Share

CAPÍTULO 13

Author: Ría Luxuria
last update Petsa ng paglalathala: 2022-02-19 13:47:22

Las luces de la estancia brillaban con alegría, aunque tal vez las percibía así porque él se sentía especialmente feliz; estaba alcanzando el pináculo de su carrera justo a los treinta años, lo cual era fantástico en una sociedad tan competitiva como en la que se vivía en la actualidad.

Algunos decían que todo se debía a su esposa, sin embargo, esto no lo molestaba debido a que él, mejor que nadie, sabía lo mucho que se esforzó durante esos ocho años de carrera en la empresa de los Miller. Desde el primer día de trabajo se enfocó en ser eficaz, no solo ofreciendo lo mejor de sí para la empresa, sino también, manteniéndose siempre a la vanguardia de todo lo que se relacionaba al nicho de mercado al que se dedicaban.

Al principio había sido difícil, vio cómo otros ascendían más rápido mientras él se quedaba estancado en algunos puestos por más tiempo del necesario, no obstante, valió la pena, tal y como le dijo su esposa, porque al final, el resultado era mejor de lo que esperó.

―Felicidades, David ―dijo Ruben Miller con su voz solemne, el patriarca de la familia―. Aunque lamento que se retire mi cuñado de su puesto, me alegra que un miembro de la familia pueda tomar su lugar.

»Sé que el peso de las responsabilidades que tiene esa silla es grande, pero tus méritos demuestran que podrás con todos los retos que se aproximan en tu futuro.

―Gracias, señor Miller ―aceptó él, sonriendo con confianza―. Estoy deseoso de todo lo que está por venir.

―Harás grandes cosas, hijo, eres un talento que promete ―aseguró el hombre mayor―. Tus contribuciones ayudarán a que nuestra familia sea más fuerte, y serán las bases al momento de que Noah herede nuestro legado.

Caminaba sobre nubes, disfrutó de los elogios y felicitaciones de todos los invitados, posó para las cámaras mientras sostenía a su hijo en brazos y descansaba una mano en la cintura de la atractiva y deslumbrante pelirroja a su lado, sonriendo con sinceridad. Estaba henchido de orgullo por sí mismo.

No importaba que aquel triunfo tuviese un sabor agridulce, era inevitable que su mente y corazón se tambalearan cada vez que conseguía algo, porque siempre pensaba en Ángela cada vez.

Sin embargo, cuando acabó la relación de tantos años, lo hizo a sabiendas de que la senda de su éxito también iba a tener dolor y melancolía como acompañantes; pero valió la pena, a pesar de todo, no se arrepentía de lo hecho.

Lo único que lamentaba era haberla lastimado de la forma en que lo hizo, no supo cómo manejar mejor el rompimiento, actuó como un cobarde, porque consideró que hacer todo de otro modo, solo iba a lograr que él se arrepintiera siquiera antes de empezar. Entonces, la vida de ambos sería peor, un infierno, viviendo en aquel departamento diminuto, amargado y resentido, porque Ángela era la única que habría alcanzado sus metas, dedicándose a cuerpo y alma a sus pacientes y carrera.

Él estaría solo, en un puesto mediocre, lleno de rencor, posiblemente odiándola.

Era mejor así, de ese modo, ambos tenían sus carreras.

Laura lo invitó a bailar, David accedió con una sonrisa fingida en los labios; a pesar de los años, todavía le costaba demostrar afecto, la razón que yacía en el fondo era que simplemente no la quería, sin embargo, ella insistía en que el tiempo terminaría dándole la razón y él la adoraría al comprobar lo mucho que ella le importaba.

―Ahora que eres el nuevo CEO, ¿qué te parece si esta noche empezamos a buscarle una hermanita a Noah? ―preguntó Laura con voz melosa―. Imagina el impacto en tu imagen: el hombre exitoso, que alcanza uno de los mejores puestos de trabajo en el país, tiene la bendición de un nuevo bebé en su familia… ¡La empresa enloquecería!

David rio, la hizo girar sobre sus pies, al ritmo de la música, y cuando la acercó de nuevo a su cuerpo, respondió:

―Mejor celebremos esta noche, y si tenemos suerte, tal vez llegue esa nueva hermanita.

