分享

CAPÍTULO 94

作者: Ría Luxuria
last update publish date: 2022-05-18 06:58:33

―¿Por qué no le respondiste el teléfono a Laura? ―preguntó Pilar al verlo, sus ojos destilaban desprecio. Por su parte, David la imitó, su gesto frío e indiferente fue un choque para la mujer que siempre lo percibió como alguien cobarde y aprovechado.

―Porque estaba ocupado tratando de resolver problemas de la empresa ―respondió de inmediato―. Si respondo una sola llamada y no le gusta mi respuesta, procede a llamarme cada media hora lo que dificulta que lleve a cabo mi trabajo… En estos momentos no puedo ser el títere de su hija, hay verdaderos problemas que solucionar.

Jacobo observó la interacción con cierta indiferencia, nunca intervino entre esas dos personas, a menos que David cruzara alguna línea innecesaria, que solo sucedía en las ocasiones en que Pilar se excedía con los insultos.

Él sabía que su yerno exacerbaba los nervios de su esposa por una simple razón: David Hansen le recordaba notoriamente a Bianca Lee.

Una mujer de orígenes humildes que se hizo a sí misma hasta convertirse en una notoria profesional.

Si el propio Jacobo no hubiese aparecido en su vida, Bianca estaría viva, porque nadie habría truncado su camino profesional solo para presionarla o castigarla; habría tenido dinero suficiente para tratar a tiempo su condición renal.

De solo pensar en ello se sentía tan culpable que deseaba beber y beber hasta que sus penas se ahogaran en alcohol.

―¿Qué le pasó a Noah? ―le preguntó David, Jacobo soltó un suspiro y respondió.

―Se cayó en la casa y se lastimó la espalda y los riñones. ―Ambos abuelos se veían arrepentidos―. El doctor dice que es solo un golpe y que no hay daño en los huesos. Estamos esperando a que terminen de hacerle la ecografía para ver los riñones.

―¿Y cómo se cayó? ―continuó él, preocupado por su hijo. Pilar frunció el ceño, ella tenía una idea de lo sucedido, pero cuando interrogó a su nieto una vez que se calmó, Noah no respondió lo que ella esperaba.

―Dice que se tropezó con sus propios pies ―dijo la pelirroja.

Dada la magnitud del golpe ella consideró que era una mentira y que el niño solo protegía a su madre. Su corazón dolió por él, incluso quiso llorar, Pilar no era la mejor madre del mundo, pero en ningún momento llegó al extremo de lastimar a un niño, ni siquiera a Ángela cuando era pequeña.

―Estaba corriendo dentro de la casa, tropezó y se golpeó contra una mesa esquinera ―aclaró Jacobo.

Antes de que el médico acabara David entró al consultorio, Noah se echó a llorar al verlo y él lo consoló con mucha paciencia, al fin y al cabo, de acuerdo a las palabras de sus suegros, todo había sido un accidente y los niños siempre estaban lastimándose.

―Todo está bien, no hay daño interno ―explicó el especialista, sonriéndole con humor―. Se golpeó muy fuerte, pero nada más… en un par de días estará bien…

―Genial, porque debe estar muy sano para poder ir a la playa ―dijo David.

Ante la mención de la playa Noah se entusiasmó, sus lágrimas dejaron de fluir, pero los ojos rojos e hinchados, junto a la nariz también enrojecida, hacían un contraste gracioso contra su piel blanca.

―¿En serio vamos a la playa, papá? ―preguntó con su vocecita infantil.

―Claro que sí, amiguito… ―aseguró―. Ya alquilé un bote para irnos de pesca… un fin de semana de hombres, solos tú y yo, el próximo viernes.

El pediatra le dio indicaciones que tanto él como Pilar tomaron con mucha seriedad. David no percibió ningún peligro, incluso estaba tentado en llevarse a Noah a su departamento para que se quedara con él y Ángela; tal vez de ese modo ella no se sintiera tan presionada, pero antes de siquiera formular un pensamiento concreto en su cabeza, Jacobo lo interrumpió.

