بيت / Romance / Propiedad de Vossen / CAPÍTULO 82: LA PIEZA PERDIDA

مشاركة

CAPÍTULO 82: LA PIEZA PERDIDA

مؤلف: T.gaitán
last update تاريخ النشر: 2026-05-18 09:48:54

KADYEL

El vuelo desde Cancún a Madrid, y luego el salto a Palma de Mallorca, fue un tránsito entre dos mundos que se negaban a encajar.

Mientras el avión sobrevolaba el azul profundo del Mediterráneo, sentí que la humedad de México se evaporaba de mi piel, dejando solo la sal y esa sequedad interna que siempre me acompañaba.

Alaric y Stefan se habían quedado en la villa, rodeados de pañales, planos de boutiques y el aroma a café recién tostado.

Me despedí de ellos con un abrazo que se sintió
استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق
الفصل مغلق

أحدث فصل

  • Propiedad de Vossen    Agradecimiento

    Saludos cordiales de su autora favorita T.Gaitán.Primero que nada, quiero agradecer de corazón a todos.A cada persona que se tomó el tiempo de leer mis escritos, a quienes con sus palabras, sus reacciones y su apoyo constante hicieron que volviera a creer en mí.Hubo momentos en los que dudé, en los que sentí que mi voz no era suficiente o que mis ideas no llegarían a nadie.Pero ustedes, con cada lectura, cada comentario y cada mensaje, me recordaron que sí vale la pena seguir soñando, que sí vale la pena escribir desde el alma.Gracias por ayudarme a reencontrarme con mi talento, por darme la confianza que en algún momento creí perdida y por impulsarme a seguir adelante.Cada palabra que han dejado en mis historias ha sido más que un simple comentario ha sido una motivación, una caricia al corazón y una razón más para no rendirme.Ustedes no solo leen, ustedes sienten conmigo, crecen conmigo y hacen que cada historia cobre vida de una manera única.También quiero agradecer profund

  • Propiedad de Vossen    CAPÍTULO 91: EL PRECIO DE LA VERDAD

    ELENA El amanecer en las montañas de Canadá no trajo luz, sino una penumbra grisácea que se filtraba a través de las cortinas pesadas. El té que Alaric me había preparado horas antes reposaba intacto y frío sobre la mesita de noche, una metáfora perfecta de lo que quedaba de nuestro matrimonio. No había podido pegar un ojo en toda la madrugada. Cada vez que cerraba los párpados, la voz de esa mujer, Anesha, resonaba en mi cabeza: «Tu hija, Analía, extraña a su papá».A las siete de la mañana, Alaric se vistió en silencio. Lo observé de reojo, fingiendo un sueño pesado sin ganas de despertar mientras él se colocaba el abrigo pesado y revisaba sus armas. Se inclinó sobre la cama, depositando un beso en mi frente que me supo a pura traición.—Tengo que salir a revisar el perímetro con los hombres —susurró, su voz intentando emular la calidez de siempre—. La tormenta bloqueó el acceso sur y los camiones logísticos están varados. No tardaré. Quédate en la cama y descansa te amo, lo

  • Propiedad de Vossen    CAPÍTULO 90: LA TORMENTA

    ELENA El segundero digital de la mesita de noche cambió con un parpadeo silencioso y definitivo. 3:05 AM.El calor del cuerpo de Alaric era lo único que me mantenía anclada a la realidad en medio de la penumbra. Mis párpados pesaban como si estuvieran hechos de plomo, y el cansancio acumulado de las últimas semanas comenzaba a arrastrarme hacia un abismo de inconsciencia. Me acurruqué un poco más contra su pecho, buscando el latido constante de su corazón, dispuesta a dejarme llevar por el sueño. Sin embargo, la tregua duró apenas unos segundos.Sobre la superficie de madera oscura de la cómoda, un zumbido amortiguado pero persistente cortó el silencio de la madrugada. El teléfono privado de Alaric estaba vibrandoSentí cómo cada músculo de su cuerpo se tensaba al instante. La respiración rítmica que acariciaba mi frente se detuvo por completo. Alaric permaneció inmóvil durante un par de latidos, calculando si yo me había dado cuenta del ruido. Yo no me moví. Mantuve los ojo

  • Propiedad de Vossen    CAPÍTULO 89: LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA

    ELENA El aroma a salsa de soja, jengibre y pollo al sésamo inundó la habitación principal, creando una burbuja de extraña normalidad que contrastaba violentamente con el frío ártico que golpeaba las ventanas. Alaric regresó del piso inferior cargando dos bolsas de papel madera y una bandeja improvisada. Había cambiado su traje formal por unos pantalones oscuros de algodón y una camiseta negra que se ajustaba a la imponente envergadura de sus hombros. Verlo despojado de sus armaduras habituales, sin el peso del chaleco antibalas ni las fundas de cuero de sus armas visibles, me provocó un vuelco en el estómago. Era un hombre peligroso, un depredador que controlaba imperios con la misma frialdad con la que ordenaba una ejecución, pero en este instante, bajo la luz tenue de las lámparas, parecía pertenecer solo a mí.—El repartidor apenas logró subir la colina —comentó Alaric, dejando la bandeja en el centro de la cama matrimonial con movimientos ágiles y precisos—. La nieve ya cubre

  • Propiedad de Vossen    CAPÍTULO 88: LA DISTANCIA DEL SILENCIO Y EL CALOR DEL RECHAZO

    ELENA El silencio que se instaló en la habitación principal tras la brusca salida de Alaric fue denso, casi sólido. Podía escuchar el eco lejano del viento invernal golpeando los gruesos cristales de la casa, el suave murmullo de la respiración de León en su cuna. Me quedé estática en medio de la cama matrimonial, con las manos apoyadas en el edredón de plumas blancas, sintiendo cómo el calor de la bienvenida se disipaba por completo. Las palabras de mi abuela Myla regresaron a mi mente con la fuerza de un impacto: No dejes que encuentren su mayor secreto. Un hombre va y viene, Elena... pero la estabilidad económica y el amor propio jamás se pierden si sabes jugar tus cartas.¿Qué me estaba ocultando Alaric? Pasaron los minutos, interminables, pesados como el plomo, mientras mi imaginación trazaba los peores escenarios posibles en las paredes tapizadas de la alcoba. La frialdad con la que se había transformado su rostro al mirar la pantalla de su teléfono privado no correspondía a

  • Propiedad de Vossen    CAPÍTULO 87: EL ECO DE LOS SECRETOS

    ELENA El ruido del motor del auto de Kadyel y Samira se extinguió en la distancia, devorado por la inmensidad blanca de las montañas Laurentinas. La mesa del patio trasero continuaba encendida por el calor de las brasas de la parrillada y las risas que Anthony provocaba cada vez que intentaba enseñarle a Pax a marchar como un soldado del ejército Van der Meer. Pasamos unos cuantos minutos riendo de sus ocurrencias, de cómo fruncía el ceño intentando imitar la seriedad de Stefan y de cómo insistía en que su cadena de oro rojo lo hacía inmune a los regaños de su madre. Pero la tregua del clima fue corta. El cielo, que se había mantenido en un tono gris plomizo, comenzó a cerrarse con violencia. La nieve empezó a caer con más fuerza, en copos densos que se estrellaban contra los platos de porcelana y enfriaban los restos de la carne en segundos.Con el cambio brusco de temperatura, el pequeño León comenzó a llorar en mis brazos. Era un llanto agudo, una protesta clara contra el air

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status