UN AMOR VERDADERO
— le pregunté, viendo en el semblante de su cara tristeza
— Están en el cajón de la mesita, esperare que me des el si, no sabes cuánto lo deseo, te amo hasta dolerme y no hay ninguna mas que tu — me dijo
Me separé unos centímetros de David, abri el cajon de la mesita viendo la caja de condones, pero no los cogi, ya que yo tambien lo amaba y sabia que me decía la verdad, asi que decidi arriesgarme y darle lo que tanto me estaba pidiendo. Cerré el cajón, poniéndome encima de él, sintiendo su duro miembro como se adueñaba de mi interior.