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Renací el Día del Secuestro
Renací el Día del Secuestro
Penulis: Mencía Pérez Juárez

Capítulo 1

Penulis: Mencía Pérez Juárez
—Aquí no hay nadie. La carpa está bien cerrada. No hay peligro.

Alfredo me abrazó por detrás con una cercanía que me dio escalofríos. Su voz sonaba insinuante, y hasta extendió la mano para intentar quitarme la ropa.

Me estremecí y me giré para mirarlo a los ojos.

El miedo a la muerte todavía me oprimía el pecho, pero no era nada comparado con el odio que sentía por la persona frente a mí.

En mi vida anterior, Alfredo también me había seducido así. Me dijo que estábamos en medio de la nada, que nadie nos vería y que no pasaría nada.

Le creí.

Pero nunca imaginé que dos delincuentes aparecerían allí y nos secuestrarían.

Al verme con la ropa entreabierta, se abalanzaron sobre mí con malas intenciones.

Empuñaban cuchillos que brillaban bajo la luz.

No tuve opción. Solo pude fingir que obedecía.

Fue justo en ese momento cuando Alfredo escapó.

Aprovechó que esos hombres se descuidaron y salió de la carpa en silencio.

Para cubrirlo, no tuve más remedio que hacerles creer que cedía.

Cuando Alfredo logró llamar a la policía y volvió con ayuda, yo ya estaba al borde de la muerte.

En aquel momento no supe quién hizo que el caso se volviera viral, pero en muy poco tiempo la noticia de nuestro secuestro estaba por todas partes.

Alfredo se convirtió en el novio inteligente, valiente y profundamente enamorado. Todos lo elogiaban por haber arriesgado su vida para salvarme.

Pero a mí me tacharon de mujer fácil, vulgar y promiscua.

Lo más absurdo fue que aquella noche también se filtró un video.

Internet explotó de inmediato. Las noticias y los rumores aparecieron por todas partes.

Terminé convertida en carnada perfecta para que las cuentas amarillistas ganaran dinero.

Encontraron mi cuenta, y todos los días me llegaban comentarios y mensajes privados.

"Perra sinvergüenza. Si tanta falta te hacen los hombres, vete a venderte."

"¿Cuánto cobras por noche? ¿O es gratis? Estoy cerca."

"Si te gusta tanto eso, esos dos secuestradores seguro los llevaste tú, ¿no? Pobre de tu novio."

Cerré mi cuenta y tiré mi celular, pero aun así seguía teniendo pesadillas todas las noches.

Los rostros brutales de los secuestradores y los insultos de internet volvían una y otra vez para atormentarme. En mis sueños, nunca encontraba una salida.

Fui a buscar a Alfredo y le pregunté por qué lo ocurrido aquella noche había sido grabado.

Pensé que tal vez diría que no sabía nada, tal vez sospecharía de los secuestradores. Lo único que nunca imaginé fue que evitaría responderme y apartaría la mirada.

—¿Tú sabes de dónde salió ese video?

Él no contestó. En cambio, dijo:

—Yolanda, terminemos. Estoy a punto de empezar a trabajar en una empresa importante. No puedo tener una novia con esa reputación. Me das asco.

Creí haber escuchado mal.

—¿Me agredieron mientras intentaba salvarte, y ahora dices que te doy asco?

Él guardó silencio. Yo estaba desesperada y quería seguir exigiéndole una explicación, pero entonces sentí unas manos detrás de mí.

Y me empujaron al vacío desde la azotea.

En el último instante, vi a Gemma Gamboa de pie junto al borde. Seguía con las manos extendidas, y tenía el rostro lleno de satisfacción.

Alfredo estaba a su lado, sin decir una sola palabra.

Gemma era la hija del presidente de la empresa donde él estaba por entrar a trabajar. Siempre se acercaba a nosotros con la excusa de que ella y Alfredo solo eran amigos.

En ese instante lo entendí todo. Resultaba que Alfredo ya había encontrado a alguien que le convenía más.

Dios no me abandonó y no permitió que muriera cargando con esa injusticia. Me dio una oportunidad de volver a empezar.

Esta vez, jamás volvería a sacrificarme por un hombre como Alfredo.

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