Y si es así ¿con qué intención?

―No ha hecho nada malo ―dice Dante mientras yo me planteo todas estas incógnitas

―¿Quién?

―Johnny.

―Me ha dado un arma ¿Para qué lo ha hecho?

―Oh no. él no te ha dado el arma. Tú se la has robado ―pliego el ceño― más bien ha sido Sofi. Johnny no ha hecho más que cuidar de ti. Sobretodo desde que descubrió nuestra existencia

―Johnny… ¿lo sabe? ―pensar en ello me hace sentir avergonzada ―¿y Patrick?

Dante no contesta. Me quedo en silencio. Un anuncio en la televión le hace fondo a mis reflexiones y no logro pensar en otra cosa que en Ryan, en mi madre, en ambos riendo de mí; no comprendo cómo es que pude olvidar aquello me pregunto qué otras cosas he olvidado y me doy cuenta de que no tengo recuerdos importantes de mi niñez, de mi adolescencia, solo hay destellos; rostros, voces. Si, era solitaria, eso lo recuerdo, aparte de Johnny no hubo una persona en mi vida, una compañera o compañero de juegos, alguien que me visitara en casa y mucho menos un grupo con el que cometiera una que otra travesura. Es como si una parte de mi vida estuviese enterrada, oculta y nunca me había detenido a pensar en ello. Entonces me asalta un deseo casi vehemente de saber que me pasó, como solía ser, cómo era mi vida antes y después de…Ryan, que ese nombre se repita tantas veces en mis pensamientos me hace sentir enojada. Si quiero recordar hay un lugar al que tengo que ir.

Salgo de mi departamento con la intención de ir a mi casa. Al avanzar por el pasillo veo la puerta del departamento de Amy abrirse despacio. Doy media vuelta lo más rápido que puedo, pero ya es tarde

―Mérida ¿eres tú? ―¡Joder! me ha visto. No tengo el poder de teletransportarme, así que me veo obligada a responder y seguir con el teatro del que me había olvidado por completo.

― ¡Hola! ―digo fingiendo emoción mientras me acerco a la madre de Harley. Ella extiende los brazos y me envuelve con ellos. Pierdo el aire por un par de segundos

Harley va a su lado y me mira con reproche. Le he dicho a la policía que llegué hasta la casa de Ryan en taxi, para que el auto de Harley no se viera involucrado en ninguna investigación, pero, después me he olvidado por completo del auto, ha quedado estacionado. Me hace mucha gracia que tanto mi auto como el de Harley estén olvidados en el mismo sitio.

―Cariño, te has desaparecido, creí que nos acompañarías estos días

No sé cómo llamar a esta mujer, creo que no me ha dicho su nombre cuando nos conocimos. No sé su apellido, no sé el apellido de Harley. ¡Ah! El apellido de Amy, lo he visto en los papeles de su contratación, creo que lo recuerdo, es algo como… ehh… ¿Smith? creo que sí, o no, mejor solo le diré señora, sí, señora…

―Lo siento mucho señora…

―Oh no cariño, llámame Amanda ―me interrumpe y siento alivio, creo que Smith no es el apellido de Harley y hubiese sido feo que mi “suegra” notara que no sé el apellido de mi “novio” ―  Sabes, no te preocupes. Ya nos pondremos de acuerdo para una salida de chicas, ya sabes; tú, Amy y yo, consintiéndonos un poco mientras nos quejamos de lo estúpidos que son los hombres ― cuando termina de hablar, Amanda suelta una risita chillona que me causa gran molestia, pero le doy mi mejor sonrisa fingida ―Ahora íbamos almorzar, vamos en taxi porque el auto de Harley se descompuso, deberías acompañarnos

― ¡Oh! Me encantaría pero…

―Yo la he llamado ―dice Harley con una sonrisa pícara en los labios― lo he olvidado por completo, había invitado a Mérida al cine quería ver esa película que estrenarán hoy, la de la chica pobre que se casa con un príncipe, le gustan esas cosas cursis. Lo siento mucho mamá ¿creen que puedan ir ustedes a almorzar? Otro día los acompañaremos.

Miro a Harley con el ceño fruncido y una sonrisa falsa. Imagino mi cara. Me ha usado para zafarse de un almuerzo familiar.   

