เข้าสู่ระบบSus intenciones habían quedado expuestas y no es que no hubiera sabido lo que estaba haciendo cuando le mostró aquellas fichas a Dan. Tan pronto él había visto el nombre de su padre, un brillo de reconocimiento había aparecido en sus ojos. Él no era alguien que pasara las cosas por alto, ni siquiera los mínimos detalles. Pero dejarle saber lo que estaba haciendo era lo mejor.
Descubrir la verdad sobre su padre sería más fácil ahora que él estaba al tanto, si no la despedía. Skylar no se arrepentía de como había hecho las cosas desde que llegó, no había estado segura si Dan le hubiera permitido averiguar. Solo esperaba que eso no le costara su trabajo. Ese era un lujo que no se podía permitir por el momento.
Llegaron a su departamento y fueron directo a la oficina de Dan. Al igual que el esto del lugar el diseño era demasiado serio y, hasta se atrevería a decir, aburrido. Al principio había pensado que concordaba perfectamente con la personalidad de su jefe. Sin embargo, ahora que lo conocía mejor, sabía que había mucho más en él de lo que dejaba ver. Y era eso mismo lo que le hacía difícil actuar como si nada cuando estaba con él.
Con bastante frecuencia sus pensamientos se perdían tratando de averiguar qué más ocultaba. Luego se repetía que debía de parar, en especial porque eso solo la llevaba a desearlo más. Y su cuerpo no ayudaba mucho, cada vez que lo tenía cerca era como si algún interruptor se accionará encendiendo necesidades y deseos en ella. Recordó como él la había tocado mientras le acomodaba el cabello, casi había gemido ante su delicado tacto.
—¿Está todo bien? —preguntó Dan sacándola de sus cavilaciones.
—Sí —respondió colocando todos los archivos sobre la mesa.
—Ordenaré algo para la cena. ¿Qué te apetece?
—Lo que sea está bien.
—¿Sushi?
—Odio el sushi —dijo de inmediato. Una sola vez lo había comido y hasta ahora seguía sin comprender como muchas personas lo encontraban delicioso.
—Entonces deberías ser más específica. —Dan sonrió.
—¿Comida china?
—La odio.
—¿En serio? —preguntó sorprendida.
—No, solo estaba bromeando.
Soltó una carcajada.
—Entiendo, te vengaste.
—Algo así.
Dan ordenó a través de su celular y luego comenzaron a trabajar. Se dividieron lo que tenían que hacer y cada uno se sumergió en lo suyo, pero de rato en rato encontraba algo más y lo compartía con él y Dan también así lo mismo. Cuanto más revisaban los documentos, más claro se volvía que el hotel a cargo de Bill estaba haciendo algunas cosas por debajo de la mesa.
Cuando el timbre de la puerta sonó, ambos llevaban la mitad del trabajo hecho. Todavía tenían un largo tiempo por delante así que aprovechó que Dan se levantó para ir a recibir su pedido para escribirle a su padre y decirle que no estaba segura a qué hora acabaría con el trabajo. No quería preocuparlo innecesariamente.
Dan regresó con las bolsas de comida en la mano, parecía haber pedido para toda una tropa, pero nadie la iba a escuchar quejarse.
—Me muero de hambre —dijo al oler el aroma de la comida.
—Hagamos a un lado todo y cenemos.
Comieron discutiendo sobre todos sus hallazgos, ella habló sin parar emocionada y Dan la escuchó con atención.
En algún momento, sin detenerse a pensarlo demasiado estiró su tenedor y le robó un poco de su comida. Eso era algo que solía hacer con su hermana, pero recordó que no estaba con Hailey cuando lo miró a los ojos. Dan tenía una sonrisa de lado y una mirada divertida.
—Lo siento —dijo esperando no sonrojarse—. Estaba pensando en otra persona.
—¿En quién? —Su voz pareció algo brusca.
Quizás solo lo había imaginado porque su semblante parecía igual.
—Mi hermana. Siempre ordenamos algo diferente y yo le quitó algo de lo suyo y ella de lo mío.
Dan tomó su tenedor y pinchó un pedazo de pollo bañado en salsa, luego se lo ofreció.
—Come. —Su voz le produjo una reacción ya familiar.
—No es necesario.
Él estrechó los ojos con dureza y ella abrió la boca. Gimió ante el sabor y los ojos de Dan se oscurecieron. Él extendió una mano y con el pulgar le limpió una de las comisuras antes de llevarse el dedo a la boca. Después de eso la tensión en el ambiente se volvió casi palpable, pero actuó como si nada sucediera.
—Deberíamos continuar —dijo cuando terminó de comer.
Él la miró en silencio por un rato y luego asintió.
Aun con la tensión entre ellos regresaron al trabajo.
—¿Desde cuando estás tratando de saber más sobre tu padre? —preguntó Dan aun con la atención en un documento. No sonaba molesto.
—Desde el principio. Es mi padre y confió en él. Sé la clase de persona que es. Entiendo que tal vez tu padre tuvo buenos motivos para despedirlo. Ahora que lo conozco sé que él no lo habría despedido sin justificación, pero no podía dejar de creer en el mío con tanta facilidad. Sabía que debía haber otra explicación.
—¿Y si no la hay? ¿Si realmente él cometió un error?
—Lo aceptaré, pero sabiendo que no me rendí.
Dan levantó la mirada y le dio una sonrisa sincera.
—Tu padre tiene suerte de tenerte, eres una persona excepcional.
El halago la tomó por sorpresa.
—Entonces ¿Qué haremos ahora?
