FAZER LOGINSalgo de mi departamento y al dar un par de pasos hacia las escaleras recuerdo que se me ha pasado por alto un pequeño detalle. No tengo auto. No tengo idea de dónde está mi auto. Camino de regreso a mi departamento. Lo último que recuerdo es haber estado en el departamento de Patrick, llegué ahí en mi auto nuevo. No tengo idea de cómo llegué casa de Ryan , solo sé que volví en el auto de Patrick . ¡Joder! “tomaré un taxi” pienso antes de poner la mano en la manilla de la puerta, me doy media vuelta y avanzo hacia las escaleras, me detengo frente a una puerta. No he querido detenerme, mi cuerpo se ha plantado ahí sin mi consentimiento.
―Creemos que un auto prestado sería mejor que un taxi ―dice Anya. He sabido que es ella, su voz, es diferente a la de Dante y a la de Sofi; tiene una calma y despreocupación impregnada en cada una de sus palabras. Comprendo que quieren que le pida el auto a Harley, es el departamento de Amy en el que nos hemos detenido.
―¡Oh! No, no, no, no, no… la última vez que le pedí el auto a Harley lo dejé a orillas de una carretera y me adentré en el bosque. Quedé inconsciente, ni siquiera supe cómo logró él, recuperar su auto. No se lo pediré y aun si se lo pidiera no me lo prestaría
―No te preocupes cariño, yo me encargo. Anya toma el control, pero en vez de acercarse al departamento de Harley, se dirige hacia el mío.
Va a la habitación, se cambia de ropa, luego va hacia al baño, se lava la cara, se maquilla de forma recatada, solo le da un aspecto más fresco a mi cara tapando las ojeras que me han causado estos últimos días.
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Harley abre la puerta y me le lanzo encima, lo beso en los labios con pasión, no soy yo, es Anya, cuando ella toma el control, puedo sentir el deseo sexual a flor de piel. Veo a Harley y siento el deseo de quitarle la ropa, no sé hasta qué punto Anya es una persona diferente de mí, si está en mi cabeza, debe ser una parte mía, lo que ella siente por Harley es como si yo lo sintiera, escurro mis manos debajo de su camiseta y manoseo su abdomen tonificado.
―Mérida, ahora no ―me susurra en el oído en cuanto logra liberar sus labios de los míos
―Me follarás ahora mismo ―responde Anya imponente
―Mérida es qué…―mis labios callan a Harley y cuando salimos del umbral de la puerta adentrándonos en la sala, no puedo creer lo que veo.
Harley no está solo. Un pequeño público compuesto por Amy y una pareja nos observa. A Amy se le cae la mandíbula y nos mira con ojos redondos. Él hombre y la mujer que no conozco se mira entre sí y luego vuelven su mirada a nosotros. Me he alejado de Harley de un brinco, he tenido que tomar el control para hacerlo porque Anya no tenía ninguna intensión de detenerse, hubiese cogido con Harley ahí delante de todos si yo se lo hubiera permitido.
―Papá, mamá, ella es Mérida; mi novia ―anuncia Harley. Yo le arrojo una mirada inquisitiva a la que él responde con una expresión de ruego. Le sigo la corriente.
―Mucho gusto ―Me acerco y extiendo mi mano, primero hacia la mujer, que se levanta del sofá, me da un efusivo abrazo, temo que sus manos palpen el arma, tuve que quitarme el abrigo en el que la llevaba guardada para no verme tan desaliñada y acabé metiendo el arma en mi espalda sujeta con la pretina de los vaqueros ajsutados que me he puesto. Me planta un beso en la mejilla. El hombre también se levanta y estrecha mi mano dándome unas palmaditas en el hombro con la mano libre. Los noto emocionados.
―Me alegra muchísimo que Harley al fin esté saliendo enserio con alguien ―me mira de pies a cabeza― y con una chica tan guapa ―Agrega, y me alegro de no haber dejado que Anya me pusiera ropa de antro como quería hacer. Ya sin la ropa de zorra, mi entrada al departamento ya ha sido una primera impresión bastante peculiar. Pero parece no importarles, están felices con que Harley tenga novia.
―Lo siento mucho, no sabía que estarían aquí, Harley no me ha dicho nada. De hecho... ―Anya ha tomado el control― Harley me prometió que hoy saldríamos a dar un paseo, no les importa si…
―¡Oh! no, no se preocupen, vayan tranquilos, por nosotros no hay problema, estaremos aquí un par de semanas, ya habrá tiempo para conocer a nuestra nuera.