―Sí ¡tengo tantas ganas de ver esa película! ―le sigo el juego después de todo, le debo una a Harley por lo de su coche. Amy nos mira con reproche

― ¡Genial! Yo también quería ver esa. Vayamos todos ―dice Amy. Harley pone los ojos en blanco ―Compraré la entradas― dice desplazando su dedo por la pantalla de su móvil ―si almorzamos ahora nos da tiempo para la función de las cinco ―agrega y mira a Harley con cara de Jaque mate

― ¡Oh! No cariño; nada de eso. Dejemos que Harley y Mérida pasen tiempo juntos ―suspiro de alivio al escuchar las palabras de Amanda. Lo que menos quiero ahora es estar rodeada de gente.

La jugada de Amy no ha resultado como ella quería. Harley y yo la miramos a ella y a sus padres mientras se alejan por el pasillo. Estamos abrazados agitando nuestras manos y sonriendo como idiotas

― ¡Joder! Mérida ¿dónde está mi auto?

―¿Quieres ir por él? ―me lanza una mirada inquisitiva ―o prefieres ir a ver esa peli romántica de la que hablabas ―le digo dando un par de pasos al frente sin dejar de mirarlo. Él pone los ojos en blanco y me sigue.

―¿A dónde vamos?

―Ya lo verás

―¿Cómo iremos?

―En taxi. Ya lo he llamado, está cerca ―le digo mirando mi móvil

*******

― ¡joder! Mérida ¿Dónde demonios has dejado mi auto? ―pregunta Harley después de media hora de trayecto

―Ya estamos cerca ―le miento, falta más de la mitad de camino

―¿No se llevan bien? ¿Tú y tus padres? ―trato de entablar conversación para distraerle

―Nos llevamos muy bien

― Y entonces, ¿por qué los evitas?

―Es que ellos piensan que…

―Que debes vivir la vida de la forma en que ellos la han vivido

―¡Exacto! Quieren que conozca a una chica, que me case y tenga hijos, que esté toda la vida con una sola persona y me amarre con una vida… ya sabes aburrida

―Sí, lo entiendo ―la verdad, no lo entiendo. Eso es exactamente lo que quiero con Patrick, es lo que me imagino, fantaseo incluso con la rutina, las peleas, los problemas.

Comprendo que no vale la pena arriesgar lo que tengo con Patrick, por Harley. Él no es del tipo que se enamora. Pero eso yo ya lo sabía “será solo sexo” eso dijo;  fue sincero Y yo estaba empezando a sentirme dividida entre él y Patrick, me siento estúpida por eso.

El resto del camino permanezco en silencio, Harley también.

―Aquí, aquí es ―le digo al conductor, que se detiene y estaciona el auto ―muchas gracias ―le digo mientras bajo

―Mérida ¿dónde estamos? Y ¿Por qué no veo mi auto?

―¿Tú auto? Ah.. si, está a unas casas, mira hacia allá ―había olvidado que Harley ha venido por su auto. Rebusco en mi bolso, hay un desorden ahí, pero logro encontrar la llave del auto de Harley, me alegro de que estuvieran ahí ni siquiera estaba segura de ello ―Ten, ve a buscarlo, yo estaré aquí ―señalo hacia la casa― puedes marcharte si quieres ―le digo algo borde y camino hacia la casa buscando la llave de esta también en el interior de mi bolso.

Harley ha decidido ir por su auto y marcharse, supongo. Me detengo frente a la puerta y pongo la palma de mi mano contra esta. Mi corazón se acelera. Suspiro al introducir la llave en el ojo de la cerradura, me toma un par de minutos abrir la puerta; decidirme a entrar. Al hacerlo, un escalofrío recorre mi cuerpo, doy dos pasos hacia adelante y cada vello de mi cuerpo se eriza, la oscuridad en el interior me aterra, me aterra muchísimo, doy un paso hacia atrás y me tropiezo con el cuerpo de alguien. Doy un grito gutural, de horror, la persona detrás de mí me sostiene para que no caiga

― ¡joder! Mérida ¿¡qué demonios te pasa!? ―Es Harley y siento un tremendo alivio

―¡Joder! Harley, pensé que te ibas, me has asustado

―¿Qué es lo que pasa con esta casa? ¿Salen fantasmas?

―Algo así ―le digo, no miento, los fantasmas de mí están ocultos aquí. He venido por recuerdos y es posible que salga más atormentada de lo que ya estoy. Empiezo a arrepentirme de haber traído a Harley ―pensé que habías venido por tu auto Harley, se supone que debías irte en él.

 ―No estorbaré, lo juro, es solo que, no quiero dejarte aquí sola ―los ojos de Harley hacen un gesto que me es indescifrable, ya lo había visto así antes, en aquella fiesta, cuando golpeó al chico que besé y luego intentó sacarme de ahí.

