INICIAR SESIÓN―Hola Mérida ―el doctor Black me saluda en cuanto entro en la habitación ―¿cómo han estado?
― Hemos estado mejor ―le contesto
―¿Alguno quiere hablar hoy?
―Anya. Anya siempre quiere hablarle, pero ya sabe cómo se pone
―Pues escuchemos a Anya.
La sesión con el doctor Blake transcurre con normalidad, he podido desahogarme respecto a la ansiedad que me ha causado el viaje que haré hoy. Anya se ha quejado de que no ha tenido sexo en mucho tiempo, habló de Harley otra vez y de cómo lo rechacé cuando se me declaró.
―Quise que fuera solo sexo, pero siento que no puedo estar sin ti, Mérida. Dame una oportunidad, que tengas un hijo con Patrick no quiere decir que tengas que estar con él ―fueron las palabras de Harley. Pero yo fui tajante
―Lo siento Harley, amo a Patrick y no sé si pueda amar a alguien más de esa forma―tan pronto como dije esas palabras Anya hizo un alboroto y trató de tomar el control.
Hacerle entender a Anya que lo más sano para el sistema sería estar con Patrick y solo con Patrick, tomó un tiempo, aún se queja, sobre todo con el doctor Blake.
Dante también ha estado hoy muy conversador. Me ha insistido en que traiga los dibujos que ha hecho, quiere que el doctor Blake los analice o algo así. Me parece que solo busca elogios por lo bien que dibuja y pues, eso no tiene nada de malo, así que le he seguido la corriente, he traído los dibujos a la terapia y le he pedido el al Dr. Blake que los analice ne busca de algún “perfil psicológico”
Coral no suele hablar mucho y menos con el Dr. Blake, la verdad es que le teme, le teme muchísimo. Piensa que es un doctor de esos que ponen inyecciones y por más que Dante se ha esforzado en explicarle que es otro tipo de doctor, ella no quiere ni verlo.
Sofi, se ha ensimismado más, se ha vuelto más agresiva. Ha tratado incluso de hacernos daño, pero gracias a la terapia ahora sabemos que hacer en estos momentos. Ella no es mala, todos lo sabemos, ha tenido la oportunidad de matar a Ryan y no lo ha hecho, es solo que ella es mi parte enojada, es la ira que se acumuló por tanto tiempo.
Al salir del consultorio voy deprisa a mi departamento. Es un desastre, como siempre y recuerdo que Patrick se la mantiene quejándose de ello. Ahora viviremos juntos y tendrá que soportar mi desorden o encargarse de él. Sonrío al pensar en su cara cuando ve la cantidad de trastes que dejo acumular en la pila.
Arreglo mis cosas con una sonrisa en mis labios, me siento como una niña que prepara todo para el campamento de verano. Termino haciendo solo una pequeña maleta.
Amy me llevará al aeropuerto, camino apurada por el pasillo hacia su departamento, miro el reloj en mi muñeca para asegurarme de que es temprano, pero noto que falta algo; mi listón. Es un accesorio que suelo llevar no por simple atavío. En ese listón púrpura está apuntado el número de Patrick y el del Dr. Blake, eso en caso de que caiga en un estado de desconexión y aparezca en algún lugar desconocido. Ya no suele pasarme, pero igual llevo el listón púrpura a todos lados. Me regreso a mi departamento. Busco mi listón por todas partes, no está, siento que tendré una crisis de ansiedad, entonces recuero que me lo he quitado al ducharme en la mañana. Voy a baño y consigo mi listón en el piso de la ducha. No había reparado en el espejo. Sofi ha atacado de nuevo.
“No subas al avión, estrellará y tus tripas saldrán volando por todas partes” Eses ha sido su mensaje de hoy, suele dejarlos por ahí, en el diario que escribimos, en los espejos, en los crucigramas que llenamos. Es irritante, pero a la vez me hace un poco de gracia
Golpeo la puerta del departamento de Amy y es Harley quien abre. La interacción entre nosotros ha sido algo incómoda desde la última vez que terminamos con ese asunto del “solo sexo”, cuando digo última vez, me refiero a que, por más que le había dejado claro a Harley que no puedo y que no debo seguir haciéndolo, seguía pasando, seguíamos acostándonos cada vez que teníamos oportunidad. Pero estoy rehabilitada en cuanto a eso, amo a Patrick y no podía seguir haciéndole algo así, corté todo contacto innecesario con Harley, pero todavía hay una fuerte atracción ente nosotros, un magnetismo que me es difícil apaciguar.