Laura sonrió encantada, él le debía mucho y al menos quería hacer el esfuerzo de darle la oportunidad al ideal de familia que la pelirroja tenía grabado en su mente.

O al menos eso pensó hasta que unas horas más tarde, descubrió la cruda realidad.

La fiesta estaba cerca del final, decidió tomar un poco de aire frío para aclarar su cabeza, porque el alcohol corría rampante entre las manos de todos los invitados; esa celebración fue el esfuerzo de su esposa, y para demostrarle lo orgullosa que estaba de él, la hizo por todo lo alto.

―Bueno, Hansen… por fin lo lograste…

La voz del señor Becker lo hizo girar, el gerente ejecutivo de recursos humanos se encontraba en la entrada de la terraza, sosteniendo entre sus manos un vaso de bourbon con hielo. Se notaba a leguas que estaba borracho, los ojos enrojecidos y con párpados caídos, armonizaban a la perfección con el cabello despeinado, la corbata suelta y las faldas de la camisa caían por el frente de su pantalón. Por suerte, su voz no parecía tan afectada, por lo cual se escuchaba con claridad.

―Después de tantos años, señor Becker… ―respondió él, con la medida justa de humildad―. Valieron la pena tantos esfuerzos, horas extras, y trabajo adicional…

―Si lo ves desde cierto punto de vista… hic… ―Se detuvo, tomó aire y prosiguió―. Al menos, llegaste a un mejor puesto del que habrías obtenido si todo hubiese seguido su curso natural.

―¿A qué se refiere? ―preguntó con curiosidad.

―Pues, ¿a qué más? ―retrucó con una sonrisita―. Si Laura Miller no hubiese interferido contigo, ahorita no serías director ejecutivo general, sino estarías en un puesto diferente, de menor rango, pero claro, lo habrías obtenido antes…

»Las mujeres con paciencia son aterradoras, David… mucho más que una mujer con dinero, y tu esposa tuvo ambos…

»Laura estuvo años, desde que entraste a la empresa, manejando tus horarios con meticulosidad, controlando hasta la más pequeñas de tus hazañas, llevándote por el camino que ella quería…

»Debo decirte, hijo, que eso es espeluznante… ―Su cuerpo se estremeció e hizo una mueca de disgusto―. Tienes suerte de que ella te ame, porque de odiarte, supongo que en estos momentos, si no estarías muerto, lo estarías deseando…

David no sabía qué decir a aquellas afirmaciones. Becker, en su embriaguez, tomó su silencio como el permiso tácito para continuar.

―¿Recuerdas el proyecto en el que estuviste en tu segundo año en la empresa? ―David asintió mecánicamente, el hombre palmeó su espalda con compasión―. Fuiste mucho mejor de lo que esperaban, tanto, que el jefe de sección del departamento de ventas quiso reclutarte para su equipo de inmediato… sin embargo…

David sintió cómo el calor abandonaba su cuerpo.

Ese había sido su primer gran obstáculo laboral.

Él hizo todo lo posible para destacar, trabajó más que nadie, y aun así, no fue tomado en cuenta para ninguna de las plazas que se abrieron en distintos departamentos. Se quedó noches enteras investigando, procesando data y analizando resultados, durante esos meses no pudo ver a su novia más que un par de días porque él llegaba a mitad de la madrugada y se levantaba una hora antes de ir al trabajo, cuando ya Ángela se había marchado.

Ella lo apoyó de manera incondicional, las pocas veces que se vieron lo consiguieron gracias a Ángela, que se apareció en la oficina tras terminar algunas guardias, solo para que compartieran unos minutos mientras cenaban hamburguesas o comida china.

Lo único que obtuvo fue un bono medianamente abultado, pero le tomó un año más moverse a un departamento diferente, más relacionado a su especialidad.

―Todas esas horas extra que hiciste en diversos proyectos que solicitaron colaboración… tch… ―Negó con algo de pena―. Te esforzabas tanto en probar que eras bueno en lo que hacías que hubo un tiempo en que de verdad sentí pena por ti… creí que tu talento se desperdiciaba…

»Pero luego empezaste a tratar mejor a la señorita Laura ―se rio―. ¿No notaste que en los siguientes proyectos en los que participaste, también estaba ella? Es en serio, Hansen, las mujeres con paciencia pueden ser realmente aterradoras…

»Creo que lo que más lamento de todo eso fue que dejaste a esa pobre chica, la doctora… Si no hubiese sido por Laura… ―Volvió a mover la cabeza en negación―. ¡Pero al menos todo salió bien! Tienes un excelente puesto en la empresa, una esposa espectacular y un lindo pequeñín… Así que, ¡¡felicidades!!

