Início / Romance / Relatos de media noche / El Peso del poder 2/2

Compartilhar

El Peso del poder 2/2

Autor: Luna
last update Data de publicação: 2026-09-25 01:45:26

​El calor de su semen todavía quemaba en el fondo de mi vientre, y mis piernas apenas dejaban de temblar, pero Gabriel no tenía la menor intención de darme tregua. Con una mano firme envuelta con violencia en mi cabello, tiró de mí hacia abajo sin piedad, obligándome a arrodillarme sobre la mullida alfombra del despacho mientras la tormenta rugía afuera.

​—Abajo, putita —ordenó con una voz ronca, autoritaria y sucia que me sacudió los sentidos, mientras se apartaba el pantalón para liberar su miembro que, lejos de calmarse, volvía a latir con una dureza intimidante, goteando preespero espeso por la cabeza.

​No me atreví a dudar ni un segundo. Mis rodillas golpearon el suelo con fuerza y, con las manos apoyadas en sus muslos para mantener el equilibrio, alcé la vista hacia él. Su mirada era completamente oscura, cargada de un dominio absoluto que me hacía sentir suya, una zorra a su entera disposición.​—Cógemela con la boca como la puta sucia que eres. Quiero que me la chupes hasta el fondo y que tragues cada gota —exigió con una autoridad feroz, empujando la cabeza gruesa y venosa de su pene directamente contra mis labios.

​Abrí la boca de inmediato, tragando saliva antes de recibirlo. El sabor cálido, denso y profundamente masculino de su piel inundó mi paladar. Comencé a mover la cabeza arriba y abajo siguiendo un ritmo ansioso, sintiendo cómo el glande rozaba el fondo de mi garganta y me hacía raspar las arcadas, provocando que mis ojos se llenaran de lágrimas por la presión y la falta de aire. Gabriel gemía bajo, soltando gruñidos guturales de pura satisfacción, mientras una de sus manos apretaba mi nuca con una fuerza brutal, bombeando mi cabeza a su antojo contra su entrepierna.

—Eso es, trágatela toda, zorra de m****a, que note cómo te encanta ahogarte con mi verga —siseaba entre dientes con desprecio excitante, cada vez más rápido, guiando mis movimientos con una violencia exquisita que me hacía perder el juicio.

​Cuando sintió que el cuerpo se le tensaba de nuevo, tiró de mi cabello para sacarme de golpe, dejándome con los labios hinchados, llenos de hilos de saliva espesa y la respiración completamente rota. Antes de que pudiera incorporarme, me agarró de los brazos con rudeza, me levantó en vilo y me empujó hacia atrás hasta que mi espalda chocó contra el cristal frío del ventanal del piso treinta y dos.​—Voltéate. Apoya las manos en el vidrio y saca el culo para mí, maldita zorra —ordenó con crueldad, levantando mi falda hasta la cintura de un solo tirón y arrancando lo que quedaba de la tela de mis bragas.

​Obedecí al instante, abriendo las piernas y apoyando las palmas contra el cristal empañado.

Gabriel se colocó detrás de mí, apretando su pelvis pesada contra mis nalgas desnudas. Sin preámbulos, frotó la cabeza empapada de su miembro entre mis labios vaginales abiertos y chorreantes, buscando la entrada antes de empujar con un golpe seco, profundo y brutal que me arrancó un alarido desgarrador.

​En ese instante, su mano abierta cayó con fuerza contra mi nalga desnuda. ¡Plas! El sonido seco del azote resonó en la oficina, seguido de un ardor delicioso que me hizo contraer las paredes de mi vagina con desesperación.​—Mírate —me susurró al oído con voz ronca, mordiéndome el lóbulo con tanta fuerza que casi rompe la piel mientras empezaba a embestirme con furia ciega—. Una puta de oficina doblada contra el vidrio, con la concha completamente empapada, pidiendo a gritos que su jefe la reviente entera. ¡Dímelo!

​—¡Sí, revísame, soy tu puta! —chillé con un gemido alto y sucio, perdiendo el control.