―Ven conmigo, rabanito ―dijo su abuelo, sonriendo con evidente amor paternal―. Tu papá está trabajando…

―No hay problema, puedo quedarme con Noah ―saltó David.

―Está bien, puede quedarse este fin de semana en nuestra casa, las hijas de Antoni también se van a quedar a dormir ―anunció Pilar, mirando a su nieto con ternura y tristeza―. Seguro se aburre en el pent house… ―Enfrentó los ojos de David con seriedad―. Así puedes hablar con Laura más tarde en su casa, y resuelven cualquier conflicto que tengan, no puede ser que tú no respondas sus llamadas o mensajes, no sabes cuándo puede presentarse una emergencia.

―La actitud de Laura es la de una persona psicótica ―se quejó él, tapando los oídos de Noah y bajando la voz―. Usted sabe mejor que yo cómo está la situación y en estos momentos estoy tratando de investigar quién está detrás de las filtraciones de la compañía, no tengo tiempo para las malcriadeces de Laura… y ella pretende no darse por enterada de la situación y actúa como si fuese una adolescente…

―No es momento de hablar de esto, menos frente al niño ―cortó Jacobo―. Termina lo que tengas que hacer, nosotros nos encargaremos de Noah, ¿de acuerdo?

―Sí, señor…

―Pilar, llévate a Noah ―ordenó el hombre, su esposa sostuvo a su nieto en brazos, momento que David aprovechó para depositar un beso en la frente, le susurró al oído que no olvidara que el viernes iban a viajar, su hijo asintió y sonrió, abrazando el cuello de su abuela. Luego ambos se alejaron, dejando a los dos caballeros a solas―. ¿Qué estás haciendo con exactitud?

David sabía que no podía mentirle de manera directa, porque no descartaba que los Miller desconfiaran de él.

―Contraté a un detective privado, que tiene muy buenas referencias ―explicó, se guardó las manos en los bolsillos de la chaqueta―. Le comisioné que investigara si alguna empresa o persona contrató a algún espía industrial para infiltrarlo en la empresa. ―Comenzaron a caminar a la salida―. Anoche recibí una llamada y me marché temprano hoy para confirmar la información, no solo estoy sorteando un montón de informes del detective, también estoy acercándome a ciertos sujetos de interés.

―¿Algún resultado?

―No, señor, ninguno positivo hasta ahora ―contestó con seriedad―. Por el contrario, temo que, quien sea que está detrás de todo esto, siga revelando secretos de la familia…

»En realidad, me preocupa qué vendrá ahora, porque por lo que veo, los Miller y los Murphy están más enredados de lo que pensaba…

El silencio de Jacobo dijo muchas cosas, David se sintió regocijado en su interior, aunque Ángela no deseara cobrarle a esa familia todo lo que la hicieron sufrir, lo menos que podía hacer para resarcir sus propios errores era castigarlos.

Y su suegro fue uno de los principales causantes de la desgracia de Bianca Lee.

Lo peor era sentir que fue tan cobarde como el hombre al lado de él.

Con ese pensamiento alimentó su resolución de acabar con todos ellos para poder ofrecerle a Ángela un futuro mejor, donde no corriese ningún peligro.

Tenía que apoyar con más énfasis a Robin para destruir también a los Murphy, y de ese modo, eliminar la amenaza que era su futura exesposa.

David caminó hasta la salida con Jacobo, agitó la mano para despedirse de Noah mientras el vehículo se alejaba por la calle y luego se encaminó calle arriba con única finalidad de tomar el subterráneo, en caso de que Laura hubiese mandado gente a seguirlo, porque no sería la primera vez.