La madre de Harley rebosa de felicidad. Es una mujer joven y hermosa, comprendo de donde han salido las facciones suaves y delicadas de Amy, su cabello es negro y rizado y su piel es blanca alabastro con pocas arrugas para la edad que me imagino que debe tener. Su esposo, por otra parte es rubio, tiene ojos verde esmeralda y su rostro es cuadrado, anguloso, como el de Harley, se ve que en su juventud fue igual de guapo que su hijo.
―Vamos cariño, busca las llaves del auto, salgamos temprano para que podamos volver pronto ―Harley se echa hacia atrás su cabello negro y me mira confuso y Anya parece disfrutar de ello.
Harley ha ido por las llaves del auto. Vamos caminando por el pasillo y mi mano se abre camino hasta la de Harley, él piensa que tomo su mano de forma romántica, pero para su sorpresa, me hago con la llave y acelero el paso
―¡Joder! ¡Mérida! ¿Qué te pasa? ―Me coge del brazo― dame las putas llaves
―Yo conduzco
― ¡No! no subiré al auto si tú vas al volante
―Puedes quedarte. Solo que tus padres se preguntarán por qué has regresado sin tu adorable novia ―no le hace gracia mi chiste y camina tras de mí haciendo malas caras― ven cariño, cuando volvamos le diremos a tus padres que me has pedido matrimonio. En su próxima visita podemos alquilar un bebé y les decimos que es nuestro hijo ―Suelto una carcajada y no comprendo por qué de pronto me siento de tan buen ánimo.
Enciendo el auto, Harley está sentado a mi lado y dentro de mí se gesta una pequeña discusión
―No vendrá ―espeta Sofi con un gruñido perturbador, mi buen ánimo se va a la m****a
―A mí no me molesta que venga, pudiera chuparle la polla ahora mismo ―Siento el impulso de reprender a Anya por lo que acaba de decir, pero sé que quedaría como una loca delante de Harley, o más bien, le demostraría que estoy loca, porque sé que lo estoy.
Si hago una escena delante de Harley sé que él no será tan condescendiente como lo ha sido Patrick. Sé que Harley no es Patrick, pero estar con él me agrada casi tanto como estar con Patrick y este sentimiento me preocupa, me hace sentir… desleal.
―Apoyo a Anya ―dice Dante― no en lo de la chupada, por supuesto. Creo que debería venir, el chico es un poco intimidante con esas perforaciones y tatuajes. Su compañía no estaría mal, pudiera protegerte si lo necesitaras, Mérida
Asiento con la cabeza, pero al mismo tiempo saco el arma y le apunto a Harley en la frente
― ¡Joder! ¡Mérida! ¿Qué m****a te pasa!? ¿Qué haces con un arma?
―¡Bájate del auto! ―la voz grave de Sofi raspa al salir de mi garganta, quiero hacer algo; arrebatarme a mí misma el arma, pero me doy cuenta del sinsentido de este pensamiento.
―Está bien, está bien. Me bajaré, pero…Mérida, cuídate. No cometas una locura ―La preocupación en los ojos de Harley me produce ternura.
Sofi conduce como loca, pero después de un par de minutos, tomo el control. Las dos horas de viaje sirven para poder conocer a Dante y a Anya. Me parece sorprendente la forma en qué puedo comunicarme con estas voces en mi cabeza, como si fueran personas, como si estuviese poseída por entidades ajenas mí.
Dante es un hombre de cuarenta y dos años, es artista, dibuja. Me contó que a veces toma el control y arregla algunas de mis pinturas, les hace retoques muy pequeños, pero que hacen un cambio enorme, no puede creer que yo no note la diferencia, traté de excusarme diciendo que no suelo admirar mis pinturas después de que las termino; “seguro que por eso no he notado las mejoras” le he dicho y le he prometido que cuando esté en el departamento me dedicaré a contemplar las pinturas mejoradas por él.
Me parece que Anya es ninfómana, solo habla de sexo y de hombres. La primera vez que vi el cajón de mi velador lleno de preservativos pensé que yo los había comprado y lo había olvidado, ahora que lo pienso, cómo podía haber comprado tres docenas de condones de todo tipo y haberlo olvidado. Fue ella quien lo hizo, ella es la que me ha llevado a amanecer al lado de completos extraños ¡Joder! me ha dicho que les propondría a Patrick y a Harley, hacer un trío. Siento calor en mi entrepierna solo de pensar en la idea y me siento una pervertida.