―Está bien, pero..es probable que las cosas se pongan raras

―¿Raras cómo? ¿Invocarás al espíritu de la persona que vivió aquí o algo así? ―dice mirando alrededor   

―No invocaré ningún espíritu, pero…puede que…―no sé cómo explicarle― puede que en algún momento no sea yo, tal vez te diga o haga cosas que no quiero ―su cara me hace ver que lo he dejado confundido.

―¿Cosas que no quieres hacer? ¿Cómo qué? ¿Cómo esto? ―Harley me planta un beso en los labios y no puedo evitar corresponderle―  parece que eso si quieres hacerlo dice y vuelve a besarme. Esta vez lo rechazo

―Si quiero, pero no puedo Harley, lo siento pero no puedo hacerle esto a Patrick

―Patrick no tiene por qué neterarse ―mete las manos debajo de mi blusa y vuelve a besarme. Sedo por un instante, pero reacciono

―Lo siento Harley, de verdad, no puedo ―pongo ambas manos en su pecho para alejarlo de mí. Sentir su cuerpo me hace desearlo aún más, pero no estoy resuelta a no dejarme llevar.

―Perdóname, yo…no sabía que lo tuyo con Patrick iba tan enserio. Lo siento

No había notado que estábamos a oscuras, intento encender la luz, pero la electricidad ha sido cortada. Abro las ventanas y apenas entra luz. Empiezo el recorrido en la habitación de mi madre. Reviso las mesillas que están a ambos lados de mi cama, aún están sus cosas ahí, sus lentes, algunos medicamentos; muchos en realidad. Ojeo sus cosas sobre el tocador: peines, maquillaje, perfumes. Abro el cajón y veo dentro de él una fotografía; ella y Ryan., se ven felices, risueños. Me duele pensar en que no recuerdo si alguna vez me tomé una fotografía con mi madre. Rompo la foto y me voy hacia la pequeña biblioteca en un rincón de la habitación.

Ahí consigo un par de álbumes de fotografías. Los llevo afuera para poder hojearlos a la luz. Salgo al porche y Harley está sentado en las escaleras. Me siento a su lado. Paso cada página esperando ver alguna foto que active algún recuerdo, me preocupa la presencia de Harley porque sé el efecto que tienen en mí estos recuerdos furtivos.

―¿Es tu casa? ―pregunta Harley al ver las fotos vergonzosas de mi infancia.

―Sí. Aquí viví ―le contesté y seguimos viendo las fotos en silencio

Termino con el primer álbum, y cojo el siguiente que había dejado a un costado y al levantarlo cae una foto. Harley la recoge y la observa, yo me concentro en el álbum.

―Es tu amigo ¿no? ―dice Harley y me acerca la foto

Es una foto de Johnny.

―Sí, de hecho, es mi hermano

―¿Johnny es tu hermano? No lo sabía

―Imaginé que Amy te lo había dicho ―hablo con Harley sin quitar mi vista de la fotografía.

―Oye Mérida, ¿te sientes bien? Mis manos empiezan a temblar sin control. Quiero detenerme, quiero poder fingir que no pasa nada, como cuando te duele el  estómago y sonríes para que nadie lo note, pero esto no se puede disimular, soy presa de las reacciones involuntarias de mi cuerpo.

Las sensaciones extrañas me invaden, siento la cabeza llena de…algodón o de algún material denso que se esparce mientras me desvanezco en los recuerdos.

―Vamos Mérida, no seas santurrona. Hazlo ―dice mi madre mientras nos mira anhelante, está desesperada porque ponga mi boca en el miembro de Ryan, tiene una botella de vodka en una mano y en la otra un cigarrillo ― ¡Maldición! No sabes hacerlo ―grita cuando me trago la polla de Ryan con asco ―te enseñaré ―Toma un trago de vodka, se acerca y me aparta. Mi madre se acerca Ryan y le hace sexo oral mientras yo la observo.

Estoy presa en esta escena, se repite  una y otra vez en mi cabeza, pero no la veo desde mis propios ojos, como si se tratara de un recuerdo propio, es una escena que pasa frente a mí, no es un recuerdo nuevo, pero si hay algo nuevo en él, mi madre y Ryan y yo no somos los únicos que estábamos presentes ese día. Veo a un niño tímido observa de cerca y nadie más que yo ha notado su presencia. Las lágrimas caen por mis mejillas, no sé en qué momento he empezado a llorar. Mi mundo se expande y se contrae al ver  ojos azules de Johnny contemplando extasiado. La escena se desarma ante mi vista.

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