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Capítulo 62: ¿Orden o pregunta?

Author: Joana Guzman
last update publish date: 2022-03-27 11:50:40

Skylar sonrió ante la visión que la recibió al despertar. Dan estaba sentado en su lado de la cama con J.D. en sus brazos. 

—¿Está dormido? —preguntó con la voz rasposa.

—Sí, se despertó hace un rato y luego de cambiarle el pañal volvió a quedarse dormido.

Se sentó y luego extendió sus brazos.

—Se hará tarde —comentó—. Me haré cargo, dúchate tú primero.

Dan asintió y le entregó a J.D. Luego se inclinó y le dio un beso en la frente.

—Buenos días, tigresa.

—Buenos días.  

Él se levantó y caminó hacia el baño.

Con cuidado de no despertar a su hijo, lo acomodó en la cuna y se puso a arreglar la habitación.

Al terminar, sacó del armario uno de los bolsos pañaleras para prepararlo. Iban a pasar la mañana con toda su familia en casa de los padres de Dan y no quería olvidarse de nada. Salir implicaba llevar una lista de cosas. Cambios de ropa, pañales, sonajas, mantas.

Dan salió cuando estaba seleccionando la ropa que le pondría a J.D.

—Es tu turno, yo me hago cargo desde aquí.

Asintió.

Los dos habían establecido una rutina que les funcionaba bastante bien y sobre todo les permitía mantener a J.D. vigilado. Todavía estaban preocupados de que algo le llegara a pasar en cuanto le quitaran la vista de encima, pero ya no era tanto como los primeros días que habían regresado con J.D. a casa.

Al salir del baño, ni Dan, ni su hijo estaban aún allí.

Se visitó y fue en su busca.

Escuchó la voz de Dan mucho antes de llegar.

Contuvo una carcajada al verlo con una espátula en mano mientras entonaba una canción bastante infantil divertida. Su hijo que estaba recostado en su canasta en una esquina, tenía los ojos abiertos y parecía estar disfrutando el espectáculo.  

Dan terminó su espectáculo con un giro perfecto y extendió los brazos al aire.

—Eso fue perfecto —dijo mientras aplaudía.

—Como todo lo que hago.

—Espero que nuestro hijo sea un poco más humilde —comentó con una sonrisa. Se acercó a J.D. y le dio un beso en su mejilla—. Hola, cariño —saludó. Luego se acercó a Dan y se levantó de puntillas para rozar sus labios con los de él.

Él la sujetó por la cintura y profundizó el beso. Su cuerpo reaccionó a él con necesidad. Había pasado un mes sin hacer el amor. Skylar había estado recuperándose del parto, pero el médico le había dado el alta oficialmente el día anterior y esperaban pasar juntos esa noche.

—El desayuno está listo —dijo él haciéndose para atrás

Tenían la respiración agitada

Los dos acomodaron la mesa y se sentaron. Acomodaron a J.D. entre ellos y de rato en rato ambos le hacían gestos divertidos mientras su bebé sonreía.

El último mes había sido todo un reto, pero lo habían superado. Sabía que se vendrían otros conforme su hijo seguía creciendo, pero Dan y ella eran un buen equipo.

—¿Estás lista? —preguntó Dan cuando terminaron de desayunar.

—Sí.

Dan se colgó la pañalera al hombro y sujetó el coche de J.D. Se vería muy bien en la portada de alguna revista.

—Vamos —dijo él y le indicó con el mentón que caminara delante.

Viajaron hablando sobre algunos temas sin mucha relevancia. Skylar miraba de rato en rato a través del espejo retrovisor para vigilar a su hijo. Él se había quedado dormido hace un buen rato, pero despertaría pronto para comer. Estaba comenzando a anticiparse a sus necesidades.

Sonrió con amor. Era perfecto y nunca se cansaba de mirarlo. Conforme pasaban los días el parecido de J.D. con su padre se hacía más evidente. Podía imaginárselo más grande y todo un galán.

Dan detuvo el auto y ella salió de su ensoñación. Estaban frente a la casa de los padres de Dan.

Él se bajó del auto, lo rodeó y abrió su puerta. Le extendió la mano para ayudarla a bajar y luego fue a abrir la puerta de atrás para bajar a su hijo. Dan quitó los seguros del asiento para niños y tomó a J.D. en brazos. Su hijo apenas notó el cambio, cuando estaba profundamente dormido apenas se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor.

La puerta principal cuando apenas habían dado algunos pasos en esa dirección. Hailey fue la primera en salir y corrió hacia ellos. Una persona más bajo el encanto de J.D.  

—¿Cómo está mi sobrino? —preguntó ella sin molestarse en saludarlos.

—Hailey —regañó su padre.

Skylar sonrió divertida.  

Toda la familia estaba observándolos un poco más allá.

