LOGINL'amour à sens unique, c'est comme courir après une ombre. On s'épuise à vouloir la toucher, mais elle reste toujours hors de portée, insaisissable et distante. Dans sa quête du lendemain, elle ne désire qu'une chose : être sienne et ce, peu importe ce que cela lui coûtera. Comment avoir cet homme aussi inaccessible et inchangeable ? Est-ce si compliqué d'être aimée en retour ? L'amour est il aussi facile à dompter ? Est il à portée de main comme on le pense ? C'est au cœur de la trahison et de la tromperie que ces deux personnes qui ont une définition de l'amour complètement différente se découvriront.
View MoreEl sonido de un martillo golpeando madera vieja despertó a los Montenegro. No era un golpe de reparación; era un golpe de sentencia.
Olivia bajó las escaleras de dos en dos, con los pies descalzos y el corazón en la garganta. El polvo bailaba en los rayos de luz que se colaban por las ventanas rotas del vestíbulo. Al abrir la puerta principal, el calor húmedo de la mañana la golpeó en la cara. Un hombre con casco amarillo y chaleco reflectante estaba clavando un cartel en el marco de su puerta. PROPIEDAD EN LITIGIO. CROSS HOLDINGS. Olivia no preguntó. Actuó. Arrancó el cartel con rabia, rasgando el papel, y lo tiró a los pies del hombre. —Nadie le dio permiso para tocar esta casa —siseó ella. El capataz, un tipo llamado Rojas que tenía más barriga que paciencia, escupió al suelo. —No necesito permiso, niña. Necesito que se vayan. El jefe quiere empezar a limpiar el terreno el lunes. —¿El lunes? —Olivia sintió un frío en el estómago que nada tenía que ver con la temperatura—. Tenemos una prórroga judicial. Faltan tres semanas. —Faltaban —corrigió Rojas, sonriendo con malicia—. El Sr. Cross aceleró los trámites. Dice que esta "ruina" es un peligro público. Tienen 48 horas para sacar sus cosas antes de que traiga las máquinas. Y créame, a las máquinas no les importan sus muebles antiguos. —¡Quiero hablar con él! —gritó Olivia, dando un paso adelante, haciéndose grande a pesar de su estatura—. ¡Llámelo ahora mismo! Rojas soltó una carcajada seca. —¿Llamar a Liam Cross? —Negó con la cabeza como si ella hubiera pedido hablar con Dios—. El Sr. Cross no habla con deudores. Y menos hoy. Esta noche es la Gala de Bienvenida en el Gran Hotel. Estará demasiado ocupado bebiendo champán de ciento de dólares como para preocuparse por una casa que se cae a pedazos. Rojas se dio la vuelta, ignorándola. —48 horas, Montenegro. Empiecen a empacar o los saco con la policía. Olivia se quedó parada en el porche, con el papel roto bajo sus pies y la humillación ardiendo en su piel. —¿Oli? —La voz temblorosa de Claritza sonó detrás de ella. Su hermana mayor estaba pálida, abrazándose a sí misma como si tuviera frío. —¿Es verdad? ¿Nos van a echar en dos días? Olivia se giró. Vio el miedo en los ojos de Claritza. Vio a su padre, Arturo, en el salón, limpiando sus lentes con una calma exasperante, fingiendo que el mundo no se acababa. Vio las grietas en las paredes de la casa que su abuelo construyó con sangre y sudor. Liam Cross no solo quería la tierra. Quería borrar su historia. Y lo iba a hacer desde una fiesta de lujo, sin siquiera mirarlas a la cara. La sangre de Olivia hirvió. No fue miedo lo que sintió. Fue un instinto asesino. —No —dijo Olivia. Su voz salió dura, metálica—. No vamos a empacar. —Pero dijo que Liam Cross... —empezó Claritza. —Dijo que Liam Cross estará en el Gran Hotel esta noche —la cortó Olivia. Sus ojos oscuros brillaron con una determinación peligrosa—. Si él no viene a nosotras, nosotras iremos a él. —¿Estás loca? —Claritza abrió los ojos desmesuradamente—. ¡Es una gala de etiqueta! La entrada cuesta lo que ganamos en un año. ¡No nos dejarán ni acercarnos al valet parking! Olivia pasó por su lado y entró a la casa como un huracán. —Busca el vestido verde de la abuela —ordenó mientras subía las escaleras—. Y tú ponte el azul. Vamos a ir a esa