Partager

Capítulo 5

Auteur: Belén Cadiz
El ascensor descendió con lentitud.

Cuando salí del edificio, la noche estaba en calma. Inspiré profundamente el aire nocturno, mientras el taxista me ayudaba a guardar la maleta en el maletero.

—No se olvida nada, ¿verdad? Si va al aeropuerto a estas horas, será un verdadero problema regresar.

—No —negué con la cabeza, mientras subía al asiento trasero—. De todos modos, todo lo que dejé atrás no es más que basura. Vámonos.

Tras esto, el taxi salió del complejo residencial, sin más preámbulos. M
Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application
Chapitre verrouillé

Dernier chapitre

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 9

    Jeremy se acercó trotando.—¿Estás bien?Asentí.—Estoy bien.Miró a Todd y luego volvió la vista hacia mí.—¿Es tu novio?—Mi exnovio —lo corregí.—¿Vino para recuperarte?—Sí.Jeremy se tragó las palabras que estaba a punto de decir y se frotó las manos con nerviosismo.Al notar su vacilación, añadí:—Si fuéramos a reconciliarnos, no sería mi ex.Sus pasos recuperaron la ligereza al instante.—Bueno, si alguna vez tienes alguna duda en el trabajo, pregúntame. Te contaré todo lo que sepa.Asentí. Por el rabillo del ojo, vi que Todd seguía de pie en el mismo lugar. Tenía los hombros caídos y un aspecto tan abatido que parecía haberse quedado sin fuerzas....Pasaron varios días y Todd no volvió a aparecer, por lo que supuse que, por fin, había regresado.Un día, por casualidad, encontré una publicación de Lula en sus redes sociales. Había subido una fotografía grupal de una reunión de excompañeros de la preparatoria, acompañada del texto:«Más de diez años de amistad, destruidos por un

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 8

    Cuando salí del restaurante, Todd seguía con la mirada clavada en Jeremy. Lo llamé y, finalmente, me siguió hasta un rincón tranquilo con el rostro sombrío.—¿Terminaste conmigo por él? —me exigió saber.Clavé las uñas en la palma de mi mano y dejé escapar un suspiro cansado.—Después de todo este tiempo, ¿todavía no entiendes por qué me fui?Parecía llevar varios días sin afeitarse. Tenía la barba descuidada y los ojos enrojecidos por la falta de sueño.Al oír mi pregunta, bajó la mirada. Cuando volvió a hablar, su voz sonó ronca:—Lo recordé. De verdad eres alérgica al durazno. Ese refresco podría haberte enviado al hospital. —Tragó saliva—. Después, Lula te preparó otro y te compró un pastel de crepas de durazno. También reservó una mesa en el restaurante de la azotea, aunque te dan miedo las alturas. Tienes motivos de sobra para estar enfadada. —Suspiró—. Lo siento. Me quedé sin palabras. Había viajado hasta allí y lo único que había logrado comprender eran aquellos errores superf

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 7

    Todd ni siquiera se planteó comprar otro tipo de flores.La asistente de Recursos Humanos tenía trabajo que hacer y le pidió que se marchara. Afuera, la lluvia caía con más fuerza y desdibujaba todo a su alrededor.La fotografía de graduación que yo tenía como fondo de pantalla y aquellas dos togas cruzaron por su mente. Al final, recordó que no las habíamos alquilado. Él las había comprado para que pudiéramos usarlas en las fotografías de nuestra futura boda.Pero había tirado aquella caja a la basura.¿Qué más había dentro? ¡Nuestras fotografías de graduación, los regalos de nuestros aniversarios y el álbum que yo había preparado para él!Mientras el viento y la lluvia lo golpeaban, un trueno rasgó el cielo. Todd abrió de golpe la puerta del auto y se marchó, conduciendo como un loco....Después de incorporarme a la nueva empresa, mis días transcurrieron tranquilos y estables.El trayecto corto me permitía evitar el metro abarrotado y dormir una hora más. Sin importar a qué hora

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 6

    Mientras Todd presionaba una y otra vez el botón del ascensor, Lula sollozaba al otro lado del teléfono.—¿Harper de verdad se fue? Todo es culpa mía por haberle comprado ese pastel de crepas de durazno y las bebidas. Lo siento muchísimo.Lula siempre había sido la más alegre, así que oírla hablar de aquel modo le encogió el corazón. Cuando el ascensor llegó a la planta baja, lo primero que pensó no fue en perseguirme, si no que condujo directamente hasta la casa de Lula por miedo a que hiciera alguna tontería.Después de asegurarse de que estaba bien, se quedó acompañándola hasta la mañana siguiente.Cuando se disponía a marcharse, Lula lo tomó de la mano y preguntó:—¿Harper de verdad no va a volver?—Solo está haciendo un berrinche. Ya se le pasará —le aseguró, esbozando una sonrisa llena de confianza.Pero ahora, al contemplar los trozos de durazno del pastel de crepas, ya no estaba tan seguro....Tres días después, la lluvia cubría la ciudad.Desde que despertó, Todd permaneció

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 5

    El ascensor descendió con lentitud.Cuando salí del edificio, la noche estaba en calma. Inspiré profundamente el aire nocturno, mientras el taxista me ayudaba a guardar la maleta en el maletero.—No se olvida nada, ¿verdad? Si va al aeropuerto a estas horas, será un verdadero problema regresar.—No —negué con la cabeza, mientras subía al asiento trasero—. De todos modos, todo lo que dejé atrás no es más que basura. Vámonos.Tras esto, el taxi salió del complejo residencial, sin más preámbulos. Media hora después, cuando nos acercábamos al aeropuerto, por fin recibí la llamada de Todd.—¿Y ahora qué? —refunfuñó—. ¿Qué quieres decir con que no vas a volver? ¿Quién habló de terminar? ¿No ibas a visitar a tus padres unos días?Observé los árboles oscuros que desfilaban a toda velocidad al otro lado de la ventanilla. Había vivido siete años en aquella ciudad, desde mi primer año de universidad.Después de empezar a salir con Todd, mi vida había girado en torno a él. Sin embargo, ahora que

  • Memorias que se vuelven viento   Capítulo 4

    —Soy alérgica al durazno —lo interrumpí.Todd se quedó paralizado.—¿Qué? ¿Desde cuándo?—Desde que nací.—Entonces, ¿por qué no me lo dijiste antes? ¡Lula eligió ese pastel especialmente para ti! ¡Estás despreciando su buena intención!Me di la vuelta y lo vi sujetando un tenedor, visiblemente irritado. Al notar mi expresión, soltó un largo suspiro , como si estuviera haciendo una enorme concesión.—Está bien. A partir de ahora, nada con sabor a durazno para ti, ¿de acuerdo? —dijo, todavía con tono condescendiente.Todavía hablaba con un tono condescendiente, convencido de que todo era un simple berrinche y de que una pequeña concesión bastaría para arreglarlo.—Sí —asentí.No me molesté en corregirlo, sino que me limité a darme la vuelta y guardar mis documentos en mi bolso.Tras esto, Todd se sentó a la mesa y comenzó a comer el pastel.—¿Te vas de viaje de negocios?—Regreso a mi ciudad natal —respondí, acompañando mis palabras con un leve encogimiento de hombros.Asintió, distraíd

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status