—Hola a los dos. ¿Cómo están? —dijo su hermana antes de pedirle a Dan que le dejará cargar al pequeño J.D.

Con cuidado él se lo entregó.

—Es tan bonito —susurró ella al ver al pequeño dormido—. Igual que su padre.

—Listilla —dijo.

Hailey le dio un guiño y una sonrisa inocente.

Soltó una carcajada.

Ella estaba en un camino sin retorno, no quería saber cómo sería dentro de unos años.

—Es un hecho que es hermana tuya —dijo James divertido.

—Por supuesto —dijo con orgullo.

Dan y Skylar se acercaron a saludar a los demás y luego entraron a la casa.

—¿Cómo están? —preguntó su papá en cuanto se acomodaron en la sala.

—Algo cansados, pero bien. Al menos logramos dormir un poco más.

—¿Él sigue haciendo sus protestas nocturnas? —cuestionó Caroline sin quitarle la vista a su nieto que estaba en brazos de John.

Sabía que no iba a recuperarlo por un tiempo, no sin que hubiera pasado por todas las manos y para eso primero John debía dejarlo ir.

—No tanto como antes, aunque creo que tiene mucho que ver con que amanece en el pecho de su padre —comentó divertida—. Dan es bastante débil cuando se trata de él.

Todos miraron al nombrado con una sonrisa divertida.

Continuaron conversando con J.D. de tema principal y luego pasaron a otros temas.

Después de un rato su hijo se despertó y se disculpó para ir a lactarle. Dan se levantó, tomó la pañalera y la siguió a la habitación que habían hecho mandar los padres de Dan para el bebé.

En la habitación había una cuna, una mecedora, un cambiador y algunos otros muebles. Caroline había insistido en que J.D. iba a necesitar un espacio para él cuando los visitaran.

Se sentó en la mecedora y acomodó a su hijo en su pecho. Dan acercó una silla y se sentó frente a ella. Rebuscó en la pañalera y sacó una toalla que colocó sobre su hombro.

A él le encantaba participar lo más que podía en la crianza de su hijo. Skylar no podría pedir nada más.

Cuando terminó Dan le recibió a su hijo y lo colocó sobre su hombro. Una vez que él expulsó sus gases, lo llevó a la cuna y lo recostó. J.D. dormiría al menos por las siguientes dos horas.

Se acercó a la cuna y apoyó las manos en la baranda.

Dan la abrazó por la cintura y ambos observaron al pequeño bribón.

—Te amo —dijo él besándola en el cuello.

—Y yo a ti.

Dan la tomó de la mano y la llevó de regreso a la sala.

—Mamá, saldremos un rato. J.D. está durmiendo.

Caroline les dio una sonrisa y asintió.

—Descuiden, todos estaremos pendientes.

No le quedaba duda de eso.

Dan la llevó por el corredor que daba al jardín de atrás.

—¿A dónde vamos? —preguntó en cuanto comenzaron a alejarse de la casa.

—Quiero mostrarte algo —dijo él.

Se relajó y dejó que el la condujera mientras miraba alrededor.

La casa principal estaba en medio de una gran extensión de terreno lleno de árboles, flores, algunas esculturas.

Llegaron hasta un pequeño estanque y se detuvieron a la sombra de un árbol.

Skylar no se dio cuenta de que Dan se había hincado sobre una de sus rodillas hasta que se giró para observarlo después de que pasara un tiempo en silencio. Él tenía una cajita en las manos con un anillo en su interior.

Sonrió mientras sentía que sus ojos se empañaban.

—Skylar, eres lo mejor que me ha pasado. Cuando me imagino mi vida en el futuro, no puedo no hacerlo sin ti en ella. Amo a J.D. y te amo a ti. —Dan sacó el anillo de su caja—. Cásate conmigo —dijo antes de empezar a deslizar el anillo en su dedo.

—Eso no sonó a una pregunta, creo que parecía más una orden —bromeó tragando el nudo en su garganta.

—Trato de no perder la costumbre —dijo él con una sonrisa.

Pese a su aparente confianza, notó un brillo de inseguridad en sus ojos.

Skylar solo estaba alargando la respuesta porque podía. Sabía cuál sería su respuesta desde el momento en que lo vio arrodillado. Amaba a Dan y tampoco podía imaginarse con alguien más.

—¿Entonces? ¿Te casarás conmigo?  

—Esa sí que es una pregunta —dijo con una sonrisa—. Acepto, no quiero sacarme el anillo después de ver lo bien que está en mi dedo.

Dan soltó una carcajada mientras se levantaba. La tomó de la cintura antes de comenzar a dar vueltas. Ambos reían como un par de niños.  

Un rato después él la dejó en el suelo, la tomó del rostro y la besó con devoción.

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