Luna apretó los puños, decidida a negarse.Pero después de tres años de intentar compensar a Jorge a toda costa, su cuerpo reaccionó por costumbre antes de que pudiera pensar.Cuando se dio cuenta, ya estaba sentada a la mesa, obedeciendo como siempre.Al verla sentada, Jorge dejó de reclamarle.En el comedor, solo se oía a Violeta hablar y a Jorge responderle con tono complaciente.Pronto terminaron de servir. La mesa quedó llena de platillos, casi todos picantes.Eran justo de los que le gustaban a Luna. Sin embargo, llevaba mucho tiempo sin comer picante por cuidar el estómago de Jorge.Como él no regresaba a casa, ella preparaba la comida y se la mandaba a la empresa todos los días.No tenía ganas de cocinar algo distinto para ella sola, así que comía lo mismo.—Luna, prueba esto. El chef prepara unos platillos picantes deliciosos. Jorge lo contrató especialmente.Mientras hablaba, Violeta le fue sirviendo comida con entusiasmo hasta llenarle el plato.—Me sirvo sola.Jorge inter
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