Mag-log inEn nuestro segundo aniversario, Sebastián Duarte invitó a varios amigos de su tierra a casa para una cena. Después de unas copas, durante un juego, mi mejor amiga, Camila Ferrer, fue la primera en hablar. Lo hizo en guaraní. —Yo sí... pasé toda una noche con uno de los hombres que están aquí, en la cama de su propia novia. Todos alrededor de la mesa estallaron en carcajadas. Sebastián sostuvo su copa con calma y, también en guaraní, respondió con una sonrisa: —Pues yo también... a espaldas de mi novia, me acabé dos cajas de condones con su mejor amiga. Las risas aumentaron todavía más. Camila le dio una patada. —¡Habla más bajo! ¡La tienes sentada justo al lado! Sebastián se volvió hacia mí sonriendo. —Ella es de Santa Lucía. No entiende guaraní. Luego me pellizcó la mejilla con cariño. —¿De qué están hablando? —pregunté en voz baja. —Camila dijo que ya tiene novio y todos se están burlando de ella por eso. Como si nada hubiera pasado, puso un trozo de carne en mi plato. A través de la copa de vino y las luces borrosas, los vi juntos, como si una niebla invisible intentara ocultar la realidad que no quería aceptar. Siempre había creído que Sebastián me conocía bien, pero él nunca imaginó que yo había nacido en Puerto Esmeralda, donde también se hablaba guaraní.
view moreEl invierno finalmente quedó atrás y la primavera llegó.En esta ciudad comenzaba la temporada de lluvias.Sentada en la oficina presidencial, en el último piso del Grupo Salazar, revisaba el informe financiero trimestral cuando mi secretaria llamó a la puerta y entró con un sobre urgente.Dentro estaban el comprobante de cancelación de mi antiguo número de teléfono y el documento definitivo de la venta del departamento.A partir de ese momento, corté el último vínculo que todavía me unía a aquella ciudad y a un pasado que ya no quería recordar.En el fondo del sobre también había una copia de la sentencia judicial.Sebastián Duarte había sido condenado a cinco años de prisión por lesiones intencionales.Quince días antes, mientras vagaba sin rumbo por las calles, se había encontrado por casualidad con Camila.El tal Barrera ya se había cansado de ella y la había dejado.Sin otra salida, acabó repartiendo cartas en un juego clandestino.Todo el rencor acumulado entre dos personas que y
En el último piso del Hotel Bahía Real.Entré al salón tomada del brazo de Adrián.Bastó con aparecer como la heredera de los Salazar, acompañada por el heredero de los Montiel, para convertirme en el centro de atención.La subasta avanzó sin contratiempos.Compré por ocho millones de dólares un juego de joyas de esmeraldas para regalárselo a mi madre en su cumpleaños del mes siguiente.Durante el receso, Adrián se fue a saludar a algunos conocidos.Yo me quedé junto a los ventanales, sosteniendo una copa de champaña mientras contemplaba las luces de la ciudad.—Mira nada más... ¿No es esta nuestra famosa señorita Salazar?Una voz aguda sonó de repente a mis espaldas.Me volví. Camila se acercaba con un vestido llamativo y demasiado revelador, tomada del brazo de un hombre de mediana edad con aspecto desagradable.Llevaba mucho maquillaje, pero ni siquiera eso podía ocultar las ojeras marcadas bajo sus ojos ni el moretón en la comisura de sus labios.Parecía que haberle robado el diner
El viento de la ciudad traía ese conocido olor a humedad y mar.Tres días después de volver al hogar, mi estómago ya estaba mucho mejor gracias al tratamiento del médico de la familia.Dejé atrás la ropa sencilla que había comprado en oferta y me puse un vestido de alta costura francesa.Esa noche, mi familia celebraba una cena de bienvenida en mi honor.También sería mi regreso oficial a la alta sociedad como heredera de los Salazar.Bajé lentamente por la escalera de caracol, tomada del brazo de mi hermano Gabriel.Con una copa de champaña en la mano, saludé a los invitados con total naturalidad.La Valeria Soto que, frente a Sebastián, pasaba los días en la cocina había quedado atrás para siempre, junto con aquel sueño que ya no tenía sentido.A mitad de la recepción, Mateo se acercó discretamente y habló en voz baja.—Señorita, la empresa de Sebastián se declaró oficialmente en bancarrota hoy.Hice girar suavemente la copa entre mis dedos sin siquiera levantar la mirada.—¿Tan rápi
El pasillo quedó en completo silencio.La mirada de Sebastián iba de los guardaespaldas a mí.—Valeria Salazar... ¿de los Salazar de Puerto Esmeralda?Camila estaba pálida, pero aun así intentó mantener una sonrisa burlona.—Valeria, ¿te volviste loca? ¿Contrataste a unos cuantos actores para fingir que eres una heredera?Luego añadió con desprecio:—¡Si hasta lo pensabas dos veces antes de comprar un bolso barato! ¿Cómo vas a ser una Salazar?Sebastián pareció aferrarse a esa posibilidad. Sus ojos se iluminaron de repente.—Sí, Valeria. Ya basta. Puedes reclamarme lo que quieras, pero no hagas este tipo de bromas.Intentó acercarse, pero dos guardaespaldas le bloquearon el paso.—Mateo.Mateo avanzó con la cara seria, sacó unos documentos de su carpeta y se los lanzó a Sebastián.—Señor Duarte, aquí tiene el detalle de las aportaciones de capital a su empresa. Durante todo este tiempo creyó que los inversionistas habían apostado por su talento —hizo una breve pausa—. La realidad es qu












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.