Se tomó dos horas para volver, cambió varias veces de tren, se desvió a comprar comida china para cenar, junto con un montón de otras cosas que solían gustarle a Ángela; cuando llegó a la puerta del departamento se detuvo con la mano en el picaporte, su corazón latía de prisa, el aire a su alrededor se enfrió y por un breve instante lo invadió el pánico.

¿Y si ella no estaba allí?

Primero temió por su seguridad, ahora más que nunca tenía la certeza de que Laura iba a lastimarla.

Segundo, se preocupó por dónde podría estar y barajó las opciones a las que tendría que contactar una vez entrara, para confirmar que estaba bien.

Pero lo que más le pesó fue la tristeza de encontrarse con un departamento vacío, cuando lo único que añoraba era estar a su lado.

En esos pocos segundos que le tomó reunir el coraje para abrir la puerta fantaseó con la idea de tener a Ángela y Noah con él, un sábado cualquiera, comiendo helados mientras veían televisión. O tal vez estarían volviendo de la calle para cenar, después de haber ido al parque.

Mientras él abría la puerta, en otro lado de la ciudad el hombre que había llevado a Ángela al hospital colgaba la llamada en su móvil. La persona que había contratado le acababa de anunciar los resultados.

Sabía que en su posición no podía tener opiniones personales, pero era una macabra ironía que la vida atravesaba en el camino de su jefe.

Dudó solo un momento, más que nada porque, a pesar de los años de servicio viendo y participando de los actos no tan legales de su jefe, él no era una mala persona de por sí.

Seleccionó el número en la pantalla y marcó, apenas había finalizado el primer repique cuando la persona del otro lado de la línea respondió; él sabía muy bien que estaba esperando esa llamada.

No hubo saludos, del otro lado solo lo esperaba el silencio de la expectativa. Miró por la ventana de su casa, el cielo se pintaba de naranja amenazando con convertirse en una noche lluviosa. No le quedaba más opción, no podía alargarlo más, así que habló:

―El resultado es positivo, señor…

在 APP 繼續免費閱讀本書
掃碼下載 APP
評論 (2)
goodnovel comment avatar
Brunilda Maria Man
ese debe ser el vejete que es el abuelo de Ángela, es para la donación....ella lo ayudará??? yo estuve pensando que eso era para poder sacarle riñón ????
goodnovel comment avatar
Guadalupe Tscherig
por favor sube.mas de un capítulo... esta muy buena la novela.. ten piedad
查看全部評論

最新章節

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   EPÍLOGO

    ―Mamá va a matarte ―dijo Noah con voz preocupada, mirando de medio lado a su padre. En el suelo, David se encontraba sentado con sus dos hijas, jugando. Se suponía que él había subido para ayudar a las niñas a terminar de arreglarse, Ángela sabía que las niñas necesitaban supervisión y tiempo para poder vestirse, por eso le pidió a David que las ayudara… dos horas antes. En ese momento, no solo las niñas no estaban listas, sino que la ropa que llevaban eran disfraces de princesas, el cabello de ambas tenía moñitos por todos lados y en ese instante maquillaban a David. Rodeados de muñecas y peluches. ―Aún tenemos tiempo ―le respondió su padre, restándole importancia―. Terminamos aquí y nos arreglamos para salir. ―¡Es verdad, hermano! ―dijo la más pequeña, tenía seis años y unos adorables ojos ámbar, iguales a los de Noah. Su color era tan puro que contrastaban con el cabello castaño oscuro―. Además, papá está quedando muy lindo, no podemos parar ―explicó, mientras su hermana mayor