​Sus embestidas eran despiadadas, pesadas, golpeando mi cuerpo contra el ventanal una y otra vez con un ritmo animal. Cada estocada me llenaba hasta el fondo, estirando las paredes de mi vagina con su grosor hirviendo. Mis pechos rebotaban contra el cristal frío, y el sonido de nuestras carnes chocando con fuerza brutal, mezclado con sus gruñidos graves y mis alaridos de placer, llenaba toda la habitación.

​¡Plas! Otro azote resonó en mi otra nalga, dejándola roja y ardiendo, lo que me empujó a arquear la espalda con más fuerza.​—¡Sí, Gabriel métemela toda, hazme tu puta! —grité en medio de un llanto de éxtasis, arqueando la espalda de forma exagerada para recibirlo todavía más hondo, clavando las uñas en el vidrio empañado mientras el placer me quemaba las entrañas.

​Sus manos bajaron para aferrarse a mis caderas con saña, magullando la piel con los dedos mientras aceleraba el ritmo de sus embestidas hasta volverlas erráticas, desesperadas, completamente salvajes. El calor comenzó a acumularse de nuevo en mi clítoris, una espiral hirviendo que amenazaba con destrozarme por dentro.​—Me voy a venir, me estoy viniendo en tu verga, ¡mierda, Gabriel! —grité en medio de un jadeo gutural y desesperado, sintiendo cómo las contracciones violentas de mi orgasmo me estallaban en el bajo vientre, exprimiendo su miembro con espasmos incontrolables mientras un nuevo azote marcaba mi piel.

​Al escuchar mi confesión y mis gritos de entrega, Gabriel soltó un gruñido bestial, animal y profundo que retumbó en mi espalda. Sus embestidas se volvieron tres veces más rápidas, enterrando su carne con una fuerza descomunal antes de soltar un bramido y tensar todo su cuerpo contra mí. Sentí cómo chorros espesos y calientes de su semen volvían a inundarme por dentro, llenándome hasta el límite mientras ambos quedábamos suspendidos en el tiempo, respirando con desesperación contra el cristal empañado de la torre.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Relatos de media noche    ¡Si, profesor! 1/2

    Samantha​Las piernas me temblorosas y el pecho me subía y bajaba con una violencia febril, atrapada todavía en el eco de mi fantasía echa realidad​Con una fuerza implacable y una posesividad que me cortaba la respiración, me levantó ligeramente de la cadera, me dio la vuelta con rapidez y me arrojó boca abajo contra la superficie del escritorio. Los expedientes, los libros y las hojas impresas que habíamos estado ordenando volaron por los aires, dispersándose por el suelo del aula en un desorden caótico mientras mi cuerpo se estrellaba contra la madera fría.​—Quédate quieta ahí, Samantha —me ordenó Alejandro con esa voz grave, ronca y oscura que me obligaba a obedecer sin rechistar.​Sentí el roce de su pantalón abriéndose por completo y, un segundo después, el golpe seco y resonante de su mano abierta impactando contra mi nalga desnuda. El ardor agudo me hizo arquear la espalda de inmediato, disparando una descarga eléctrica de adrenalina y deseo por toda mi espina dorsal.​—¡Ah..

  • Relatos de media noche    ¡Si, profesor! 1/2

    Samantha​El aire dentro del aula magna parecía más denso de lo habitual, cargado con el zumbido distante de los ventiladores y el murmullo de mis compañeros recogiendo sus cuadernos. Sentada en la primera fila, como siempre lo había hecho, sentía el peso de mi propia reputación sobre los hombros. Era la mejor estudiante de la clase de Literatura Avanzada, la que siempre tenía la respuesta correcta, la que nunca fallaba. Pero esa tarde, mi mente era incapaz de retener ni una sola línea del análisis literario que acabábamos de discutir.​Mis ojos estaban fijos en él. En el profesor Alejandro Vega.​Alejandro era, sin discusión, el hombre más atractivo de toda la universidad. Tenía treinta y dos años, una mandíbula marcada que siempre lucía una ligera sombra de barba perfectamente cuidada, y unos ojos oscuros, de mirada afilada e inteligente, que parecían desarmarte con solo un segundo de atención. Su cabello castaño oscuro, ligeramente revuelto por el hábito de pasarse los dedos cuando