―Hola ―dice con voz trémula. Me da un beso en la mejilla más cerca de la boca de lo que debería. Siento a Anya suspirar
Cuando Harley termina de abrir la puerta me encuentro con Amy y para mi sorpresa con Johnny, no esperaba verlo aquí. Le salto encima y lo abrazo con emoción.
―¿Qué haces aquí?
―¡Ah! ¿no querías verme? ―pregunta con tono juguetón
―Sí, me encanta verte, es solo que, te creía en Japón, no esperaba verte aquí. Pensé que tu viaje duraría más
―He venido antes para despedirme ―Sonríe y me mira con esos enormes ojos azules que me hacen el día. Lo abrazo
―No puedo creerlo ¿cuánto ha pasado? ¿Seis meses? ¿Siete?
―Sólo han sido cuatro meses
―Solo cuatro meses ¿en serio? ¡Joder! Te he echado tanto de menos. Y ahora me voy yo. Promete que me llamarás todos los días, o que al menos contestarás mis mensajes.
―Promesa de meñique ―dice Johnny acercando su meñique, yo le respondo acercando el mío. Los entrelazamos.
―!Joder! son un par de niños ―dice Harley rascándose la cabeza
―No he sido yo, ha sido Coral ―replico y Harley me mira desconfiado
―Yo ya no hago esas cosas dice Coral en mi cabeza ―ahora habla más
Amy, Johnny, Harley y yo, vamos camino al aeropuerto. Todos en el auto de Harley. Amy no para de hablar, ¡joder! habla como loca. Yo trato de escucharla, pero en algún momento entre su idea de cambiar el color rosa de su pelo por azul y lo feliz que está porque J.J ha movido un dedo, me he perdido, me he desconectado de la conversación que ahora más bien es un monólogo. Pienso en lo bien que me siento ahora y en lo diferente que esto era hace un tiempo, cuando no sabía lo que me ocurría. Hubo días en los que no quería continuar, no quería seguir escuchando, no quería sentir lo que sentía, quería irme. Pero tenía que recuperarme, por Adrien, por Patrick, por mí.
Ha pasado un año desde que comencé terapia. Al principio pensé que me internarían y estaría encerrada con una camisa de fuerza por el resto de mi vida, o al menos hasta que ya no escuchara las voces en mi cabeza. Pero no, lo que me ocurría resultó ser más normal de lo que pensaba, no había perdido la cabeza, no me había vuelto loca, no soy peligrosa. Todos tenemos maneras diferentes de lidiar con las heridas, unos se derrumban, otros ignoran el dolor aunque esté ahí; punzante. Algunos buscan sanar con venganza.
Cuando Ryan y mi madre abusaron de mí, me causaron un trauma terrible. La persona que debía cuidarme se convirtió en mi agresora; la protectora se convirtió en atacante. Mi mundo interno se derrumbó. El hogar donde debía sentirme segura, se hizo el punto de encuentro para los abusos cometidos contra mí. Tenía que soportarlo de algún modo, tenía que enfrentarlo, vencerlo. Mi mente se fragmentó.
Sofi, Anya, Dante y Coral no son un invento de la imaginación ni de una mente trastornada, ellos son simplemente “yo”; cada uno de ellos es una parte de mí, a las que les he repartido el dolor, ese dolor que debía cargar en mis hombros, no podía cargarlo sola y ellos han aparecido para ayudarme, me costó comprenderlo, me costó aceptarlos. Los demás no entienden, pero los que me aman, hacen el esfuerzo para apoyarme.
Llega el momento de la despedida, no puedo evitar que las lágrimas salgan de mis ojos sin control. No es que no volveré, pero comenzaré una nueva vida lejos de Johnny, de Amy y de Harley, una parte de las personas más importantes para mí están en este auto y la otra parte está en otro continente. Estar con unos significa extrañar a los otros.