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 117

    El verano se acabó, las lluvias se espaciaron y aunque el clima comenzó a enfriarse, las hojas de los árboles se tiñeron de vivos rojos vinos.David tardó tres semanas en recuperarse por completo, durante esos días encontró un nuevo lugar donde vivir, esta vez una villa a las afueras de la ciudad, en una zona rodeada de altos árboles y algunas lomas. El sitio cumplía con todas sus demandas: seguro, tranquilo y para el gusto de Noah, su propiedad tenía un estanque artificial.Al momento de la mudanza ya habían adoptado dos perros, un labrador y un pastor alemán, con el que el niño se encariñó de inmediato. La casa requería que hubiese más personal, así que pronto contaba con un grupo de personas viviendo con ellos.Ángela los visita seguido, Noah desarrolló un fuerte apego por la morena, que jamás demostró molestia por eso. Ella le enseñaba a tomar fotografías, corrían juntos con los perros y construían cosas en medio de la sala.Robin regresó al país junto con Jade y Oscar, aunque los

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 116

    Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, inc

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 115

    Sentía su cuerpo extraño, como si su mente discurriera por un camino a una velocidad diferente mientras su cuerpo lo hacía por otro lado.Miró su móvil una vez más, cavilando si llamaba a Ángela o no. La extrañaba demasiado, tanto que le dolía el corazón, pensó que tras tantas peleas y discusiones su ausencia no se sentiría, que por el contrario, en vez de experimentar vacío solo sería alivio, pero no.Por supuesto estaba nervioso, la culpa lo invadía cada vez que recordaba lo que hizo con Laura; sin embargo, si consideraba las cosas de manera objetiva, tal vez podrían pasar la página, resolver los problemas y regresar.A veces las parejas se fortalecían cuando superaban cosas como aquellas.Además no había pasado tanto tiempo, solo un par de semanas.Fuera del bar, se sintió mejor, a pesar de que hacía calor a pesar de que era de noche, al menos escapó del sofocante ambiente del salón privado. No soportaba a las amistades de Laura Miller, eran tan arrogantes como ella, hablando siemp

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 114

    David iba de camino a su casa cuando recibió la llamada de Laura. Desde hacía un par de días tenía una sensación de peligro inminente que le causaba ansiedad; atribuyó eso al hecho de que la pelirroja seguía prófuga, y que podía aparecer en cualquier instante y causar estragos.Una vez que ella le colgó, él manejó como un poseso, rompiendo varias leyes de tránsito. Con manos temblorosas marcó el número del detective y vociferó que Laura se hallaba en su departamento, con su hijo. El policía le dijo que mantuviera la calma que ya estaban enviando patrullas para allá y llegarían en pocos minutos.Cuando entró al elevador sentía el corazón obstruyendo su garganta, los nervios le daban la ilusión que el tiempo pasaba mucho más lento de lo que en realidad fluía. Una vez que las puertas se abrieron salió corriendo y casi se llevó por delante a Noah y la empleada.―¡Papá! ¡Papá! ―lloró su hijo al verlo―. ¡Mi mamá está apuntando con una pistola a la tía Angie!David soltó una exclamación de a

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 113

    David recibió un mensaje directo a su móvil con una fecha y hora, supuso que provenía de Laura, quien le estaba indicando el momento en que se verían.Antoni dudó en decirle sobre la llamada, porque sabía que él contactaría a la policía para arrestar a la pelirroja; no obstante, accedió a hacerlo, tras pensar que la forma en que su hermana se estaba comportando solo la conduciría a un final nefasto.Se dirigió al café una vez que confirmó con la policía que estarían allí, planeaban atraparla a como diera lugar. Entró al local, pidió una mesa y esperó.Por dos horas estuvo a la expectativa.Cuando estuvo seguro que Laura no iba a presentarse, salió del local y se subió a su auto. Mientras conducía rumbo a la empresa de Alex, conversó con el detective.―Es posible que se haya dado cuenta de que estábamos allí ―explicó el oficial, su voz llenó todo el habitáculo del auto, porque se encontraba en alta voz―. Si los Stracci la están ayudando, significa que debe tener a alguno de sus hombres

更多章節
探索並免費閱讀 優質小說
GoodNovel APP 免費暢讀海量優秀小說,下載喜歡的書籍,隨時隨地閱讀。
在 APP 免費閱讀書籍
掃碼在 APP 閱讀
DMCA.com Protection Status