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Mi amante secreto es el esposo de mi madre
Mi amante secreto es el esposo de mi madre
作者: Heln

Capítulo 1 – Una Noche Caliente

作者: Heln
last update 公開日: 2026-09-16 17:57:45

Cassandra

“¡Ohhhh! ¡Cassandra, qué rico chupas la verga!” gritaba George mientras me metía la verga con todo en el coño. Estaba en cuatro patas sobre su cama suave, entregándome por voluntad propia a mi padrastro.

Sí, George es mi padrastro, el segundo esposo de mi mamá, pero hay una razón por la cual ahora soy yo quien lo complace en la cama.

Me agarró los dos pechos y los apretó con fuerza mientras seguía con sus embestidas feroces contra mi agujero enrojecido. Los jugos de mi coño salían disparados cada vez que sacaba y metía su gran verga en mi cueva inflamada.

“¡Ummmm! ¡Ummmmp! ¡Qué apretado tienes el coño!” decía mientras me embestía a toda velocidad.

Tenía los ojos en blanco del puro placer mientras seguía el ritmo de sus embestidas, porque sabía que estaba a punto de venirse. Yo también quería tener otro orgasmo, así que trataba de seguirle el paso y alcanzar sus movimientos aunque me temblaran las rodillas de debilidad.

“¡Ahhhhh! ¡Más duro! ¡Embésteme con todo! ¡Fóllame y fóllame más! ¡Qué rico coges!” le dije, haciendo que el ritmo de George fuera aún más rápido.

Apretó la cintura con fuerza y sentí que casi me aplastaba con la intensidad con la que metía su gran verga en mi coño.

“¡Ya casi me vengo, Cassandra! ¡Aquí viene! ¡Ahhhhh!” gritaba al mismo tiempo que soltaba su semen caliente y abundante dentro de mi útero. Era tanto que se salía chorreando de mi coño y se manchaba la sábana de la cama.

Se desplomó sobre mi espalda cuando caí boca abajo y cerró los ojos con fuerza, sin sacar todavía su verga todavía medio dura de adentro de mi coño.

Yo también empezaba a sentir sueño, pero de repente se me vino a la cabeza cómo había llegado a esta situación. Por qué una chica de veinte años como yo aceptaba dejarse coger por un hombre que me triplicaba la edad y que además era mi padrastro.

Con el ceño fruncido, salí por voluntad propia de debajo de George y me levanté para ir al baño a bañarme. Tenía el cuerpo súper pegajoso porque llevamos casi tres horas cogiendo por toda la mansión.

En cada rincón se las había ingeniado para darme y yo se lo aceptaba con gusto; si antes lo veía solo como una figura paterna, ahora las cosas eran muy distintas.

Abrí la regadera y comencé a bañarme. Mientras me enjabonaba el cuerpo, de repente se abrió la puerta y entró George.

Desnudo tal como vino al mundo, se metió conmigo y se puso a bañarse a mi lado. Él fue quien me enjabonó cada parte del cuerpo.

Cuando su mano bajó hasta mi coño, me recargué contra la pared de azulejos y lo dejé que me metiera los dedos mientras me chupaba uno de los pezones.

“¡George! ¡Ohhhhhhh!” gemí porque ya tenía tres dedos metidos buscando adentro de mi coño.

Su manipulación se volvió todavía más brusca mientras me susurraba al oído: “Llámame papi”.

“P-Papi… ¡Ummmm!” le contesté porque ahora era su verga la que estaba clavada en mi coño.

George dio una embestida fuerte y con eso metió toda su verga adentro de mí.

Me jaló una pierna hacia arriba para enredársela en la cintura y luego empezó a cogerme súper rápido.

“¿De quién es este coño?” volvió a susurrar.

“¡Mierda! ¡Ohhhhh! ¡Papi! ¡Solo tuyo!” contesté con la boca abierta. Sobre todo cuando ya cargaba con mis dos piernas y quedé suspendida en el aire, aunque la espalda seguía recargada en la pared.

“¿Quién es el único que te va a coger el coño?” preguntó mientras me movía las caderas de lado a lado, volviéndome loca con sus embestidas.

“¡Ahhhhh! ¡Papi! ¡Tú eres el único que me va a coger el coño! ¡Mi coño es tuyo! ¡Mis tetas! ¡Todo es tuyo! ¡Qué rico coges! ¡Dale más, papi! ¡Fóllame más duro! ¡Fóllame más hondo! ¡Qué dura tienes la verga! ¡Qué rico se siente adentro de mi coño!” grité fuera de mí y entregada por completo.

Aunque los dos estábamos mojados por la regadera, sentía que lo mojado de mi coño era diferente debido a todo el flujo que había soltado.

Mi coño resbalaba tanto que su verga entraba y salía bien suavecita, pero al volver a sacarla, se equivocó de agujero y se fue directo al otro.

Solté un llanto porque la mitad de su verga se metió en mi culo, pero como me tenía cargada no me quedó de otra más que aguantar y pujar. Menos mal que mi coño estaba súper mojado y el líquido resbalaba hacia mi trasero.

Prácticamente sirvió de lubricante, así que cuando George intentó empujar de nuevo, toda su verga entró directo en el interior de mi virgen culo.

“¡Mierda! ¡Qué apretado tienes el culo! ¡Parece que me chupa la verga!” dijo George, deteniéndose un momento para disfrutar de mi trasero.

Camino de regreso hacia la cama sin sacarse la verga de adentro y luego me volvió a acostar.

“¡Ohhhh! ¡Papi! ¡Por favor, sé suave! ¡Todavía me duele!” dije a punto de llorar.

Él me besó en la frente y asintió: “Sí, qué caliente se siente adentro de tu culo, Cassandra. Es la primera vez que cojo un culo. Qué rico se siente al final”.

Me puse un poco nerviosa porque sabía muy bien que esta no iba a ser la primera ni la última vez que me cogería por el culo.

Empezó a darme embestidas despacito mientras me chupaba la lengua. También me metió dos dedos en el coño, así que era como si me estuviera cogiendo los dos agujeros al mismo tiempo.

El deseo regresó de golpe porque sus dedos me rozaban el clítoris, provocándome una mezcla de placer y ardor.

“¡Ohhhh! ¡Papi!” susurré.

“¿Quieres que papi te coja el culo? ¡Dilo! ¡Dile a papi que te coja el culo!” decía mientras me sobaba rápido el clítoris y tenía la verga enterrada hasta el fondo en mi trasero.

Mi mente y mi cuerpo estaban peleados. Mi cerebro se negaba porque todavía había una vocecita que gritaba: ‘¡El que me está cogiendo es mi padrastro!’, pero mi cuerpo estaba tan caliente que no se podía aguantar las ganas de soltar jugos y decía: ‘¡Dale más! ¡Sigue cogiéndome!’.

Al final ganó la calentura. “¡Ohhh! ¡Papi, fóllame el culo!” grité, y entonces se soltó dándome una tanda de cogidas en el trasero hasta que se vino y nos quedamos profundamente dormidos.

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