―!Joder, Mérida! No seas llorona, ya vendrás a visitarnos― dice Harley mientras me abraza― sabes que si te cansas de Patrick estaré aquí ―susurra en mi oído y yo me alejo y lo veo con reproche ―bromeo―me dice y al sonreír se le hacen esos hoyuelos en las mejillas que me encantan. ¡Joder! estar lejos de Harley me hará bien.
―Vamos, Mérida. Limpia esas lágrimas ―dice Johnny pasando las palmas de las manos por mis mejillas. Ya te visitaré en lo que mi agenda me lo permita. O siempre puedo avisarte en dónde estoy y tomas un vuelo. Así de simple.
Johnny ha invertido su herencia y la mía en un negocio que resultó ser millonario, si antes nos sobraba el dinero, ahora podemos hasta regalarlo. Él se encarga de supervisar las sedes de la compañía en Dubai, Japón, Alemania y Reino Unido, Patrick se hace cargo de la sucursal de Francia. Yo me dedico a manejar los fondos que donamos a beneficiencia, he fundado una organización, se llama “Partes de mí”. Ayudo a personas que padecen del mismo transtorno que yo, proporcionamos terapias gratuitas y otros tipos de ayuda económica. Pero la parte que más me gusta es informar a otros, destruir los estigmas que existen al respecto.
Las despedidas se terminan. Subo al avión con el corazón apretado en mi puño. El vuelo me parece eterno, pero al amanecer estoy en París.
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Estoy parada frente a la “dama de hierro” contemplándola arropada por un halo de luz. Es un momento mágico, único. Pero no solo por el “dónde” sino por el “con quien”.
―Ves mamá, te dije que era hermoso ―me dice Adrien a quien sostengo de la mano.
―Sí, es realmente hermoso ―le contesto sin quitar la mirada del paisaje
―No tanto como tú ―dice Patrick― ¿Qué dices Adrien? ¿Qué es más hermoso? ¿La torre de noche o los ojos de tu madre?
―Sus ojos no tienen comparación papá, pero creo que eres un adulador.
Sonrío al escuchar a Adrien usar la palabra adulador, ¿Cómo es que un niño de su edad dice palabras como esa?
Sonrío al pensar que estar aquí, con Adrien y con Patrick ha sido el resultado de una secuencia increíble de casualidades ¿El universo conspirando? No lo sé, el universo debe estar ocupado con cosas del universo; planificando eclipses, super lunas, perseidas, Gemínidas o qué se yo. Un movimiento brusco en mi vientre me hace palparme con ambas manos
―¿Se ha movido? ―pregunta Adrien emocionado
―Sí, me ha dado una patadita ―Adrien pone la mano en mi vientre abultado.
Veo el futuro con optimismo. Soy una persona exitosa con una familia hermosa y con muchos planes y proyectos. He aprendido a vivir con lo que me tocó, me he acostumbrado esto, he aprendido a vivir escuchando las voces en las sombras.
―Hola Mérida ―el doctor Black me saluda en cuanto entro en la habitación ―¿cómo han estado?― Hemos estado mejor ―le contesto―¿Alguno quiere hablar hoy?―Anya. Anya siempre quiere hablarle, pero ya sabe cómo se pone―Pues escuchemos a Anya.La sesión con el doctor Blake transcurre con normalidad, he podido desahogarme respecto a la ansiedad que me ha causado el viaje que haré hoy. Anya se ha quejado de que no ha tenido sexo en mucho tiempo, habló de Harley otra vez y de cómo lo rechacé cuando se me declaró.―Quise que fuera solo sexo, pero siento que no puedo estar sin ti, Mérida. Dame una oportunidad, que tengas un hijo con Patrick no quiere decir que tengas que estar con él ―fueron las palabras de Harley. Pero yo fui tajante―Lo siento Harley, amo a Patrick y no sé si pueda amar a alguien más de esa fo
