FAZER LOGINRegreso los álbumes a su lugar y cierro la casa. Harley permanece aún sentado en las escaleras que dan del porche hacia la salida.
―Vamos ―le digo con autoridad y el se levanta enseguida.
Harley ha estacionado su auto justo enfrente de mi casa. Espero a que el suba para que abra el seguro y subo en el asiento de adelante. He guardado la foto de Johnny en mi bolsillo.
―Y ¿a dónde vamos?
―A casa de Johnny
―¿y eso dónde es?
―tú conduce, yo te guío.
Harley se limita aconducir sin hacer más preguntas. Por lo menos le advertí que me comportaría de forma extraña. En mi cabeza se gesta una discusión entre Sofía y Dante
―¿Sabías de esto? ―le pregunta Sofía a Dante.
―¿Cómo iba a saberlo? Esto es tan extraño para mí como para ti. Pensé que Johnny nos cuidaba
―Esto no quiere decir que no nos cuide ―Anya interviene
―Pero estaba ahí, estaba ahí y no dijo nada. Pudo salvarnos
―Era un niño, tal vez se asustó, no supo que hacer. Recuerden que él pudo no volver, pero lo hizo, volvió por nosotros y nos ayudó mucho ―Noto que Dante le tiene una especie de veneración a Johnny. Sus argumentos son válidos, cualquier niño de su edad hubiese guardado silencio por temor a lo que podía pasar si hablaba, pero lo que no comprendo es la fotografía. ¿Qué explicación puede haber en esa fotografía suya con Ryan?
Saco la foto de mi bolsillo y la contemplo de nuevo. Ryan y Johnny se abrazan y sonríen. Al fondo veo lo que me parece un pino navideño decorado con adornos que reconozco. Los muebles, la alfombra, es mi casa. Johnny estuvo con Ryan en mí casa. La foto no es reciente, no eran niños, me parece que ya estaban en edad universitaria.
Recuerdo que cuando íbamos a la universidad dejé de visitar a i madre, no sabía por qué pero no sentía deseos de verla, me aterraba la idea de verla. Navidades, acción de gracias, mis cumpleaños o los de ella, jamás iba a verla, pero Johnny si lo hacía, él cumplía con los deberes de buen hijo que debía cumplir yo, visitaba a mi madre, compraba un regalo de parte mía en las ocasiones que lo precisaran. Nunca lo vi como algo extraño, era un favor que mi mejor amigo me hacía. Sabía que pasaba lñas fiestas con mi madre, pero no sabía que en esas fiestas también participaba Ryan.
Necesito respuestas y me lleno de ansiedad al notar que aún estamos lejos
―Podrías ir un poco más rápido ―le rezongo a Harley
―¿Quieres que nos matemos? ―me responde Harley mirando el velocímetro del coche. Tiene razón va casi en ochenta kilómetros por hora. Suspiro con frustración.
Después de unas largas horas hemos llegado a casa de Johnny. Bajo del auto y casi troto hasta la casa. Golpeo la puerta con fuerza.
―¿¡Mérida!? ¿Qué pasa? Casi tiras la puerta ―dice Johnny al abrir la puerta
―Entro con el ímpetu de una ráfaga de viento
―¿Deseas pasar? ―dice Johnny con sarcasmo
―¿Puedes explicarme esto? ―le muestro la foto a Johnny y él abre los ojos grandes como melones. Traga saliva tragara clavos y no dice nada
―Mérida ―suspira― siéntate― le hago caso, me siento y es que no creo que pueda mantenerme en pie. Él se sienta a mi lado ―quiero que entiendas que te quiero muchísimo y que no planee que las cosas ocurrieran como ocurrieron
― ¡Joder Johhny! ¿Qué cosas se supone que ocurrieron?