fiesta, Claritza. Y le voy a meter esa orden de desalojo por la garganta a Liam Cross frente a todos sus socios. ***** Tres horas después, el espejo del cuarto de su madre devolvió una imagen que Olivia apenas reconoció. El vestido de seda verde esmeralda se ajustaba al cuerpo de Olivia como una armadura. Era una pieza rescatada del baúl de su bisabuela, de cuando el apellido de su padre significaba poder. Olía a lavanda y a orgullo viejo. A su lado, Claritza se alisaba nerviosa la falda de su vestido. Le temblaban las manos. —Nos van a echar, Oli —susurró Claritza, mirando la entrada del Gran Hotel como si fuera la boca del lobo—. No estamos en la lista. Papá ya no pertenece a este mundo. —Cabeza alta, Clari —ordenó Olivia, entrelazando su brazo con el de su hermana—. Si entras con miedo, huelen la sangre. Si entras como si fueras la dueña del lugar, te sirven champán. Olivia empujó las puertas dobles. El salón de la gala vibraba. Música clásica, risas contenidas y el brillo cegador de diamantes reales. El aire estaba cargado de perfumes que costaban más que la hipoteca de su casa. El portero las miró. Olivia no se detuvo. Le sostuvo la mirada con una arrogancia tan perfecta que el hombre dudó, y en esa duda, ellas pasaron. —Respira —le dijo Olivia a su hermana. Claritza soltó el aire. Sus ojos grandes y dulces barrieron el salón con asombro. A pesar de la pobreza reciente, había nacido para brillar en ese mundo; tenía una elegancia suave que hacía que la gente se girara a mirarla. —Quédate cerca de la barra, pide un agua con gas y sonríe —le indicó Olivia—. Yo voy a buscar al tiburón. —Ten cuidado —suplicó Claritza—. Dicen que Liam Cross no tiene corazón, tiene una calculadora en el pecho. Olivia sonrió. Una sonrisa afilada. —Perfecto. Yo traigo el mazo para romperla. Se separaron. Olivia vio cómo un par de hombres giraban la cabeza al ver pasar a Claritza. Su hermana era magnética sin intentarlo. Pero Olivia no estaba allí para socializar. Sus ojos escanearon la sala hasta encontrarlo. No tuvo que preguntar quién era. La presencia de ese hombre absorbía el oxígeno de la habitación. Estaba al fondo, junto al ventanal panorámico que daba a la ciudad que él poseía. Un grupo de hombres de negocios lo rodeaba, riendo de sus chistes, buscando su aprobación, pero él parecía estar solo en medio de la multitud. Liam Cross. Era más alto de lo que parecía en las revistas. Llevaba un esmoquin negro hecho a medida que se ajustaba a unos hombros anchos y una postura dominante. Tenía una copa de whisky en la mano. Su perfil era duro, cincelado en piedra. Mandíbula tensa, nariz recta, cabello oscuro peinado hacia atrás con una precisión militar. En ese momento, como si sintiera el peso de la mirada de ella, se giró. El impacto fue físico. Sus ojos se encontraron a través de veinte metros de salón lleno de gente. Los ojos de él eran grises. Fríos como el acero pulido. Inteligentes. Depredadores. No la reconoció. No sabía que ella era la dueña de la "ruina" que quería demoler. Solo vio a una mujer con un vestido verde que lo miraba con una intensidad que nadie más en esa sala se atrevía a tener. El estómago de Olivia dio un vuelco. No fue miedo. Fue una sacudida eléctrica. Ahí estaba el hombre que había ordenado destruir su vida sin siquiera mirar el mapa. Avanzó. Se abrió paso entre la gente como un fantasma. De reojo, vio movimiento cerca de la barra. Vio a Lucas, un hombre rubio y amable que había leído, era socio de Liam; se había quedado paralizado a medio camino de un trago. Estaba mirando a Claritza como si acabara de ver un milagro. Claritza se sonrojó y bajó la vista, tímida. Bien. El socio está distraído, pensó Olivia. Ahora el jefe de jefes. Llegó hasta el ventanal. Se paró al lado de Liam. —Es una vista hermosa —dijo ella, mirando al frente. Su voz salió firme—. Lástima que planee llenarla de concreto. Liam no se sobresaltó. Giró la cabeza despacio. Sus ojos