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Capítulo 10

Autor: Zafira
Esa noche, Ana se quedó dormida.

Entré en sus sueños.

Fue la primera vez que me vio desde mi muerte.

Llevaba el uniforme limpio. No tenía sangre en la frente ni escarcha en el rostro.

Tenía el mismo aspecto que cuando estaba viva, de pie en medio de una luz resplandeciente.

Ana se quedó inmóvil.

Después corrió hacia mí y me abrazó con todas sus fuerzas.

—¡Luci!

Me tocó el rostro, como si necesitara comprobar que yo era real.

—No supe protegerte. Tuve tantas oportunidades para obligar a papá y a
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  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 10

    Esa noche, Ana se quedó dormida.Entré en sus sueños.Fue la primera vez que me vio desde mi muerte.Llevaba el uniforme limpio. No tenía sangre en la frente ni escarcha en el rostro.Tenía el mismo aspecto que cuando estaba viva, de pie en medio de una luz resplandeciente.Ana se quedó inmóvil.Después corrió hacia mí y me abrazó con todas sus fuerzas.—¡Luci!Me tocó el rostro, como si necesitara comprobar que yo era real.—No supe protegerte. Tuve tantas oportunidades para obligar a papá y a mamá a abrir la puerta. ¿Tenías frío?Le sonreí y negué con la cabeza.—Hace mucho que dejé de sentir frío. Ya no estés triste.Me abrazó sin poder dejar de llorar.—Fue mi culpa. Yo ya presentía que algo no estaba bien. No debí ser tan débil. Debí tener más valor e insistir hasta obligarlos a abrir aquella puerta.Le tomé la mano.—Hiciste todo lo que pudiste. De verdad. Durante esos dieciocho años, ni un solo día me arrepentí de ser tu hermana. Si volvemos a nacer, ¿querrías ser mi hermana otr

  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 9

    Desde el día en que encontraron mi cuerpo, mucho antes de que se dictara la sentencia, Mateo comenzó a perder el contacto con la realidad.Durante los días posteriores a mi muerte, siempre que le permitían entrar, iba a mi casa y golpeaba una y otra vez la puerta de la cámara frigorífica.—Luci, abre la puerta. Sé que estás ahí dentro. Deja de hacer esto y sal, por favor. ¿No prometimos entrar en la misma universidad?Su madre le explicó entre lágrimas que yo ya no estaba.Mateo actuó como si no la hubiera oído.Al día siguiente volvió.Esta vez se agachó frente a la puerta y sacó el teléfono.—Luci, llamaré ahora mismo a tus padres para pedirles que te dejen salir. No tengas miedo. Voy a llamarlos. Lo haré ahora mismo.Se llevó el teléfono al oído y esperó durante mucho tiempo.Nadie respondió.Permaneció sentado frente a la puerta toda la tarde, aferrado al teléfono.Más tarde, sus padres fueron a buscarlo.Meses después, cuando se publicaron los resultados de las pruebas, Mateo reci

  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 8

    Mamá comenzó a leer las anotaciones una por una.La primera decía:"Hoy entregaron las calificaciones del último examen, pero no puedo alegrarme. A Ana le fue peor que a mí. Tengo miedo de volver a casa porque no sé qué decir cuando mamá me pregunte. Temo que vuelva a encerrarme en la cámara frigorífica".La segunda:"Al final sí me encerró. Mamá me abofeteó varias veces y no dejó de preguntarme por qué quería hacerle daño a Ana. Estoy muy triste. De verdad no lo hice a propósito. Aquí hace mucho frío y tengo hambre. Por suerte, Ana dejó chocolate en el bolsillo oculto del oso de peluche. Quizá comer algo dulce me haga sentir un poco mejor".La tercera:"Primer día de clases. La profesora quiso nombrarme representante del curso. Le dije que no. No me atreví a aceptar. La última vez que acepté ese cargo, mamá pasó tres días sin dirigirme la palabra. No puedo permitirme destacar más que Ana. Pero no lo entiendo. Siempre hago todo lo que me piden. ¿Por qué papá y mamá no pueden quererme,

  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 7

    El alboroto no tardó en alertar a los vecinos.Alguien llamó a la policía.Media hora después, varios agentes llegaron a la casa y acordonaron el lugar.Colocaron mi cuerpo sobre una camilla.El médico forense lo examinó minuciosamente.Más tarde, cuando mis padres tuvieron delante el informe forense, ambos leyeron las mismas líneas una y otra vez."La fallecida, Lucía Reyes, murió a causa de una hipotermia grave. Se estima que la muerte ocurrió hace aproximadamente dos días".—Hace dos días… Fue la mañana de la primera jornada de las pruebas.La voz de papá era muy baja.Repitió aquellas palabras con la mirada perdida mientras recordaba lo ocurrido esa mañana.Sus hombros comenzaron a temblar violentamente.—Se arrodilló frente a mí. Se golpeó la frente hasta hacerse sangrar y me rogó que le devolviera la credencial de acceso a las pruebas. Fui yo. Yo le di una patada y la encerré ahí para que aprendiera la lección.A su lado, mamá dejó escapar un gemido desesperado.—¡Golpeó la puert

  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 6

    La puerta de la cámara frigorífica se abrió por completo.Mi cuerpo permanecía rígido en el mismo lugar, ligeramente inclinado hacia delante, con los pies adheridos al piso por el hielo.La sangre congelada cubría la mitad de mi rostro. La otra mitad estaba cubierta de diminutos cristales de hielo.Mi mano derecha seguía levantada, aún en posición de golpear la puerta.Mamá se desplomó en el piso.Intentó levantarse varias veces, pero no lo consiguió. Al final, tuvo que acercarse gateando sobre el charco de agua helada hasta llegar a mi cuerpo.Extendió una mano para tomar la mía.Sus dedos rozaron mi piel, dura y congelada.—Luci, ¿cómo pudo pasar esto? —murmuró con voz temblorosa—. Yo no encendí el sistema de refrigeración… Luci, mi niña…Entonces su mirada se desplazó lentamente hacia el panel de control. Aunque el sistema ya estaba apagado, el control de temperatura seguía ajustado a −30 °C.Sintió que se le cerraba la garganta y ya no pudo emitir ningún sonido.Permaneció arrodill

  • Mis Padres Me Congelaron por una Profecía   Capítulo 5

    —¡Esa puerta tiene una palanca de emergencia por dentro y siempre ha funcionado! Si no salió, es porque está decidida a seguir desafiándonos.Apartó a Ana de un tirón.Ana lloró hasta que se le quebró la voz.—¡Mamá, Luci sigue ahí dentro! Habíamos dicho que volveríamos por ella para ir a rezar.Pero mamá ignoró sus forcejeos y la arrastró hacia la salida.—Si tanto le gusta estar ahí, que se quede. ¡A ver cuánto tiempo puede seguir con esa terquedad! Vámonos.Mateo vaciló unos segundos, pero finalmente también salió de la casa.La puerta se cerró con violencia.Todo volvió a quedar en silencio.Yo flotaba en el vacío con el rostro cubierto de lágrimas.***Después de salir de casa, mis padres llevaron a Ana a un santuario en las montañas.Permanecieron allí hasta el anochecer.Rezaron para que Ana saliera sana y salva del momento que aquella predicción había señalado como peligroso.Se arrodillaron, encendieron velas y pidieron que pudiera ingresar en una buena universidad.Ana tambié

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