  • Relatos de media noche    Familia Feliz 4/4

    Ana​El trayecto de regreso a casa desde la universidad se me hizo pesado y largo, con las piernas aún temblorosas y la piel sensible por los recuerdos recientes de lo que había pasado con Camilo. Al llegar frente a la casa, saqué las llaves de la cartera, abrí la puerta principal y entré con total naturalidad, creyendo que todo estaba en calma.​Dejé caer el bolso de cuero sobre el sofá de la sala y, sintiendo un vacío hambriento en el estómago después de tantas horas de tensión, caminé directamente hacia la cocina para buscar algo de comer.​Sin embargo, a medida que avanzaba por el pasillo, un sonido sutil comenzó a filtrarse a través de la madera de la puerta. Unos gemidos bajos, sofocados y rítmicos que hicieron que mis pasos se detuvieran en seco. Una sensación de humedad caliente y repentina brotó de inmediato en mi bajo vientre, y al mismo tiempo, noté cómo mis pezones se endurecían de golpe contra la tela de la blusa, respondiendo al estímulo del sonido antes de que mi mente

  • Relatos de media noche    Familia Feliz 3/4

    Ana​El eco monótono de la voz de la profesora resonó en el amplio auditorio de la universidad, desgranando los últimos conceptos de la lección mientras el reloj de la pared parecía detenerse en el tiempo. Sentía el cuerpo extraño, pesado, con una humedad persistente y febril en el bajo vientre que no me había abandonado en todo el bloque de clases.​—Bien, muchachos, por hoy terminamos aquí. Pueden retirarse —anunció al fin la docente, cerrando su maletín con un chasquido metálico.​Un murmullo generalizado de alivio recorrió las bancas. Los estudiantes comenzaron a recoger sus cuadernos y a levantarse con prisa. Yo guardé mis cosas con manos torpes, respirando con la falsa ilusión de que al fin podría irme a casa, descansar y procesar todo lo que estaba pasando en mi vida. Sin embargo, al revisar mi horario en el teléfono, un nudo frío se me formó en el estómago: todavía me quedaba una clase más dentro de una hora. No podía irme. Tenía que quedarme en la universidad, soportando el m

  • Relatos de media noche    Familia Feliz 2/4

    Ana​El pecho me subía y bajaba en ráfagas cortas y desesperadas, tratando de recuperar el aire mientras el sudor se enfriaba sobre mi piel. Aún estábamos tendidos sobre las sábanas revueltas con Liam, con la mente nublada por lo que acabábamos de hacer, cuando un sonido seco en la puerta nos devolvió de golpe a la realidad.​El pestillo giró con lentitud.​Un escalofrío de puro terror me recorrió la espina dorsal. Pensé inmediatamente en mis padres; el pánico me apretó el estómago, haciéndome creer que todo estaba perdido. Sin embargo, al abrirse la puerta no aparecieron rostros furiosos, sino la figura de Camilo, el mejor amigo de Liam, quien se detuvo en el umbral con los ojos muy abiertos y una expresión de total incredulidad al vernos.​—Mierda... —murmuró Liam en un susurro áspero, apartándose de mí de inmediato.​Yo me puse de pie de un salto, con el corazón latiéndome en la garganta. Agarré una camiseta oversized de Liam que colgaba de la silla, me la puse a toda prisa para cu

  • Relatos de media noche    Familia Feliz 1/4

    Ana​El pestillo de la puerta principal giró con un chasquido sordo, y al cruzar el umbral me envolvió una quietud extraña, un silencio denso impropio de cualquier tarde. Miré el reloj con desconcierto: las manecillas marcaban tres horas menos del horario habitual. Con la certeza absoluta de que la casa estaba completamente sola, me quité el peso del bolso de los hombros y comencé a subir las escaleras rumbo a mi recámara.​El alivio de haber salido temprano se desvaneció en el preciso instante en que pasé frente a la habitación de mi hermanastro. Unos murmullos apagados, un eco rítmico que atravesó la madera, me detuvieron en seco. Me tensé de inmediato. Los latidos del corazón se me dispararon directo contra las costillas, agolpándose calientes en la garganta. El instinto inmediato me susurró que había traído a alguien a escondidas.​El pulso me zumbaba en los oídos. Conteniendo la respiración, me acerqué con sigilo, caminando sobre la puntas de los pies, rogando que las tablas del

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status