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Papi, córrete para mí 2

Author: Belle
last update publish date: 2026-10-01 21:21:27

**Ava**

Estoy sentada en el sofá bebiendo una cerveza y pasando publicaciones en el móvil. Mamá está en el trabajo y estoy disfrutando a fondo de mi primer día libre en mucho tiempo. Había ido acumulando mis días libres precisamente para poder disfrutarlos cuando por fin los tomara.

La mayoría de la gente saldría a disfrutar de su tiempo libre, pero yo no. Tengo veinticinco años y nunca he tenido sexo ni novio.

Uno pensaría que la universidad te da esa libertad, pero en cuanto entré me sumergí
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    **Ava**Estoy sentada en el sofá bebiendo una cerveza y pasando publicaciones en el móvil. Mamá está en el trabajo y estoy disfrutando a fondo de mi primer día libre en mucho tiempo. Había ido acumulando mis días libres precisamente para poder disfrutarlos cuando por fin los tomara.La mayoría de la gente saldría a disfrutar de su tiempo libre, pero yo no. Tengo veinticinco años y nunca he tenido sexo ni novio.Uno pensaría que la universidad te da esa libertad, pero en cuanto entré me sumergí de lleno en los libros.Mia, mi mejor amiga, no me ha dejado de molestar con el tema, insistiendo en que voy a morirme virgen. ¿Quizá es eso lo que quiero?Suspiro. No debería estar pensando en esto. Mia es una puta y yo no. Punto.Hay un golpe en la puerta del apartamento. La abro y me encuentro a Ryan de pie, con esa mirada arrogante de siempre. Lleva unos vaqueros que le sientan de puta madre y una camiseta que abraza su torso musculoso a la perfección.—Hola, Ava —dice—. ¿Cómo estás?—Mejor

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    **Ava**Es casi medianoche cuando llego a casa después de mi turno infernal en el hospital, y lo último que necesitaba era un puto drama, pero me encuentro con mamá llorando y la tía Clara gritando en el momento en que abro la puerta.Perfecto.Voy al salón y veo a mamá sentada en el sofá, secándose los ojos, con un montón de pañuelos usados sobre la mesita.Vale, esto puede ser más serio de lo que pensaba.Estoy a punto de acercarme cuando ella levanta un dedo hacia la tía Clara.—¡Cállate de una puta vez! —grita mamá.—Es un cerdo asqueroso —la voz de Clara resuena desde la cocina—. Yo sabía que no traía nada bueno y te lo advertí.—Por favor, Clara, las dos sabemos que solo estabas celosa.—¿Celosa? Eso ya es pasarse. No es tan guapo como tú crees —grita Clara al entrar por la puerta de la cocina—. Hola, Ava —me dice.—Hola. ¿Qué me he perdido?—Nada del otro mundo. Tu madre por fin vio a Ryan tal y como es, un asco de tipo, y rompió con él —dice la tía Clara—. Es un asqueroso. Est

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    ElenaMe levantó y me sentó a horcajadas sobre su regazo. Mi vientre desnudo se apretaba contra la lana áspera de sus pantalones, mi trasero redondo y pálido expuesto ante él.No entendí lo que estaba a punto de hacerme hasta que sentí su mano caer sobre una de mis nalgas en una palmada seca y punzante.Solté un grito más de sorpresa que de dolor; el ardor envió una vibración hasta mi coño desnudo, haciéndome chorrear sobre su muslo. Antes de que pudiera prepararme, otra palmada golpeó la otra nalga. Esta dolió más, un dolor brillante y agudo que se derritió casi al instante en un calor latente y agradable.¡Plaf! ¡Plaf!Me azotó con un ritmo constante y cadencioso; cada golpe me sacudía, haciéndome jadear y retorcer. El shock inicial dio paso a algo completamente distinto: una profunda emoción sumisa. Con cada impacto, la espiral de necesidad dentro de mí se tensaba más. Ya jadeaba, y mis caderas trazaban pequeños círculos involuntarios contra su pierna.—Esto es lo que querías, ¿ver

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    **Elena**Entré a toda prisa en el aula justo después de que el último estudiante de la clase anterior saliera. El profesor Dylan seguía de medio lado, organizando sus apuntes, su amplia espalda llenando la camisa blanca de botones bien planchada.Estaba buenísimo y lo deseaba más que a nada en la vida. Por eso esto era un puto error. Uno que no debía cometer.Los dedos me temblaban mientras metía las delicadas bragas de encaje, todavía calientes y húmedas de mi piel, impregnadas de mis jugos, en el bolsillo lateral de su maletín de cuero. Apenas logré contenerme ante la idea de que las encontrara.Justo cuando terminé, él se giró hacia mí con esa sonrisa que te hacía caer las bragas.—Si no es mi alumna favorita… ¿cómo estás, señorita Blanche?La voz se me quedó atascada en la garganta y me apresuré, avergonzada, hacia mi asiento habitual en la fila del medio. El profesor Dylan ya estaba acostumbrado a mi timidez y a que no pudiera hablarle, y nunca me había hecho sentir rara por ell

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  • Pasiones Ardientes: Salvajes y Prohibidas   Puta Sumisa de Mi Hermanastro 2

    «Marilyn», dijo, con la voz baja y ronca como grava. «Dime que me vaya. Di la palabra y me largo».No pude decirlo. En cambio, tragué saliva con fuerza, la respiración temblorosa. «¿Me oíste con él… cada vez?»«Cada jodido gemido». Su pulgar trazó un círculo lento en el dorso de mi mano. «Me acostaba en la cama, la polla en el puño, imaginando que era yo el que te embestía. Haciéndote gritar nuestros dos nombres».El calor me inundó la cara. Me moví en la cama y el vestido negro corto se subió más por los muslos. Sus ojos bajaron otra vez, hambrientos. «Cas… esto es una locura. Eres mi hermanastro».«Hermanastro», repitió, inclinándose más cerca. Nuestros muslos se presionaron juntos. «No es de sangre. No cambia lo mucho que te deseo. Desde el día que me mudé y te vi con esos shorts minúsculos».Mis pezones se endurecieron dolorosamente contra la fina tela del vestido. Podía oler su colonia —amaderada y masculina— mezclada con el leve olor a cerveza y humo de fiesta que se nos pegaba

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