Regreso los álbumes a su lugar y cierro la casa. Harley permanece aún sentado en las escaleras que dan del porche hacia la salida.―Vamos ―le digo con autoridad y el se levanta enseguida.Harley ha estacionado su auto justo enfrente de mi casa. Espero a que el suba para que abra el seguro y subo en el asiento de adelante. He guardado la foto de Johnny en mi bolsillo.―Y ¿a dónde vamos?―A casa de Johnny―¿y eso dónde es?―tú conduce, yo te guío.Harley se limita aconducir sin hacer más preguntas. Por lo menos le advertí que me comportaría de forma extraña. En mi cabeza se gesta una discusión entre Sofía y Dante―¿Sabías de esto? ―le pregunta Sofía a Dante.―¿Cómo iba a saberlo? Esto es tan extraño para mí como para ti. Pensé que Johnny nos cuidaba
―Llévame a mi departamento por favor ―le digo a Patrick mientras me pongo el cinturón de seguridad. Él me mira confundido ―quiero estar sola, por favor― le lanzo una mirada un poco borde.No sé por qué me siento de esta forma. Solo quiero llegar a casa, dormir un poco y olvidarme de las personas por un buen rato.*******Estoy en mi departamento, sola, tal como quería. Pero estar sola no me ha hecho sentir mejor, al contrario. No puedo dormir, cambio de canal cada dos minutos y me muerdo las uñas sin parar. Me fulmino a mí misma con preguntas como ¿Por qué el arma que guardaba en mi departamento es de Johnny? ¿Se la he pedido yo? ¿Él me ha sugerido tenerla? Y si es así ¿con qué intención?―No ha hecho nada malo ―dice Dante mientras yo me planteo todas estas incógnitas―¿Quién?
Escucho pasos ingresando a la casa al trote. Abro los ojos y veo a cinco uniformados entrar. Apuntan sus armas hacia Olivia por un par de segundos. Ella todavía apunta el arma hacia el cadáver de Ryan, pero en cuanto nota la presencia de los oficiales, se asusta, tira el arma y se sienta en el piso. Llora con desespero.Una mujer del grupo de policías enfunda su arma y se acerca Olivia, se pone a su nivel arrodillándose frente a ella―Tranquila nena, todo estará bien ―le susurra y la abraza. Otro ofivial se acerca al arma tirada en el piso y la patea lejos de Olivia.Dos personas alejan a Patrick de mí y me revisan. Miro el cadáver de Ryan, no puedo dejar de verlo, hasta que apuntan a mis ojos una pequeña linterna.Ryan ha muerto y pensar en ello hace que me recorra un aire de satisfacción. No solo me alegra que Ryan esté muerto, también siento alivio por no hab
Camino por la vereda que da hacia una casa descuidada. No recuerdo haber estado aquí antes. Todos los recuerdos de Ryan que han venido a mi mente hasta ahora, ocurrieron en mi casa, donde se supone que debía estar segura.Me detengo frente a la casa sin saber qué hacer. Golpeo a la puerta y no sale nadie. Golpeo una vez más y en un par de minutos sale Ryan. Me observa con cara de satisfacción.―Creí que ya no vendrías más ¿Estás sola? ―recorre el panorama con su mirada y se detiene en el auto―Es mi auto, es nuevo ―le digo. Y con un ademán me indica que entre ―Cambié de opinión ―le digo estando dentro de la casa, fuerzo la voz para que se escuche grave, cómo la de Sofi.La idea principal era que Sofi se acercara a Ryan. Mi forma de actuar tal vez no se parezca a la de ella y eso podría causar suspicacia en Ryan. Pero Sofi está aterra
Salgo de mi departamento y al dar un par de pasos hacia las escaleras recuerdo que se me ha pasado por alto un pequeño detalle. No tengo auto. No tengo idea de dónde está mi auto. Camino de regreso a mi departamento. Lo último que recuerdo es haber estado en el departamento de Patrick, llegué ahí en mi auto nuevo. No tengo idea de cómo llegué casa de Ryan , solo sé que volví en el auto de Patrick . ¡Joder! “tomaré un taxi” pienso antes de poner la mano en la manilla de la puerta, me doy media vuelta y avanzo hacia las escaleras, me detengo frente a una puerta. No he querido detenerme, mi cuerpo se ha plantado ahí sin mi consentimiento.―Creemos que un auto prestado sería mejor que un taxi ―dice Anya. He sabido que es ella, su voz, es diferente a la de Dante y a la de Sofi; tiene una calma y despreocupación impregnada en cada una de sus palabras. Comp