LOGINSin tomarle más importancia, hago a un lado mis pensamientos y me acerco al escritorio para tomar asiento. Esto va para largo.
—Quiero retomar mi empleo —le digo en cuanto me siento.
Ella también lo hace del otro lado.
—¿Y ese cambio repentino?
—No me digas que ya no quieres que regrese.
—Sí, solo pregunto porque te mirabas muy decidida cuando me dijiste que no volverías.
—Bueno, es que esa era mi decisión antes de que mi madre se pusiera mal.
Julie está al tanto de la enfermedad de mi madre. Mika le comentó algo sobre eso. Después de un tiempo, ella me hizo un préstamo pequeño, el cual pagué en tres meses. Fue cuando comencé. Ocupaba dinero para el tratamiento de mi madre.
—Pero ¿no se supone que ya estaba bien? —cuestiona algo preocupada.
—Así es, pero el tratamiento no funcionó y recayó. Tiene casi dos días hospitalizada. Los médicos recomiendan una operación para quitarle por completo el tumor.
Asiente como si comprendiera lo que le dije.
—Puedo entenderlo muy bien. Si necesitas que te ayude en algo, no dudes en pedirlo.
Confundida, arrugo mi nariz y mi frente. No entiendo, ¿ella también vivió algo así? No sé si preguntar o no.
Ella descifra mi rostro y parece que leyó mi mente, por lo que se pone a relatarme su situación. Entendió todo esto. Me dijo que su madre había muerto de cáncer y que ella fue una sobreviviente de la misma enfermedad. No corrió con la mala suerte de su madre, porque alcanzó a detectar el tumor cuando era muy pequeño. Fue en la matriz y fue lo más doloroso, ya que se la quitaron cuando tenía más de 30 años. No alcanzó a tener hijos. Después de eso, ya estaba descartado llegar a tener alguno. Me narró todo para que supiera que me entendía a la perfección. Además, me comentó que me apoya en cualquier cosa que necesite.
Julie siempre ha sido una buena mujer y jefa conmigo. Es fría y dura, pero ahora sé el motivo por el que es así. Por esa razón no es bueno juzgar a las personas sin saber el motivo de la situación.
La pongo al tanto de lo que nos pidieron en el hospital y cuánto tiempo tenemos para conseguirlo. Es necesario reunir la suma antes de una semana, ya que el tumor crece más a medida que pasa el tiempo. Mi mamá puede correr el riesgo de que se pase al otro seno. Ya no será quitar uno, sino dos.
Me duele todo lo que le ocurre a mi madre, pues sufre mucho. Lo que más quiero en este mundo es quitarle ese gran dolor. Soy capaz hasta de venderle mi alma al diablo.
Julie me informó que regresara el sábado a trabajar para poder estar más tiempo con mi mamá. Acepté para ayudarle a mi hermana, así ella podrá estar con mi sobrina, ya que se la dejó a una vecina que suele cuidar de ella cuando ninguna de las tres puede. No me gusta que la dejara en cualquier sitio. Tengo miedo de que algo le ocurra, pero entiendo que no puede partirse en dos o tres para estar en todos lados.
Mi hermana necesita mucho mi ayuda.
La ayudaré sea como sea.
El viernes por la mañana voy a mis clases. No quería ir porque quería quedarme con mi madre en el hospital, pero llegamos a un acuerdo Alex y yo; yo me quedaré en la noche a dormir con Sandy y ella en el hospital. El sábado y domingo ella irá a dormir a casa después de que yo salga del trabajo para turnarnos. Mi hermana pidió permiso en su empleo, pero solo le dieron una semana. Está preocupada, pues tiene que volver el martes por la mañana. Descuidaremos la mayor parte del día a nuestra madre. Haré lo posible para ir con ella en cuanto terminen mis clases. Hoy me toca llegar a casa después de salir, ya que Sandy sale de la escuela. La vecina irá por ella para llevarla a casa, dado que saldré una hora más tarde que mi sobrina. Me dirijo a la parada de autobuses y paso por el estacionamiento de la universidad, pero cuando cruzo entre unos coches para llegar a la acera de repente alguien me cubre la pasada. Al levantar la vista, compruebo que se trata de los mismo malotes que trabajan para ese maldito mafioso. Los miro con cara de pocos amigos. Ya no son dos, sino cuatro. