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CAPÍTULO 116

Autor: Ría Luxuria
last update Fecha de publicación: 2022-06-01 12:04:43

Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.

Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.

Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.

Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, incluso ella sostenía su propia cabeza encima de la del pelirrojo.

Era una imagen perfecta, algo con lo que siempre soñó.

―Áng… ―carraspeó, su garganta estaba reseca, su voz salió débil y ronca―. Angie… ―susurró.

Solo bastó eso para que ella abriera los ojos.

En los últimos tres días la morena estuvo al filo de la desesperación, esperando el momento en que David abriera los ojos; hasta el punto en que la más leve alteración en la respiración de él conseguía que ella se despertara o lo revisara para verificar si su condición cambiaba.

―¡David! ―dijo en voz baja para no despertar a Noah. Le sonrió con tanta emoción que por un instante se quedó deslumbrado―. Estás bien… gracias… gracias por despertar…

Las lágrimas se agolparon en sus ojos verdes, para ella todo parecía un sueño, porque eso era lo único que veía cuando se quedaba dormida, por eso no se movió, no creía que fuese real.

―¿Cuánto tiempo? ¿Qué pasó? ―interrogó, su tono fue más firme. Intentó moverse, pero ella intentó detenerlo.

―¿Papá? ―Noah habló con voz somnolienta, cuando vio que David estaba despierto también se espabiló―. ¿Papá? ―insistió con más firmeza, enderezándose de golpe―. ¡Papá! ―sollozó. Saltó del regazo de la morena y se aferró al borde de la cama, a la que apenas lograba sobrepasar con los ojos.

―¿Esto no es un sueño? ―cuestionó Ángela, dubitativa―. ¿En serio estás despierto?

―Sí, Angie… ya desperté ―le aseguró David, sonriendo con debilidad.

―¡Oh, por Dios! ―Se levantó de la silla―. ¿Cómo te sientes? ¿Dónde te duele? Voy a llamar al doctor… ―Se dispuso a salir.

―Angie, tengo sed… ―informó, esperando que no se marchar. La morena se apresuró a servirle algo de agua y le ayudó a beberla con una pajilla.

Viendo los ojos llenos de ansiedad de su hijo, David le sonrió.

―Estoy bien, hijo… ―le aseguró―. Me duele un poquito, pero estoy bien… ―mintió en la primera parte de su afirmación.

Noah se largó a llorar con desconsuelo, abrumado por todas las emociones. Ángela se apresuró a alzarlo, acercándolo más a su padre, mientras David lo consolaba.

El pequeño pelirrojo dejó que todo lo que estaba conteniendo se liberara: miedo, ansiedad, tristeza, rabia. Desde que su madre se apareció en el departamento había dormido poco y cuando lo hacía tenía pesadillas; la única forma en que no lo atacaban los terrores era si dormía con alguien a su lado. Aun así, solo con Ángela se sentía seguro, porque nadie antes lo había protegido como ella lo hizo, incluso arriesgando su propia vida.

―Papá… buuuuu…

―Ya, hijo, no llores, estoy bien… ya desperté…

Los llantos de Noah atrajeron a la enfermera, al ver que el paciente estaba consciente corrió a llamar al doctor. En menos de un minuto el cuarto se llenó de profesionales, que se apresuraban a revisarlo.

Ángela calmó al niño, diciéndole que ya todo iba a estar bien, pero que tenían que calmarse porque su papá necesitaba estar tranquilo. Noah asintió y dejó de llorar, se sentó juicioso en la silla que previamente había ocupado con la morena, esperando a que los doctores acabaran de revisar a David.

La morena aprovechó de llamar a Jacobo, le contó las buenas nuevas, que le causaron algo de alivio. Después contactó a Alex, que gritó de júbilo y le prometió ir de inmediato.

Veinte minutos después volvieron a quedar los tres solos. Antes de irse la enfermera le acomodó la cama para que no estuviera tan plano, pero aún no tenía fuerzas para estar sentado. Acordaron que pronto le mandarían algo de comer.

David deseaba saber cómo acabó todo, aunque escuchó los disparos de la policía, necesitaba estar seguro de que Laura ya no amenazaba la seguridad de las personas que amaba. No obstante, una mirada de la morena lo hizo desistir, Noah aún tenía signos de ansiedad, por lo que decidió esperar un poco más para poder indagar sobre todo lo que quería saber.

Su mejor amigo apareció quince minutos después, también lloró al verlo despierto. Bromearon un rato, Alex compartió la silla con Noah mientras hablaban los tres. Ángela aprovechó para abandonar la habitación.

―Sabes, hermano, ella no se ha alejado de tu lado desde que la ambulancia te recogió ―le contó el moreno, sonriendo con confianza.

―¿De verdad? ―preguntó preocupado―. Debe estar al borde de la extenuación.

―Me parece que sí…

―Ella me ha cuidado todos los días ―interrumpió Noah―. La tía Ángela se quedó conmigo esperando que te despertaras, papá.

Un empleado del hospital apareció con la comida de David, aunque todos los alimentos eran blandos, se dio cuenta de que tenía hambre. Le costó llevarse la comida a la boca, era obvio que necesitaba ayuda; justo en ese momento regresó Ángela.

―¿Qué dices si vamos a comprar comida, Noah? ―invitó Alex, deseaba darle un tiempo a solas a ambos―. Me muero de hambre, y apuesto que tú y Ángela también. ¿Verdad?

