LOGINLuna sabía que, si no aclaraba las cosas, Jacinta de verdad iba a llevarse a Pablo al estudio para darle una buena reprimenda.Nunca imaginó que él admitiría delante de todos que se había metido en un matrimonio ajeno.Era cierto, pero había elegido precisamente la parte más fácil de malinterpretar. Al omitir todo lo demás, solo había empeorado la situación.—Jacinta, creo que hace falta explicar lo que pasó desde el principio.Pablo, sin embargo, la tomó de la mano y la llevó hacia las escaleras.—Ve a esperarme a mi cuarto. Yo me encargo del resto. Es un asunto entre nosotros. Los dos quisimos y no tenemos por qué darles explicaciones a los demás.Sabía que Luna quería ayudarlo, pero no tenía necesidad de quedar bien con aquellas personas.—No te preocupes. Ya lo habíamos hablado: si mi familia te hace pasar un mal rato, yo lo resuelvo.La acompañó hasta el segundo piso.—Espérame aquí. Si estás cansada, puedes acostarte un rato.Luna no logró hacerlo cambiar de opinión y entró a su
Eloísa le pidió a Casimiro que bajara la pantalla de proyección de la sala.Después conectó su celular al equipo para mostrar el contenido.Le lanzó una mirada desafiante a Luna, como si le anunciara que estaba acabada.Ni Luna ni Pablo dieron explicaciones.Él se sentó en el sofá con Luna entre sus brazos y empezó a jugar distraídamente con sus dedos.Enseguida aparecieron los rumores y los videos que circulaban en internet.Pablo los observó y asintió, satisfecho.Había que reconocer que el ángulo era muy bueno.No se veía el rostro completo de Luna. Estaba de espaldas a la cámara, con el cabello largo cayéndole sobre la espalda. Solo se alcanzaba a ver parte de su perfil mientras le sostenía la cara entre las manos y lo besaba con intensidad.En los últimos segundos, él escondía medio rostro en el cuello de ella, miraba hacia la cámara y tomaba un objeto para lanzarlo contra el lente.También había varias fotografías de los modelos entrando y saliendo de Villa Rosal.Vistas así, l
Jacinta señaló a Pablo con resignación.—Tú provocaste este problema. ¡Tú lo resuelves!Él conservó la sonrisa.—Mamá, si no me hubieras arreglado un matrimonio a mis espaldas, nada de esto estaría pasando.—¡Me vas a matar de un coraje! ¿No puedes aprender un poco de tu hermano y dejar de preocuparme?Jacinta suspiró, agotada.—Aunque Luna sí es muy bonita. ¿Cómo se le ocurrió fijarse en ti? Por cierto, ¿de qué familia viene? Por lo menos tienes que decirnos eso.La sonrisa de Pablo se acentuó.—Pronto lo van a saber.Se dio la vuelta y bajó.Jacinta e Hilario intercambiaron una mirada. Sintieron que sus palabras tenían otro significado y un mal presentimiento empezó a inquietarlos.***Al llegar a la sala, Pablo encontró a todos alrededor del sofá.Eloísa estaba envuelta en una manta, con el rostro bañado en lágrimas.Luna, en cambio, bebía café tranquilamente en otro sofá, como si nada hubiera pasado.En cuanto lo vio, Eloísa se levantó y corrió hacia él, llorando, dispuesta a quej
Inclinó un poco la cabeza y continuó hablando con fingida inocencia. Cada palabra daba justo donde más le dolía a Eloísa.—Yo todavía no me he divorciado, pero él no solo me protege, sino que hasta se apresuró a presentarme a sus papás. Y tú, mírate. ¿Cuántos años llevas enamorada de él? ¿Acaso te has perdido alguna reunión de la familia Fuentes? ¿Y cuándo te ha hecho caso? Todo el mundo sabe que solo tú estás interesada en él.Luna la miró con dureza, como si hubiera descubierto todas sus intenciones.—Te esforzaste tanto por difundir que ando detrás de Pablo sin haberme divorciado porque quieres arruinar mi reputación y obligarme a retirarme, ¿verdad? Lástima. Cuanto más haces eso, más te detesta.Eloísa tenía muy mala cara. Apretó los puños y empezó a respirar agitadamente.—¡No te creas tanto! ¡Todavía estás casada y ya quieres aprovecharte de Pablo! ¿Crees que la familia Fuentes va a aceptar a alguien como tú? ¡Sigue soñando! ¡Jamás serás parte de esa familia!Luna la interrumpió
Luna no era tonta. Le bastó una mirada para darse cuenta de que Eloísa no tenía buenas intenciones.Estaba claro que quería sacar a relucir delante de todos lo que había pasado entre Luna y la familia Navarro.De todos modos, tarde o temprano se enterarían. No tenía nada que ocultar.Además, quería ver cómo lo resolvería Pablo.Lo único que le preocupaba era que Eloísa buscara a Jorge. Si él cambiaba de opinión de repente y se negaba a divorciarse, todo se complicaría.Luna no dijo nada. Siguió comiendo bocadillos y tomando café mientras se dejaba consentir por Pablo.Jacinta e Hilario tenían experiencia de sobra para comprender que, si Eloísa se quedaba, la situación solo se volvería más difícil.Pero ella insistía y no podían echarla sin más.Por otra parte, que Pablo hubiera llevado a Luna a casa les parecía una buena noticia.Por fin había mostrado interés en casarse.La razón por la que habían intentado arreglarle un matrimonio era que nunca mostraba interés en formar una familia
Jacinta llevaba treinta años desenvolviéndose entre familias poderosas. Solo necesitó un instante para ocultar la sorpresa.Cuando dejó la taza, ya tenía una sonrisa amable.—Pablo, estas cosas se avisan con tiempo. Vas a hacer que Prudencio y Zulema piensen que no nos tomamos esto en serio.Mientras hablaba, observó a Luna con atención, aunque sin hostilidad.Ella mantuvo la sonrisa y la espalda recta. El vestido blanco acentuaba su elegancia. Incluso sentada en silencio transmitía serenidad.Era realmente hermosa.Hilario habló por fin, con una autoridad que no admitía objeciones.—¿Casarse por el civil? ¿Lo consultaste con nosotros?—Lo estamos hablando ahora, ¿no?Pablo se sentó junto a Luna, le puso un pedazo de pan en el plato y le sirvió café.—Come despacio. Cuidado, está caliente.Se movía con la naturalidad de un hombre enamorado.Después levantó la vista hacia Hilario.—Hoy vine a avisarles. De todos modos, ella es la única mujer con la que voy a casarme.La tensión en la s







