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Capítulo 21: Mucho que pensar

Author: Joana Guzman
last update publish date: 2022-02-28 13:46:57

El deseo iba a desaparecer, eso es lo que Dan se seguía diciendo un mes después de que Skylar hubiera pasado la noche en su departamento. Es solo que eso no parecía que fuera a suceder. La necesidad por ella no hacía más que crecer, arraigándose en su ser.

Skylar se quedaba con él un par de veces a la semana donde ambos desataban todo lo que reprimían, pero no era suficiente. La quería en su cama cada noche y no solo por el sexo. Aunque no negaba que disfrutaba bastante de eso último, también le gustaba las conversaciones que compartían. Sin importar de lo que hablaran, ella siempre tenía algo que decir. En el último mes había llegado a prender bastantes cosas sobre ella.

En el trabajo los dos mantenían su papel de jefe y empleada. Skylar había dejado claro que no quería que su trabajo se viera involucrado y Dan la entendía. A veces, sin embargo, cuando estaban en la privacidad de su oficina, le era difícil resistirse a besarla.   

Le preocupaba que estaba teniendo problema para poner los mismos límites que había puesto con otras mujeres. A veces se preguntaba si lo que tenían podría ser duradero y eso lo aterraba en la misma medida que le causaba emoción. No estaba seguro de estar listo para un compromiso.

—Deja de mirarme así —dijo Skylar.

Sonrió.

—No sé de qué habla, señorita Rogers.

Ella lo fulminó con la mirada y luego leyó su agenda.

—La sucursal de Australia se puso en contacto para arreglar lo de su visita. Revisé sus pendientes y programé la fecha para el martes de la siguiente semana.

Dan casi se había olvidado que tenía que viajar para ver cómo estaban avanzando las cosas en la nueva sucursal. Lo menos que quería en ese momento era salir de viaje, lo cual era raro. Aunque tomar un avión y cambiar de horario no era su idea de diversión, cerrar tratos y verificar los avances de nuevas sucursales siempre lo habían entusiasmado. Pero lo que le gustaría hacer ahora sería pasar un día con Skylar.

Una idea se le ocurrió. Se levantó, se acercó a ella y la tomó de la cintura.

—¿Por qué no vas conmigo? Podríamos conocer la ciudad y pasar un rato junto. El hotel en el que me hospede la última vez seguro te encantaría.

—No puedo irme en estos momentos. Tengo muchas responsabilidades. La universidad, mi familia, las cosas que hay que hacer aquí.

Su respuesta lo decepcionó, pero actuó como si no tuviera importancia.

—Está bien —dijo y se inclinó para besarla.

Quizás no fuera tan malo alejarse de ella, eso le daría tiempo para poner sus pensamientos y sentimientos en orden.

—Dan —le regañó ella cuando se separaron, pese a que había correspondido su beso.

Adoraba como sonaba su nombre con su dulce voz, en especial en el calor de la pasión mientras suplicaba por él.

Su cuerpo comenzó a despertar y no le sorprendió ni un poco. Bastaba unos minutos cerca de ella para que eso sucediera. A veces solo pensar era suficiente para obtener los mismos resultados. Nunca parecía tener suficiente de ella.

Apenas esa mañana habían estado juntos y ya se sentían como una eternidad. No estaba seguro de cómo iba a resistir los siguientes días.

La volvió a besar sin importarle demasiado la amenaza implícita en sus ojos. Solo quería probarla un poco más antes de continuar con su largo día.

En lo más profundo de su ser era consciente de que estaba perdiendo cual fuera la batalla que se estuviera librando dentro de él, pero prefería apagar ese pensamiento y concentrase en lo bien que se sentía ella en sus brazos.

—Debes dejar de hacer eso —dijo ella con la respiración agitada.

 —Lo que digas, tigresa.

Ambos sabían que estaba mintiendo, pero ninguno lo dijo porque eso los haría hablar sobre cosas que ninguno de los dos parecía estar preparado para hacerlo.

Skylar se arregló el cabello y le limpió el labial de sus labios. Luego se puso de puntillas y depositó un beso en su mentón. Le encantaba jugar con su resistencia, más cuando sabía que no podía hacer nada.

En sus anteriores relaciones siempre había tenido el control; pero con ella no tenía nada.

Se concentró en su trabajo por las siguientes horas, Skylar regresó con un documento y juntos lo revisaron antes de ella lo enviara a la sede correspondiente. Mientras trabajaban ambos se mantuvieran profesionales y se concentraron en lo que tenían que hacer. Luego ella regresó a su escritorio a encargarse de otras cosas.

Era casi la hora del almuerzo cuando Skylar entró a su oficina.

—Señor, tiene una visita. Es…

—¡Mi buen amigo! —William irrumpió en su oficina con su usual sonrisa y con los brazos al aire.  

—Gracias, señorita Rogers —dijo él guiñándole un ojo a su secretaria.

Ese gesto no le sentó bien, pero sonrió satisfecho cuando Skylar rodó los ojos y se marchó. Ella seguía siendo la misma mujer que no se andaba con rodeos para dejar claro cuando alguien o algo no le agradaba.