Becker se marchó tambaleándose un poco, lo dejó solo, con el peso de la realidad sobre sus hombros.

David sintió la garganta reseca, el estómago le ardía y la cabeza estaba a punto de estallar. Si aquello era cierto, y no los balbuceos delirantes de un borracho, entonces nada de lo que había conseguido hasta ese instante era en verdad producto de su esfuerzo.

―Soy un títere ―escupió con amargura―. ¡Una m*****a marioneta en manos de esa mujer!

Lo siguiente que sucedió pasó como un borrón, la confrontación con Laura esa misma noche, la cara de espanto y culpa que su esposa mostró cuando le pidió la verdad, él azotando la puerta de la habitación tras salir como alma endemoniada de aquel lugar que se suponía era su casa.

Nada lo consiguió por su propio esfuerzo.

Ni siquiera tenía su propia dignidad.

En medio de la madruga condujo sin rumbo fijo, lloró, maldijo, gritó.

Su propia miseria lo llevó de vuelta a un lugar de su infancia, una vieja y desvencijada zona de juegos en medio de un parque al borde de los barrios más bajos de la ciudad. Caminó con una botella de vodka medio vacía en las manos, arrastró sus pasos sin cuidado, recordando las veces que huyó allí de casa para esconderse de su padre, de los gritos y los abusos.

Esperando, de una forma desvergonzada e ingenua, encontrarse con Ángela como cuando lo hicieron de niños, justo antes de que él huyera de casa.

Y como si el destino se hubiese querido burlar de su dolor, ella estaba allí, columpiándose de manera triste, en medio de la noche, con la vista perdida en el suelo.

No sabía si era una alucinación, pero no importaba. La botella se le resbaló de las manos y cayó con un sonido sordo sobre la arena, las lágrimas corrieron por sus mejillas, y los pies lo llevaron frente a Ángela, que lo miró con sorpresa, como si el propio fantasma que habitaba su remordimiento, se asombrara de encontrarlo allí.

―Perdón ―balbuceó entre llantos―. Soy el hombre más inepto del mundo… perdón… ¡Perdóname, Ángela! Todo el daño que te hice, la manera tan cruel en la que te lastimé… yo-yo-yo no lo merezco, lo sé, pero por favor, si queda algo de bondad en ti para mí, perdóname…

»Porque hoy comprendí, que fui un estúpido, que me dejé manipular, y que permití que esa m*****a mujer se metiera en mi cabeza…

»Lo siento, lo siento, lo siento tanto… ―musitó desesperado, se dejó caer sobre sus rodillas, abrazó las piernas de Ángela, que ante su sentida declaración se había quedado muda por la impresión―. Perdón, Ángela, perdóname…

»No me alcanzará la vida para pedirte perdón…

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Mga Comments (1)
goodnovel comment avatar
Pokfarbros Bros
No entiendo si el tipo odiaba a la pelirroja que hacía trabajando en su empresa, que no había otras opciones mejores ......🥲
Tignan lahat ng Komento

Pinakabagong kabanata

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   EPÍLOGO

    ―Mamá va a matarte ―dijo Noah con voz preocupada, mirando de medio lado a su padre. En el suelo, David se encontraba sentado con sus dos hijas, jugando. Se suponía que él había subido para ayudar a las niñas a terminar de arreglarse, Ángela sabía que las niñas necesitaban supervisión y tiempo para poder vestirse, por eso le pidió a David que las ayudara… dos horas antes. En ese momento, no solo las niñas no estaban listas, sino que la ropa que llevaban eran disfraces de princesas, el cabello de ambas tenía moñitos por todos lados y en ese instante maquillaban a David. Rodeados de muñecas y peluches. ―Aún tenemos tiempo ―le respondió su padre, restándole importancia―. Terminamos aquí y nos arreglamos para salir. ―¡Es verdad, hermano! ―dijo la más pequeña, tenía seis años y unos adorables ojos ámbar, iguales a los de Noah. Su color era tan puro que contrastaban con el cabello castaño oscuro―. Además, papá está quedando muy lindo, no podemos parar ―explicó, mientras su hermana mayor