Con Sofi no he podido hablar, solo ha gruñido un par de veces mientras Anya me contaba cómo fue que Patrick llegó a la habitación aquella noche en la fiesta y cómo fue que ella lo sedujo y se acostó con él, me dio detalles muy gráficos que no podré sacar de mi cabeza.
Coral no habla desde que Carl y sus amigos me violaron, solo está ahí y llora de vez en cuando. Es el llanto que escucho a veces, pensé que lo imaginaba, pensé que el desapego que sufrí con mi bebé, me hacía escuchar esos llantos, pero era Coral; tiene siete años, la edad que yo tenía cuando Ryan empezó a abusar de mí
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Llegamos a la casa de mi madre y tengo que preguntarle a Sofi dónde es la casa de Ryan, es algo que no recuerdo. Al acercarnos a esta empiezo a arrepentirme de lo que pensamos hacer. Pero, hay una niña en peligro.
―Saben que podríamos llamar a la policía ¿verdad? ―Dice Dante tratando de persuadirnos. Pero si algo tenemos en común Anya, Sofi y yo es que sentimos la necesidad de hacer esto para poder sanar, no queremos que Ryan pague una condena en la cárcel y salga en unos años.
―No dejaré esto en manos de la policía. Yo me encargaré ―le replico a Dante decidida
―Al menos podría decirle todo antes de que entre ahí ―dice Dante, no habla conmigo sino con Anya y Sofi― saben que usará eso para manipularla, lo saben.
―Está bien ―dice Anya y Sofi empieza a gritar― Sofi ha seguido viendo a Ryan, lo ha ayudado a matar a esas chicas, a las que ves en sueños, por eso las ves, no son sueños querida, son recuerdos y sentimientos de compasión por ellas.
»La niña que has visto, está en casa de Ryan, él quería que Sofi lo acompañara mientras él le hacía daño como al resto, pero ella no ha podido, es solo una niña. Sofi ha salido corriendo del sótano en cuanto ha visto a la pequeña llorar, Ryan iba a por ella, pero en ese momento llegó Johnny y Ryan se escondió. Sofi ha sido cómplice de Ryan todo este tiempo, no lo ha hecho porque ha querido, él la ha engañado, le ha asegurado que haciendo eso se curaría, que tenía un demonio en lña cabeza que lo obligaba a hacer estas cosas. Cada vez le decía que sería la última, que lo ayudaría a mejorar, la manipuló, Sofi es agresiva, es atrevida y salvaje, pero también es una idiota sentimental, se compadeció de Ryan y él la engañó. Por supuesto que Ryan piensa que quien lo ha ayudado todo este tiempo has sido tú Mérida, su primera víctima, la que lo hizo sentir por primera vez la sensación de ultrajar, la que despertó en el esos deseos perversos, enfermizos. Para él ha sido un premio que le ayudaras a hacer sus atrocidades. No es culpa de Sofi sino de él, tenemos que matarle ―He permanecido sentada en el coche escuchando el discurso de Anya con palabras que salen de sus labios de esa particular forma átona, tiene una forma tan normal de decir las cosas más crudas, me ha dicho todo esto como si me diera un consejo de maquillaje. Pero es una buena forma de decir verdades como esta, sin drama, sin llanto, sin emociones ponderadas. No me siento alterada, solo me siento más convencida de lo que haré
― ¡Vamos! Matemos al maldito bastardo ―digo saliendo del auto.
