LOGINLa paternidad era bastante agotadora. J.D. tenía un mes de nacido y, ni Skylar, ni él, habían logrado dormir una noche de corrido. Además, más de una vez, Dan había sentido que era un completo inútil cuando no había podido consolar a su hijo en uno de sus prolongados llantos.
No es que lo demostrara, la mayoría del tiempo procuraba actuar como si tuviera todo bajo control.
Era un gran empresario, podía lidiar con socios molestos y contrincantes astutos; pero su hijo lo hacía sentirse como un niño que apenas estaba aprendiendo a valerse por sí mismo. Cada día era un nuevo reto y cuando creía que ya estaba mejor capacitado, se enfrentaba a la dura realidad que no era así.
Sus padres ayudaban, en especial los fines de semana, pero no podían pedirles que estuvieran allí cada vez que no podían manejar algo o se sentía sobrepasados.
Sí, en definitiva, ser padre era agotador. Pero no lo cambiaría por nada porque cuando miraba el rostro de su hijo, estaba seguro de que no importaba todo lo que tuviera que hacer para mantenerlo feliz y a salvo.
Así que podía decir con certeza, que, un mes después del nacimiento de su bebé, seguía siendo feliz y estaba seguro que lo aun lo sería dentro de otro mes, dentro de un año o dentro de una década. Y todo porque estaría junto a la mujer que amaba.
Skylar lo volvía loco. Era testaruda, obstinada y mandona… Pero también era leal, amorosa, perseverante, inteligente, fuerte, hermosa.
Era perfectamente imperfecta.
Y quería casarse con ella.
—¿Dan? —La voz de William lo sacó de su ensoñación—. Estás vivo. Creí que te había perdido.
—Solo estaba pesando.
—¿Lo estás reconsiderando?
—Ella es la indicada, no hay nada que reconsiderar.
—Lo sé y entiendo a lo que te refieres.
No le sorprendería ni un poco que William y Lily se casaran pronto. No había pasado mucho tiempo desde que habían comenzado a salir, pero ellos parecían haber estado juntos toda una década.
—¿Qué crees que están haciendo? —preguntó mientras regresaba su atención a los anillos.
Lily había llegado con William a su departamento un par de horas atrás, luego había alegado que Skylar necesitaba un tiempo de chicas y que dejara de acapararla.
Antes de darse cuenta había estado en el ascensor junto a William sin saber a dónde ir. Fue entonces que recordó que necesitaba conseguir un anillo de compromiso. Lo habría hecho antes, pero apenas había tenido tiempo.
—Acabemos con esto pronto para que puedas volver con tu familia, está claro que aún no puedes estar alejado de ellos.
Sonrió ante la mención de la palabra “familia”.
Eran su familia.
—Seguro que no eres tú el que no se puede mantener alejado de Lily —dijo, pese a que su amigo estaba en lo correcto.
William se encogió de hombros, sin molestarse en negarlo. Eso demostraba la intensidad de sus sentimientos por Lily.
—Me alegra que encontrarás a la persona indicada. Te lo mereces.
—Gracias. No estaba seguro de que fuera a conocer a alguien por la que me encontrara dispuesto a ser un mejor hombre, pero entonces llegó ella.
—El amor es grandioso.
Un anillo llamó la atención de Dan y le pidió al dependiente que se lo sacara.
—Aquí tiene —dijo él hombre al mismo tiempo que le extendía la cajita con el anillo.
—¿Tu que dices? —le preguntó a William.
Su amigo se llevó la mano al pecho y actuó como si estuviera sorprendido.
—No me esperaba esto. Por supuesto que acepto —dijo él extendiendo la mano y moviendo su dedo anular.
—Imbécil —musitó antes de regresar su vista al dependiente.
El hombre los miraba algo extrañados y Dan no quería saber lo que estaba pasando por su mente.
—No entiendo porque James y Benjamín no te agradan, si eres igual de infantil que ellos.
—Se osaron a hablar de Lily como si quisieran una oportunidad con ella.
Sacudió la cabeza, pero no dijo nada. Era el menos indicado para dar consejos sobre no actuar como un hombre de las cavernas.
—Cualquier anillo que compres estará bien para Skylar —dijo su amigo volviendo al asunto principal.
—Lo sé, pero no cualquier anillo es el indicado para ella.
Observó el anillo en su mano y soltó un suspiro.
—Olvídalo no es su estilo —dijo. Miró al dependiente antes de continuar—. ¿No tiene otros modelos? El costo no importa. Quiero algo que sea adecuado para una mujer con un espíritu luchador.
El hombre pareció adquirir un nuevo brillo cuando le dio libertad respecto al precio.
—Por supuesto, déjeme ir a buscar algunos que puedo asegurar que le gustarán.