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 117

    El verano se acabó, las lluvias se espaciaron y aunque el clima comenzó a enfriarse, las hojas de los árboles se tiñeron de vivos rojos vinos.David tardó tres semanas en recuperarse por completo, durante esos días encontró un nuevo lugar donde vivir, esta vez una villa a las afueras de la ciudad, en una zona rodeada de altos árboles y algunas lomas. El sitio cumplía con todas sus demandas: seguro, tranquilo y para el gusto de Noah, su propiedad tenía un estanque artificial.Al momento de la mudanza ya habían adoptado dos perros, un labrador y un pastor alemán, con el que el niño se encariñó de inmediato. La casa requería que hubiese más personal, así que pronto contaba con un grupo de personas viviendo con ellos.Ángela los visita seguido, Noah desarrolló un fuerte apego por la morena, que jamás demostró molestia por eso. Ella le enseñaba a tomar fotografías, corrían juntos con los perros y construían cosas en medio de la sala.Robin regresó al país junto con Jade y Oscar, aunque los

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 116

    Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, inc

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 115

    Sentía su cuerpo extraño, como si su mente discurriera por un camino a una velocidad diferente mientras su cuerpo lo hacía por otro lado.Miró su móvil una vez más, cavilando si llamaba a Ángela o no. La extrañaba demasiado, tanto que le dolía el corazón, pensó que tras tantas peleas y discusiones su ausencia no se sentiría, que por el contrario, en vez de experimentar vacío solo sería alivio, pero no.Por supuesto estaba nervioso, la culpa lo invadía cada vez que recordaba lo que hizo con Laura; sin embargo, si consideraba las cosas de manera objetiva, tal vez podrían pasar la página, resolver los problemas y regresar.A veces las parejas se fortalecían cuando superaban cosas como aquellas.Además no había pasado tanto tiempo, solo un par de semanas.Fuera del bar, se sintió mejor, a pesar de que hacía calor a pesar de que era de noche, al menos escapó del sofocante ambiente del salón privado. No soportaba a las amistades de Laura Miller, eran tan arrogantes como ella, hablando siemp

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 114

    David iba de camino a su casa cuando recibió la llamada de Laura. Desde hacía un par de días tenía una sensación de peligro inminente que le causaba ansiedad; atribuyó eso al hecho de que la pelirroja seguía prófuga, y que podía aparecer en cualquier instante y causar estragos.Una vez que ella le colgó, él manejó como un poseso, rompiendo varias leyes de tránsito. Con manos temblorosas marcó el número del detective y vociferó que Laura se hallaba en su departamento, con su hijo. El policía le dijo que mantuviera la calma que ya estaban enviando patrullas para allá y llegarían en pocos minutos.Cuando entró al elevador sentía el corazón obstruyendo su garganta, los nervios le daban la ilusión que el tiempo pasaba mucho más lento de lo que en realidad fluía. Una vez que las puertas se abrieron salió corriendo y casi se llevó por delante a Noah y la empleada.―¡Papá! ¡Papá! ―lloró su hijo al verlo―. ¡Mi mamá está apuntando con una pistola a la tía Angie!David soltó una exclamación de a

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 113

    David recibió un mensaje directo a su móvil con una fecha y hora, supuso que provenía de Laura, quien le estaba indicando el momento en que se verían.Antoni dudó en decirle sobre la llamada, porque sabía que él contactaría a la policía para arrestar a la pelirroja; no obstante, accedió a hacerlo, tras pensar que la forma en que su hermana se estaba comportando solo la conduciría a un final nefasto.Se dirigió al café una vez que confirmó con la policía que estarían allí, planeaban atraparla a como diera lugar. Entró al local, pidió una mesa y esperó.Por dos horas estuvo a la expectativa.Cuando estuvo seguro que Laura no iba a presentarse, salió del local y se subió a su auto. Mientras conducía rumbo a la empresa de Alex, conversó con el detective.―Es posible que se haya dado cuenta de que estábamos allí ―explicó el oficial, su voz llenó todo el habitáculo del auto, porque se encontraba en alta voz―. Si los Stracci la están ayudando, significa que debe tener a alguno de sus hombres

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status