―Hola Mérida ―el doctor Black me saluda en cuanto entro en la habitación ―¿cómo han estado?― Hemos estado mejor ―le contesto―¿Alguno quiere hablar hoy?―Anya. Anya siempre quiere hablarle, pero ya sabe cómo se pone―Pues escuchemos a Anya.La sesión con el doctor Blake transcurre con normalidad, he podido desahogarme respecto a la ansiedad que me ha causado el viaje que haré hoy. Anya se ha quejado de que no ha tenido sexo en mucho tiempo, habló de Harley otra vez y de cómo lo rechacé cuando se me declaró.―Quise que fuera solo sexo, pero siento que no puedo estar sin ti, Mérida. Dame una oportunidad, que tengas un hijo con Patrick no quiere decir que tengas que estar con él ―fueron las palabras de Harley. Pero yo fui tajante―Lo siento Harley, amo a Patrick y no sé si pueda amar a alguien más de esa fo
Regreso los álbumes a su lugar y cierro la casa. Harley permanece aún sentado en las escaleras que dan del porche hacia la salida.―Vamos ―le digo con autoridad y el se levanta enseguida.Harley ha estacionado su auto justo enfrente de mi casa. Espero a que el suba para que abra el seguro y subo en el asiento de adelante. He guardado la foto de Johnny en mi bolsillo.―Y ¿a dónde vamos?―A casa de Johnny―¿y eso dónde es?―tú conduce, yo te guío.Harley se limita aconducir sin hacer más preguntas. Por lo menos le advertí que me comportaría de forma extraña. En mi cabeza se gesta una discusión entre Sofía y Dante―¿Sabías de esto? ―le pregunta Sofía a Dante.―¿Cómo iba a saberlo? Esto es tan extraño para mí como para ti. Pensé que Johnny nos cuidaba
―Llévame a mi departamento por favor ―le digo a Patrick mientras me pongo el cinturón de seguridad. Él me mira confundido ―quiero estar sola, por favor― le lanzo una mirada un poco borde.No sé por qué me siento de esta forma. Solo quiero llegar a casa, dormir un poco y olvidarme de las personas por un buen rato.*******Estoy en mi departamento, sola, tal como quería. Pero estar sola no me ha hecho sentir mejor, al contrario. No puedo dormir, cambio de canal cada dos minutos y me muerdo las uñas sin parar. Me fulmino a mí misma con preguntas como ¿Por qué el arma que guardaba en mi departamento es de Johnny? ¿Se la he pedido yo? ¿Él me ha sugerido tenerla? Y si es así ¿con qué intención?―No ha hecho nada malo ―dice Dante mientras yo me planteo todas estas incógnitas―¿Quién?
Escucho pasos ingresando a la casa al trote. Abro los ojos y veo a cinco uniformados entrar. Apuntan sus armas hacia Olivia por un par de segundos. Ella todavía apunta el arma hacia el cadáver de Ryan, pero en cuanto nota la presencia de los oficiales, se asusta, tira el arma y se sienta en el piso. Llora con desespero.Una mujer del grupo de policías enfunda su arma y se acerca Olivia, se pone a su nivel arrodillándose frente a ella―Tranquila nena, todo estará bien ―le susurra y la abraza. Otro ofivial se acerca al arma tirada en el piso y la patea lejos de Olivia.Dos personas alejan a Patrick de mí y me revisan. Miro el cadáver de Ryan, no puedo dejar de verlo, hasta que apuntan a mis ojos una pequeña linterna.Ryan ha muerto y pensar en ello hace que me recorra un aire de satisfacción. No solo me alegra que Ryan esté muerto, también siento alivio por no hab
Camino por la vereda que da hacia una casa descuidada. No recuerdo haber estado aquí antes. Todos los recuerdos de Ryan que han venido a mi mente hasta ahora, ocurrieron en mi casa, donde se supone que debía estar segura.Me detengo frente a la casa sin saber qué hacer. Golpeo a la puerta y no sale nadie. Golpeo una vez más y en un par de minutos sale Ryan. Me observa con cara de satisfacción.―Creí que ya no vendrías más ¿Estás sola? ―recorre el panorama con su mirada y se detiene en el auto―Es mi auto, es nuevo ―le digo. Y con un ademán me indica que entre ―Cambié de opinión ―le digo estando dentro de la casa, fuerzo la voz para que se escuche grave, cómo la de Sofi.La idea principal era que Sofi se acercara a Ryan. Mi forma de actuar tal vez no se parezca a la de ella y eso podría causar suspicacia en Ryan. Pero Sofi está aterra
Salgo de mi departamento y al dar un par de pasos hacia las escaleras recuerdo que se me ha pasado por alto un pequeño detalle. No tengo auto. No tengo idea de dónde está mi auto. Camino de regreso a mi departamento. Lo último que recuerdo es haber estado en el departamento de Patrick, llegué ahí en mi auto nuevo. No tengo idea de cómo llegué casa de Ryan , solo sé que volví en el auto de Patrick . ¡Joder! “tomaré un taxi” pienso antes de poner la mano en la manilla de la puerta, me doy media vuelta y avanzo hacia las escaleras, me detengo frente a una puerta. No he querido detenerme, mi cuerpo se ha plantado ahí sin mi consentimiento.―Creemos que un auto prestado sería mejor que un taxi ―dice Anya. He sabido que es ella, su voz, es diferente a la de Dante y a la de Sofi; tiene una calma y despreocupación impregnada en cada una de sus palabras. Comp