Unos minutos después el hombre regresó con una especie de bandeja sobre la que estaban algunos anillos en sus cajas.
Todas eran brillantes y hermosas, pero solo una llamó su atención No era el más ostentoso de los que se mostraban allí, pero era perfecto. Tenía un gran diamante central e, incrustados en el aro dorado, había otros diamantes más pequeños.
Imaginó el anillo adornando la mano de Skylar y supo que era el indicado.
—Este, quiero este —dijo tomando el anillo.
—Está bien, señor.
Dan no se molestó en averiguar el precio, le entregó su tarjeta al hombre.
Su amigo soltó un silbido.
—Esa sí que es una joya. ¿Seguro que no quieres proponerme matrimonio a mí?
—No hay una jodida posibilidad de que podamos convivir por mucho tiempo sin matarnos en el intento.
—Buen punto. Aunque por una joya como esa podría hacer mi mejor esfuerzo.
Soltó una carcajada ante el retorcido sentido del humor de su amigo.
William era casi tan adinerado como él, aunque llevaba una vida sencilla.
—Necesitaremos las medidas de su prometida para hacer los ajustes.
—Cierto —dijo y buscó en el bolsillo de su pantalón—. Aquí tiene —Extendió uno de los anillos que había tomado del joyero de Skylar.
—Esto será perfecto. —El dependiente fue a guardar las joyas.
—Eso fue demasiado oportuno —comentó William.
—Lo tengo conmigo desde hace un tiempo, estaba esperando encontrar el momento para salir a comprarlo.
—Entonces Lily fue bastante oportuna, me aseguraré de decírselo para que reciba algo por su colaboración.
Dan sonrió, sabía que lo que iba a decir a continuación no sería del completo agrado de su amigo.
—Eso me parece justo. Tal vez podría comprarle algunas joyas. ¿Cuál crees que le guste? Vi unos collares que podrían darle perfectos.
La reacción de su amigo no le decepcionó.
William frunció el ceño y lo miró con desagrado.
—Olvídalo, yo puedo comprárselas.
—Eso creí.
—¿Desea recogerlo usted mismo o quiere que se lo enviemos a algún lugar en particular? —preguntó el dependiente cuando regresó.
—La recogeré personalmente. ¿Cuándo la tendrán lista?
—Dentro de un par de días.
—Estaré aquí, gracias.
—Gracias a usted.
Salieron de la tienda y se dirigieron al auto de William.
—¿Qué te parece si hacemos una parada para celebrar tu futuro compromiso?
—Está bien —asintió.
Aunque quería regresar a su departamento, Lily tenía razón, Skylar merecía algo de distracción.
—Porque ella diga que sí —dijo William alzando su vaso.
—Ella lo hará —dijo lo más seguro que pudo.
Su amigo acababa de dejar en él un rastro de preocupación.
Ambos chocaron sus vasos antes de beber el contenido, que solo era refresco sin una gota de alcohol. William no podía tomar porque tenía que conducir y él porque no necesitaba estar por completo despejado cuando su hijo llorara.
Durante la siguiente hora se dedicaron a conversar sobre diversos temas. Bebés, pañales, negocios, la bolsa de valores, otra vez bebés.
El celular de William sonó cuando estaban por su tercera bebida, aun sin alcohol, y después de hablar un rato, él le dijo que era hora de volver.
—¿Cómo estás? —preguntó apenas estuvo junto a Skylar.
Ella sonrió.
—Muy bien y J.D. también lo está. Comió hace poco y ahora está durmiendo.
Lily y William se despidieron antes de marcharse.
—¿Y qué hicieron tú y William mientras estaban fuera? —preguntó Skylar.
Ambos se acomodaron en el sillón, él sentado y ella recostada con la cabeza sobre sus piernas.
—Fuimos a un bar cerca. Pedimos refrescos y hablamos. —Era parte de la verdad.
—Deberíamos preparar la cena, se está haciendo algo tarde.
—¿Qué te parece si pedimos algo? Es tarde y ambos estamos cansados como para cocinar.
—Eso suena bien para mí.
Dan tomó su celular y ordenó a domicilio.
—Estuve pensando en contratar una cocinera —comentó cuando colgó—. Lo habría hecho antes, pero no parecía tan necesario con los dos aquí. Además, no quería a nadie más en nuestro espacio.
—Yo tampoco. Me gusta encargarme de eso.
—Lo sé, pero pronto ambos regresaremos al trabajo y nos vendría bien algo de ayuda.
Dan había estado trabajado algunas horas desde casa, pero pronto tendría que volver a la oficina y Skylar también quería hacerlo. Las cosas ya eran bastante agotadoras, lo serían más al tener responsabilidades adicionales.
—Tienes razón. Es lo mejor.
Se inclinó y le dio un suave beso.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