grises, la escanearon. De los zapatos, demasiado usados, al escote del vestido, demasiado vintage, hasta detenerse en su boca roja. —La ciudad es un organismo vivo —respondió Liam. Su voz era grave, una vibración que Olivia sintió en los huesos—. Si no crece, muere. Lo viejo debe dar paso a lo nuevo. —¿Lo viejo? —Olivia lo encaró. El impacto de tenerlo tan cerca le cortó la respiración. Era guapo de una forma dolorosa—. ¿Así llama usted a los hogares de la gente? Liam ladeó la cabeza. —Llamo progreso a limpiar el caos. No nos han presentado. —Dio un paso hacia ella, invadiendo su espacio. Olía a jabón caro, peligro y sándalo. Soy Liam Cross. —Lo sé. Sé exactamente quién es y lo que hace. —Y aun así, no pareces impresionada. —Liam sonrió de lado. Una sonrisa depredadora—. Eres afilada. Me gustan las cosas que cortan. ¿Quién eres? La tensión sexual se disparó. Era innegable. Él quería saber su nombre; ella quería borrarle esa arrogancia. —Soy la razón por la que sus máquinas no van a derrumbar mi propiedad. La sonrisa de Liam murió al instante. Sus ojos se volvieron hielo. —Tú... —Su tono bajó, peligroso—. Tú eres la agitadora. La del barrio. —Olivia Montenegro —se presentó ella—. Y no soy una agitadora. Soy una vecina. Y vine a decirle que si sus excavadoras llegan a demoler alguna casa sin orden judicial, le haré una guerra mediática que ni todo su dinero podrá tapar. El cambio fue brutal. Liam retrocedió un paso, cerrando su saco. Ya no era una mujer deseable; era un problema. —Te has colado en mi fiesta. Tú y... —Liam miró por encima del hombro de Olivia y vio a Lucas hablando animadamente con Claritza. La mirada de Liam se oscureció. —Seguridad las sacará —dijo él. —Hágalo. Arme un escándalo frente a la prensa. Le conviene. En ese momento, Lucas se acercó a ellos, radiante, trayendo a Claritza del brazo. —¡Liam! —exclamó Lucas, ajeno a la tensión nuclear—. Tienes que conocerla. Ella es Claritza. Es... fascinante. Le encanta leer, como a ti. Claritza miró a Liam con terror. Sabía quién era. Liam no miró a Claritza. Mantuvo sus ojos fijos en Olivia, con desprecio. —Lucas, aléjate de ella —dijo Liam, frío—. No tienes tiempo para esto. —¿Para qué? —preguntó Lucas, confundido. —Para cazafortunas —soltó Liam. Su voz fue un látigo—. Se nota a leguas, Lucas. Vestidos viejos, invitación falsa y una actitud desesperada. Han venido a pescar un marido rico para que las ayude a salvar el barrio. No caigas en la trampa. Son parásitos con cara bonita. El silencio en su pequeño círculo fue absoluto. Claritza soltó un sollozo ahogado. Se puso pálida como la cera, soltándose del brazo de Lucas como si quemara. La humillación en su rostro era insoportable. Olivia vio a su hermana romperse y algo dentro de ella se rompió también. No pensó, tampoco fue una estrategia. Fue el orgullo de los Montenegro, pisoteado durante años, rugiendo en su pecho como una bestia enjaulada. El mundo se volvió rojo y su mano derecha voló. ¡Plaf!Chapitre 6**** Karell OMADE ****Je ne suis pas de bonne humeur alors j'écoute juste mes frères parler de je ne sais quoi. Ils parlent de leurs petites amies comme toujours. Je n'ai rien à dire dans cette histoire car ce sont des hommes maintenant et ont besoin de parler de ses choses là.— pouvez-vous arrêter de parler des filles un peu ? Demanda notre mère, Sandra OMADE.— maman, les femmes c'est la vie. Dit Dylan en riant.— n'importe quoi. Dit-elle en le lorgnant.— hum. Dis-je sans faire attention.— tu as quelque chose à dire Karell ? Demanda ma mère.— non, je suis juste fatiguée de les écouter.— hum. Et tu ne sors pas aujourd'hui ? — non, je vais rester lire un livre.— il faut sortir un peu Karell ! Tu crois que c'est en restant à la maison que tu vas avoir un mari ? — maman, déjà je ne cherche pas de mari alors s'il-te-plaît...— comment ça tu ne cherches pas de mari ? Comment tu vas rester vieille comme ça ? C'est ça que tu veux ?— je vais dans ma chambre. Dis-je en me