—Nosotros nada. Tenemos la información que estábamos buscando, es hora de dejárselo a los expertos. Ellos revisaran los balances, los registros completos de los últimos años, quejas y cualquier otra cosa que vean conveniente.
Sintió algo de alivio, si había algo sucio se iba a saber.
Sabía que Dan tenía razón al poner a alguien más a cargo. Ella conocía sobre muchas cosas, pero había temas que no le competía y escapaban de su comprensión.
—¿Y si mi papá no hizo lo que dijeron?
—Recuperará su trabajo, si todavía lo desea.
Eso era esperanzador, solo esperaba no estar en un error.
«No. No lo estoy», se dijo.
—No debo recordarte que esto sigue siendo un tema confidencial. Es difícil saber quiénes están involucrados y a quienes inculparan en su desesperación. Pero eventualmente lo sabremos, mientras mantengámoslos con esa sensación de calma.
Dan lucía implacable, no tenía duda de que iba a acabar con los que estaban detrás de todo.
—Ni siquiera James puede saberlo.
—No se preocupe, no se lo diré a nadie. Entiendo la importancia de esto.
Dan asintió y volvió a lo suyo, al igual que ella.
—Gracias —dijo después de un rato.
Él la miró por una fracción de segundo.
—¿Por qué?
—Por confiar en mí.
—Te lo has ganado, pero a partir de ahora espero lo mismo de tu parte o tendré que prescindir de tu trabajo. —Su voz dejó en claro que hablaba muy en serio—. Entiendo porque actuaste a mis espaldas, pero eso no es algo que me guste, ni que tolere por parte de mi personal. —Él la miró—. ¿Está claro?
Asintió de acuerdo
Skylar fue la primera en terminar. Estaba agotada y sentía todo el cuerpo adolorido por pasar bastante tiempo en la misma posición.
Se acomodó con el mentón sobre una de las manos y se dedicó a observar a Dan. Él estaba concentrado en lo que estaba haciendo; tenía el ceño fruncido, sus ojos estaban enrojecidos y sus cabellos desordenado. Lucía más sexy que nunca.
Responsabilizó de sus pensamientos al cansancio.
Ocultó un bostezó detrás de su mano libre. Sus párpados comenzaron a hacerse pesados y se convirtió en una tarea imposible mantenerse despierta.
Debió quedarse dormida porque todo fue oscuridad hasta que volvió a abrir los ojos. Ya no estaba en la oficina. En su lugar se encontraba en los brazos de Dan mientras se dirigían a algún lado.
Sus pensamientos estaban algo lentos.
Recorrió con la mirada el perfil de su rostro, se sentía tentada a alzar la mano y acariciarlo.
Él la miró como si se hubiera dado cuenta de que estaba despierta.
—Te quedaste dormida, tigresa. —No había escuchado ese apodo en algunos días y sonrió. Le gustaba más de lo que se sentía capaz de admitir.
—Debería irme a mi casa —dijo con la voz apagada por el sueño.
—Es demasiado tarde y ambos estamos cansados. Puedes descansar en la habitación de huéspedes.
Debería haber luchado con él, sin embargo, se limitó a asentir.
Él la dejó sobre la cama con delicadeza y empezó a retroceder, pero ella lo sostuvo por la nuca y no le dejó alejarse.
¿Qué estaba haciendo? No tenía ni la mínima idea.
—Mi fuerza pende de un hilo, debo irme antes de que no pueda contenerme más.
—No lo hagas entonces —susurró cerca de sus labios.
Siempre había dejado sus necesidades a un lado, no quería seguir haciéndolo. Estaba cansada de luchar contra lo que sentía, solo quería sentir. Había una posibilidad de salir lastimada, pero quería creer que no sería así. Él le había mostrado ese día que era un hombre mejor de lo que pensaba.
—Si hacemos esto, sabes cuales son las condiciones. No me detendré hasta que tenga suficiente de ti.
Asintió y eso fue suficiente para que él la besara. Sus labios eran demandantes sobre los suyos.
A diferencia de la primera vez que estuvieron juntos, en esta ocasión todo sucedió más rápido, los dos estaban desesperados. Sus ropas salieron volando a algún lugar en el suelo de la habitación en cuestión de segundos.
Él la miró a los ojos cuando sus cuerpos estuvieron desnudos y su miembro alineado en su entrada como si esperara una confirmación. Alzó las caderas y él la embistió de una profunda estocada. Skylar soltó un gemido ahogado y se aferró a las sabanas debajo de ella.
No hubo delicadeza, solo pasión desenfrenada y dos cuerpos perdidos en el calor. Sin el dolor inicial esta vez se sintió mucho mejor. Todo el tiempo se mantuvo cegada por una neblina de lujuria mientras las manos de Dan la sujetaban con firmeza por las caderas y sus labios se posan en cada porción de piel que podía alcanzar.
Gemidos y susurros eran escuchados de tanto y en tanto y aumentaban el deseo.
Cuando se corrió soltó un fuerte gritó y clavó sus uñas en la espalda de Dan. Eso fue todo lo que necesito para que él también llegara al clímax.
Él se quedó en su interior por un tiempo mientras acariciaba su rostro y depositaba cortos besos en sus labios. Después de un rato, Dan se acomodó a su lado y los cubrió. El sueño no tardó mucho en reclamarlos.
Dan la despertó en medio de la madrugada, él la llevó a la locura con caricias y besos antes de tomarla otra vez. Fue más suave y lento, casi como una tortura, pero Skylar disfruto de cada segundo.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