—¿Qué te trae por aquí? —preguntó después de abrazar a su amigo.

—Pasaba cerca y pensé en venir a invitarte a almorzar. Ha pasado un tiempo desde la última vez que salimos.

Dan aceptó de inmediato. Skylar iba a almorzar con Emma y James. Seguía sin agradarle que su primo pasara tanto tiempo con ella; pero, incluso si se atreviera a confesarlo, Skylar lo miraría como si le hubiera salido una tercera cabeza y le diría que ella pasaba su tiempo con quién quería. Y era la verdad. No es que ella estuviera haciendo nada malo.

—¿Entonces salimos o te quedarás allí parado?

—Sí, claro.

Fue por su saco y se lo colocó, luego salió detrás de su amigo.

—Señorita Rogers, regresaré después del almuerzo.

—Está bien, señor.

—Un gusto haberla conocido —dijo su amigo mirando a Skylar con una sonrisa en el rostro.

Ella se limitó a asentir con la cabeza.

—Ella debe tener algo malo, ni siquiera me dio una sonrisa.

—No dejes que te escuche o no te dejará salir con vida —dijo con simpleza. Estaba seguro de que a Skylar el comentario no le haría ni un poco de gracia.

Bajaron hasta el estacionamiento y subieron a su auto, luego regresaría a William hasta allí.

—¿Cómo ha estado todo? —preguntó William mientras se dirigían al restaurante de un amigo. Siempre tenían un lugar allí.

—Ya sabes cómo es el trabajo.

—Ni que me lo digas, apenas tengo tiempo para conseguir alguien con quien pasar un buen rato.

Su amigo era el dueño de una compañía de telecomunicaciones que pronto estaría a la cabeza del resto, pero también era un libertino sin remedio. No es que Dan fuera quién para juzgar, aunque William lo superaba con creces y como estaba relacionado en los medios, su vida tendía a ser divulgada con mucha más frecuencia que la suya.

Dan tenía suerte que los programas de chismes no estaban tan interesados en empresarios hoteleros, a menos que saliera con alguna modelo o actriz. Allí las cosas se convertían en un verdadero show.  La última modelo con la que se había involucrado había sido Jenna y los fotógrafos habían estado a la orden del día.

—Por cierto, ¿sabes si tu secretaria está en busca de un poco de diversión?

En otra ocasión se habría reído y sacudido la cabeza, pero no le parecía ni n poco divertido que estuviera interesado en Skylar ni menos la forma en la que hablaba de ella. Entonces entendió que eso debía ser alguna especie de karma. Hasta hace un tiempo él se había comportado de la misma manera.

Le habría gustado decirle a su amigo que ella estaba con él, pero no pensaba exponer a Skylar solo por un estúpido sentido primitivo que le dictaba marcar su dominio.

—Es una pasante y mantente lejos de mis empleados —dijo en su lugar con seriedad.

—Pero que humor. ¿Cuándo fue la última vez que saliste en busca de un poco de entretenimiento? Deberíamos ir a un club, allí seguro encuentras quien te devuelva la alegría.

—No puedo.

—Jamás creí escucharte decir eso. ¿Estás seguro que no estás enfermo? Conozco algunos buenos doctores que te dejaran como nuevo.

Esperaba que William se olvidara del tema, pero debió suponer que no sería así. Su amigo nunca dejaba pasar una oportunidad para joderlo. Tan pronto se sentaron y ordenaron, él regresó al ataque.

—Deja de decir estupideces.

—Es que no puedo creer que mi mejor amigo este rechazando conocer algunas mujeres. Vamos puedes confiar en mí y decirme lo que te sucede, te aseguro que no te juzgaré.

—No hay nada que decir —dijo al tiempo que estacionaba su coche.

Esperaba que William se olvidara del tema, pero eso no sucedió tan pronto se sentaron y ordenaron, él regresó al ataque.

—Te conozco desde hace años. No puedes engañarme. ¿Es que acaso hay alguien?

Vaciló apenas un segundo antes de negar y ese fue el tiempo suficiente para que la curiosidad de su amigo incrementara.

—No puedo creerlo, jamás creí que viviría para ver este momento. El gran Dan Harris detrás de una mujer.

—No tengo idea de lo que hablas.

—¿Quién es ella? ¿La conozco?

—Eres jodidamente insoportable.

—Lo sé, todo el mundo lo dice a menudo, aunque no muchos tienen los cojones para decírmelo de frente. Ahora, no intentes cambiar de tema.

—Bueno, si hay una mujer, pero solo es sexo. No tienes que hacer un escándalo de eso.

—El Dan que conozco detesta las mentiras, incluso las que se dicen las personas a sí mismas. La forma cómo estás actuando deja más que claro que es algo más que sexo.  

Dan también comenzaba creerlo. Estaba confundido.

—Imbécil —dijo sin saber que más decir. 

Su amigo sonrió presumido.

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Comments (1)
goodnovel comment avatar
Beltre Elizabeth
yes un capítulo k emoción gracias...️
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