―Verás, cuando iba a casa de tu madre, Ryan siempre estaba ahí. Al principio me pareció un chico extraño y hasta desagradable, pero mientras más tiempo pasaba con él, yo… él me…me enamoré de él Mérida, me enamoré de él aún sabiendo lo que te había hecho. Lo justifiqué por mucho tiempo. Para mí era un pobre chico que había sido abusado por su padre. Me contó la historia de su vida: Debido a los maltratos que recibió de su padre una corte lo mandó a vivir con su abuela, pero ella ya era mayor para encargarse de él. Le había tocado una vida dura y eso me hizo creer que lo que te hizo no era culpa suya.
―Tú vida también fue dura, la mía también y míranos, no andamos por ahí violando y matando mujeres.
―No sabía de las chicas. Cuando lo supe lo dejé.
―Pero no has tenido el valor de denunciarlo, no lo has hecho, te has callado igual que te has callado cuando supiste lo que me hacía a mí ―le grito y veo el gesto de dolor en la cara de Johnny.
―Lo siento Mérida, he sido un cobarde. Pude evitar que eso siguiera sucediendo. Perdóname ―Johnny gimotea yo lo abrazo
―Está bien, lo siento, eras un niño. No debí reprocharte ―me siento mal por reclamarle a Johnny por no hacer algo que yi tampoco tuve el valor de hacer, yo también me calleé. Pude ir con una maestra, con algún sacerdote, pude ir con tantas personas y decir lo que Ryan me hacía, pero no pude.
―Mérida. Hay algo más ―Johnny se limpia las lágrimas― yo he manipulado a Sofi, la he convencido de que debía matar a Ryan. Quería hacerlo con mis propias manos, cuando descubrí lo de las chicas, lo intenté, juré que o mataría, pero aunque era un monstruo aún lo amaba, llegado el momento no tuve el valor, así que he enviado a Sofi y ella ha terminado participando en esos horribles crímenes, ahí han empezado tus sueños, en el momento en que Sofi empezó a presenciar las muertes de esas chicas, esos recuerdos estuvieron en tu mente y todo ha sido culpa mía. Yo la he llevado a eso, yo le he dado el arma. Cuando intenté detenerla se volvió contra mí. Por eso me ha disparado.
―Tú… ¿puedes hablar con Sofi?
―Llevo hablando con Sofi mucho más que tú, Mérida. No solo con Sofi, también con Anya. Con Dante aún no, no suele tomar el control, pero me han hablado de él. Los conozco aún más que tú
―¿Quiere decir que no estoy loca?
―No lo estás
―Entonces ¿por qué viven estas personas dentro de mí?
―No viven dentro de ti, ellos son tú. Son partes de ti
―Hola Mérida ―el doctor Black me saluda en cuanto entro en la habitación ―¿cómo han estado?― Hemos estado mejor ―le contesto―¿Alguno quiere hablar hoy?―Anya. Anya siempre quiere hablarle, pero ya sabe cómo se pone―Pues escuchemos a Anya.La sesión con el doctor Blake transcurre con normalidad, he podido desahogarme respecto a la ansiedad que me ha causado el viaje que haré hoy. Anya se ha quejado de que no ha tenido sexo en mucho tiempo, habló de Harley otra vez y de cómo lo rechacé cuando se me declaró.―Quise que fuera solo sexo, pero siento que no puedo estar sin ti, Mérida. Dame una oportunidad, que tengas un hijo con Patrick no quiere decir que tengas que estar con él ―fueron las palabras de Harley. Pero yo fui tajante―Lo siento Harley, amo a Patrick y no sé si pueda amar a alguien más de esa fo
Regreso los álbumes a su lugar y cierro la casa. Harley permanece aún sentado en las escaleras que dan del porche hacia la salida.―Vamos ―le digo con autoridad y el se levanta enseguida.Harley ha estacionado su auto justo enfrente de mi casa. Espero a que el suba para que abra el seguro y subo en el asiento de adelante. He guardado la foto de Johnny en mi bolsillo.―Y ¿a dónde vamos?―A casa de Johnny―¿y eso dónde es?―tú conduce, yo te guío.Harley se limita aconducir sin hacer más preguntas. Por lo menos le advertí que me comportaría de forma extraña. En mi cabeza se gesta una discusión entre Sofía y Dante―¿Sabías de esto? ―le pregunta Sofía a Dante.―¿Cómo iba a saberlo? Esto es tan extraño para mí como para ti. Pensé que Johnny nos cuidaba
―Llévame a mi departamento por favor ―le digo a Patrick mientras me pongo el cinturón de seguridad. Él me mira confundido ―quiero estar sola, por favor― le lanzo una mirada un poco borde.No sé por qué me siento de esta forma. Solo quiero llegar a casa, dormir un poco y olvidarme de las personas por un buen rato.*******Estoy en mi departamento, sola, tal como quería. Pero estar sola no me ha hecho sentir mejor, al contrario. No puedo dormir, cambio de canal cada dos minutos y me muerdo las uñas sin parar. Me fulmino a mí misma con preguntas como ¿Por qué el arma que guardaba en mi departamento es de Johnny? ¿Se la he pedido yo? ¿Él me ha sugerido tenerla? Y si es así ¿con qué intención?―No ha hecho nada malo ―dice Dante mientras yo me planteo todas estas incógnitas―¿Quién?
