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CAPÍTULO XXIV: SIN PIEDAD

Auteur: Yeny
last update Date de publication: 2026-10-15 23:51:17

La puerta se estrelló contra la pared.

Camila se separó de Leo de golpe y giró la cabeza. No alcanzó ni a pronunciar una palabra cuando Amanda ya la tenía encima.

Sin vacilar un segundo, Amanda le encajó una bofetada limpia y sonora en la mejilla derecha que retumbó en toda la habitación. El rostro de Camila se ladeó por la fuerza del impacto. Antes de que pudiera reaccionar, Amanda la agarró de la solapa de la chaqueta y le asestó una segunda bofetada con la otra mano, haciéndola tambalear.

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  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXIX: LA SOMBRA DE LA DUDA

    Amanda sintió que el aire del restaurante se escapaba.—¿De qué me estás hablando, Dante? —respondió Amanda, mirándolo fijamente, incrédula.—Te pregunté si aún sientes algo por él —repitió Dante, sin mover un solo músculo de la cara. Su voz bajó un tono, volviéndose áspera, dominada por los celos—. Cada vez que sale el tema de la fábrica, terminas mencionando a Julián. Te alteras, buscas explicaciones a lo que hizo, te preguntas cómo fue capaz... Hablas de él con una intensidad que no me gusta en absoluto.Amanda dejó los cubiertos sobre la mesa con un golpe seco. La indignación le encendió la mirada.—No me altero por amor, Dante. Me altero por la rabia de haber sido engañada por la persona que se suponía que era mi socio —dijo ella, inclinándose hacia adelante para hablarle de frente, sin rodeos—. Julián no es más que el cobarde que destruyó mi vida financiera y se acostó con la arpía de Camila. Si lo menciono, es porque las pruebas del desfalco llevan su firma. Para mí ese hombre

  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXVIII: EL PACTO DE LEALTAD

    Amanda no perdió tiempo. Tras la revelación de Ramiro, convocó a una reunión extraordinaria en la sala de juntas con el equipo de ingenieros y técnicos asignados a la máquina de alta tecnología. Eran siete personas en total, las mentes y manos capacitadas para operar y programar el corazón operativo de la planta.Amanda permaneció de pie en la cabecera de la mesa. Mantuvo la vista fija en cada uno de ellos, expresando seriedad pero sin perder la cercanía y el respeto que siempre la caracterizaron como líder.—Los he citado porque necesitamos hablar de un tema de extrema gravedad que afecta directamente la seguridad de la empresa y el trabajo de todos ustedes —comenzó Amanda, con voz serena y tajante—. He confirmado que la competencia, específicamente Croll Motors, está desesperada por hacerse con los planos y los códigos de programación de nuestra maquinaria única. Sé de primera mano que han intentado e intentarán abordar a miembros de este equipo para ofrecer sumas de dinero a cambio

  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXVII: LA TRAICIÓN BAJO SOSPECHA

    Dos días después, llegaron a la mansión familiar de los Vance, donde vivía Bruno. La casa ya estaba adaptada con rampas y equipo médico para recibir a Leo.Dante y Bruno ayudaron a bajar a Leo de la camioneta y lo acomodaron en su silla de ruedas. Lo llevaron directo a la suite adaptada en la planta baja. En cuanto los enfermeros terminaron de acomodarlo en la cama y salieron de la habitación, Amanda se acercó a él.—¿Cómo te sientes aquí, Leo? —preguntó Amanda, acomodándole la cobija.—Mucho mejor que en el hospital —respondió Leo—. Mañana empiezo la terapia y no pienso rendirme.—Me alegra escucharte —dijo ella—. Cualquier cosa que necesites, me dices. Cuentas conmigo incondicionalmente.—Gracias, Amanda —dijo Leo, mirándola de frente—. Gracias por abrirme los ojos con Camila y por estar al lado de mi hermano.—Esa mujer ya no existe para nosotros. Descansa, voy por un café.Amanda salió de la habitación y caminó por el pasillo central de la mansión. Descendió la amplia escalera de

  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXVI: SOMBRAS DEL PASADO

    Dante llegó a la mansión tarde en la noche, con la tensión acumulada en la espalda y el rostro ensombrecido por la rabia. Amanda lo esperaba en la habitación principal. En cuanto lo vio aflojarse la corbata con brusquedad, entendió que el enfrentamiento con Marcio Croll había sido feroz.—Ven aquí —le dijo Amanda con voz suave pero firme, tomándolo de la mano para guiarlo hasta la orilla de la cama.Dante se sentó, dejando caer la cabeza hacia adelante mientras soltaba un largo suspiro de agotamiento. Amanda se posicionó detrás de él, colocó sus manos sobre los hombros de su esposo y comenzó a amasar los músculos contraídos de su cuello. Aplicó una presión constante y profunda, sintiendo cómo los nudos de tensión cedían poco a poco bajo sus dedos.—Ese tipo es un miserable, Dante —murmuró Amanda mientras sus manos bajaban hacia la parte superior de la espalda—. Pero no le des poder. No dejes que te saqué de quicio ni que controle tus emociones. Es exactamente lo que busca.Dante cerró

  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXV: CUENTAS PENDIENTES

    El edificio corporativo de Croll Motors dominaba el centro financiero de la ciudad. Dante cruzó el vestíbulo de mármol con pasos firmes y pesados, ignorando a la recepcionista que intentó frenarlo. Tomó el ascensor privado hasta el piso ejecutivo, empujó las puertas de cristal de la oficina principal y entró sin llamar.Marcio Croll estaba de pie junto al ventanal, observando la ciudad con una copa de whisky en la mano. Al escuchar la interrupción, se giró despacio. Una sonrisa cínica se instaló en su rostro al reconocer a su visitante.—Vaya, el gran Dante Vance se digna a pisar mi territorio —dijo Marcio, dejando la copa sobre el escritorio de caoba—. Supongo que no vienes a pedir una cita.—Cierra la boca y escúchame bien, Croll —dijo Dante, caminando hasta quedar a dos metros de él. La tensión en el aire cortaba la respiración.—Estás en mi propiedad, Dante. Mide tu tono.—Me importa un carajo tu propiedad. Vengo a ponerte los puntos sobre las íes antes de destruirte —sentenció Da

  • QUEDATE CON ELLA, QUE YO ME VOY A CASAR CON EL   CAPÍTULO XXIV: SIN PIEDAD

    La puerta se estrelló contra la pared.Camila se separó de Leo de golpe y giró la cabeza. No alcanzó ni a pronunciar una palabra cuando Amanda ya la tenía encima.Sin vacilar un segundo, Amanda le encajó una bofetada limpia y sonora en la mejilla derecha que retumbó en toda la habitación. El rostro de Camila se ladeó por la fuerza del impacto. Antes de que pudiera reaccionar, Amanda la agarró de la solapa de la chaqueta y le asestó una segunda bofetada con la otra mano, haciéndola tambalear.—¡¿Pero qué te pasa, loca?! —chilló Camila, llevándose las manos a la cara ardiendo.—¡Cállate la boca, basura! —escupió Amanda, con los ojos inyectados en rabia y la voz cortante como un navajazo.—Amanda... ¿qué estás haciendo? —alcanzó a articular Leo, confundido.—¡Leo, no te acerques a esta arpía! —sentenció Amanda, señalando a Camila con un dedo tembloroso por la furia—. ¡No le creas una sola palabra de su maldito teatro! ¡Esta perra es la mujer con la que Julián me engañó, la que se acostó

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