Chapitre 5 **** Prince-Marco LAWSON ****Je suis assis dans ma voiture tranquillement en train de les épier. Je ne sais pas de quoi ils parlent, je ne sais pas pourquoi les deux éclatent de rire au même moment et continuent de parler. Cela ne m'intéresse pas tout ce que je veux c'est de savoir ses intentions envers elle. Je ne peux pas laisser les rigolos s'approcher d'elle. Elle est trop fragile pour que ces crétins s'approchent d'elle et profitent d'elle simplement et s'en après avoir obtenu ce qu'ils veulent. Je ne supporte pas la voir pleurer, alors si l'un de ces bâtards essaie de la faire pleurer je vais aller montrer de quel bois je me chauffe.Pour l'instant ça fait 10 minutes que je les regarde parler. Elle n'est pas en danger à ce que je sache, alors pourquoi devrais-je intervenir ? Mais ça m'importe peu, ça me tape quand même sur le système nerveux de les voir parler et de se lancer des regards. Et la partie commence à être chaud lorsque je les vois s'entremêler les mains,
Chapitre 4Le soir comme prévu il vient dîner avec moi et mes parents. Nous mangeons et la conversation se passait comme si nous étions un couple depuis des années. À 22h je vais à l'accompagner devant sa voiture et nous rentrons dans une grande conversation jusqu'à ce qu'il démarre sa voiture à minuit. Le lendemain on se retrouve pour déjeuner ainsi que toute la semaine. •••Les années passent et ma relation avec Marco ne fait qu'évoluer. Mes sentiments pour lui ont tellement évolués que je suis tombée éperdument amoureuse de lui. Tout ceci dans son dos, il ne sait rien de tout ça et je ne veux pas qu'il le sache.J'ai peur que notre relation se brise lorsqu'il saura que j'ai des sentiments pour lui, je veux dire que je ne veux pas qu'il sache que je suis amoureuse de lui. Je ne veux pas aussi souffrir, car j'ai vu les ex et les copines de Marco. Elles étaient toutes folles amoureuses de lui mais il les a jeté lorsqu'il n'avait plus besoin. Marco es
Chapitre 3**** Karell OMADE ****Le temps passe et on grandit sans problème. En fait de son côté il n'y a pas de problème, de mon côté je tombe de plus en plus sous son charme.Marco commençait à devenir un homme alors je commençais à être intimidée par lui. Je me disputais tout le temps avec ses copines et je ne voulais pas de ses relations lorsqu'il me présentait des filles. Je ne voulais pas d'elle auprès de lui. Bien sûr que je camouflais tout ceci sous le nom de notre relation que nous entretenions depuis petit. Mais en réalité, c'est parce que je ne voulais pas qu'une autre s'approche de lui.Je peux dire que toutes nos connaissances et nos familles savaient ce qui se passait dans ma tête. Enfin c'est ce que je croyais. Dans ma tête ils savaient tous que je commençais à tomber amoureuse mais lui seul ne le voyait pas. Ça m'arrangeait car je me disais qu'un jour il serait au courant ou encore un jour il verrait que je le voyais d'un d'autre œil il v péter un câble.Marco prend
Chapitre 2__ il est avec sa copine.__ quelle copine ? Il est fou ? Il est où ? __ il est allé avec la fille de ton amie qui aime parler dans les problèmes des autres là. Dis-je en tordant ma bouche.__ arrête de parler comme ça. Dit ma mère venant vers nous.__ mais ma chérie, tu entends ta fill
Chapitre 1 Je vais me coucher, demain j'aurai mes 16 ans et je suis le plus important du jour. Déjà je me réveille le matin avec les croissants tout frais de ma mère, avec un pot de yaourt ils viennent juste de sortir du four. C'est la tradition chez nous de se faire réveiller par notre mère avec
PrologueCôte d'Ivoire, Abidjan**** Prince Marco LAWSON **** 17 ans plutôtJe me lève aujourd'hui avec beaucoup d'enthousiasme. Demain c'est le weekend, qui dit weekend dit samedi et qui dit samedi dit beaucoup de liberté ! Demain, j'aurai tous mes amis pour fêter mes 16 ans. Oui je suis un gran












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