Escucho pasos ingresando a la casa al trote. Abro los ojos y veo a cinco uniformados entrar. Apuntan sus armas hacia Olivia por un par de segundos. Ella todavía apunta el arma hacia el cadáver de Ryan, pero en cuanto nota la presencia de los oficiales, se asusta, tira el arma y se sienta en el piso. Llora con desespero.Una mujer del grupo de policías enfunda su arma y se acerca Olivia, se pone a su nivel arrodillándose frente a ella―Tranquila nena, todo estará bien ―le susurra y la abraza. Otro ofivial se acerca al arma tirada en el piso y la patea lejos de Olivia.Dos personas alejan a Patrick de mí y me revisan. Miro el cadáver de Ryan, no puedo dejar de verlo, hasta que apuntan a mis ojos una pequeña linterna.Ryan ha muerto y pensar en ello hace que me recorra un aire de satisfacción. No solo me alegra que Ryan esté muerto, también siento alivio por no hab
Camino por la vereda que da hacia una casa descuidada. No recuerdo haber estado aquí antes. Todos los recuerdos de Ryan que han venido a mi mente hasta ahora, ocurrieron en mi casa, donde se supone que debía estar segura.Me detengo frente a la casa sin saber qué hacer. Golpeo a la puerta y no sale nadie. Golpeo una vez más y en un par de minutos sale Ryan. Me observa con cara de satisfacción.―Creí que ya no vendrías más ¿Estás sola? ―recorre el panorama con su mirada y se detiene en el auto―Es mi auto, es nuevo ―le digo. Y con un ademán me indica que entre ―Cambié de opinión ―le digo estando dentro de la casa, fuerzo la voz para que se escuche grave, cómo la de Sofi.La idea principal era que Sofi se acercara a Ryan. Mi forma de actuar tal vez no se parezca a la de ella y eso podría causar suspicacia en Ryan. Pero Sofi está aterra
Salgo de mi departamento y al dar un par de pasos hacia las escaleras recuerdo que se me ha pasado por alto un pequeño detalle. No tengo auto. No tengo idea de dónde está mi auto. Camino de regreso a mi departamento. Lo último que recuerdo es haber estado en el departamento de Patrick, llegué ahí en mi auto nuevo. No tengo idea de cómo llegué casa de Ryan , solo sé que volví en el auto de Patrick . ¡Joder! “tomaré un taxi” pienso antes de poner la mano en la manilla de la puerta, me doy media vuelta y avanzo hacia las escaleras, me detengo frente a una puerta. No he querido detenerme, mi cuerpo se ha plantado ahí sin mi consentimiento.―Creemos que un auto prestado sería mejor que un taxi ―dice Anya. He sabido que es ella, su voz, es diferente a la de Dante y a la de Sofi; tiene una calma y despreocupación impregnada en cada una de sus palabras. Comp