―¡Sí! Quiero comer pollo… ―pidió el niño.

Ángela no dijo nada, tomó la silla que ellos dejaron al salir y comenzó a darle de comer a David sin decir nada.

―Angie…

―¿Qué quieres saber? ―preguntó ella, mirando con compasión a David.

―Lo que sucedió después de que perdí la consciencia…

Ella suspiró, removió la papilla y le dio una cucharada más, que él recibió obediente.

―David… ―se detuvo por unos segundos―. Laura murió.

Él abrió los ojos, sorprendido por la noticia. No sabía si se sentía feliz, aliviado o triste. Tal vez era un poco de ambos. Aunque siempre pensó que podría terminar acabando con la pelirroja con sus propias manos, era muy diferente enfrentarse a la realidad.

Esa mujer fue la madre de su hijo.

―¿Cómo? ―quiso saber, aunque su voz fue más un murmullo, Ángela lo escuchó.

―Desangramiento… ―dijo, depositando la cuchara en el plato vacío―. Una de las balas perforó la arteria femoral, perdió sangre demasiado rápido. Sumado a eso, su condición no era la mejor, apenas se estaba recuperando de la desnutrición y su embarazo… Cuando la ambulancia llego, fue demasiado tarde, lo siento… ―el silencio fue significativo.

―No era mi bebé… ―informó con premura, temiendo que ella creyera que habían tenido sexo―. Ella estaba acostándose con diversos hombres… ni siquiera sé quién era el padre de ese niño…

―Está bien, lo sé… ―aseguró la morena, procurando calmarlo―. Vi a Laura con uno de sus amantes una vez, fue desagradable porque el hombre parecía una copia tuya… ―se detuvo, no parecía justo hablar mal de ella cuando ya estaba muerta―. Igual, era tu esposa, la madre de Noah…

―Noah… ―susurró preocupado―. ¿Él lo sabe? ¿Cómo lo tomó?

―Yo creo que lo sabe, él vio cuando sacaron su cuerpo en una bolsa para cadáveres ―explicó con tristeza―. Además no me ha preguntado por ella.

―Mi pobre, hijito…

―El funeral va a ser mañana en la mañana ―informó―. Jacobo me avisó anoche, Pilar todavía no se repone, se desmayó cuando se enteró y la tienen en el hospital de la prisión. Antoni también está en estado de shock, al principio quiso demandar a la policía alegando fuerza excesiva, pero cuando supo que quiso tomar de rehén a Noah… ―Hizo un gesto con la mano―. Se dio cuenta que no podía hacer nada…

―¿Y la empresa de los Miller?

―Según las noticias, la situación no se ve bien, pero la Corte ha dejado en claro que los nuevos directivos están cooperando con la investigación; es posible que sobreviva a todo esto… no así los Murphy… ―soltó una risita despectiva―. Hay un efecto de bola de nieve, una vez que salió a la luz lo que hicieron, más y más cosas comenzaron a aparecer… me parece que hay personas que se están aprovechando y los quieren usar como chivos expiatorios, inculpándolos de muchas más cosas de las que realmente hicieron, para librarse de la condena ellos mismos…

Ángela retiró la bandeja, le ayudó a beber más agua y se sentó a su lado, en silencio.

David comenzaba a interiorizar que ya todo había pasado y estaba fuera de peligro. Al mismo tiempo todo le pareció tan irreal.

El enorme peso que tuvo sobre los hombros se desvaneció de inmediato, eso hizo que quisiera llorar de alivio.

―Ángela… yo… ―le falló la voz, estaba nervioso, y comenzó a reflejarse en su monitor cardiaco.

―David, sea lo que sea, no importa ―se apresuró a tranquilizarlo.

―Tienes que saberlo… recuperé el resto de mis memorias… ―contó en voz baja, sus ojos se posaron en los de ella, llenos de vergüenza, pero también cargados con esperanza―. Ya sé por qué rompí contigo de ese modo… recordé la causa por la que fui cruel contigo…

―Lo sé todo, David ―Ángela le sonrió comprensiva―. Alex me contó toda la verdad…

―¿Lo sabes? ―Ella asintió―. Yo, lo siento tanto, Angie… sé que te lastimé y que no merezco que me perdones, pero no pude hacer nada más… yo…

―Está bien, David, no tengo nada que perdonarte… lo hiciste para protegerme, ¿cierto? ―Él asintió esta vez―. Es lo que siempre has hecho, has estado protegiéndome todo este tiempo, incluso casi mueres por mí… ¿qué tengo que perdonarte?

»Ahora tu única misión es recuperarte, dejar el hospital y cuidar de Noah…

»Ya tendremos tiempo para hablar de nosotros…

En ese momento las puertas se abrieron y Alex y Noah entraron al cuarto cargados con bolsas que despedían un provocativo olor a pollo rostizado.

A pesar de que no podía comer aquello, se sintió lleno y feliz de ver que las personas más importantes de su vida sonreían mientras compartían y hacían chistes a su lado.

Comprendió, en un minúsculo rapto de iluminación, que las cosas más simples podían estar llenas de felicidad.

Y sin poder evitarlo, lloró como un niño que ha encontrado el camino de regreso a casa después de haber estado perdido en la oscuridad.

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Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Pokfarbros Bros
haber, haber, tampoco he, bien que se estuvo acostando con la pelirroja, Que ya nadie se acuerda de eso ...
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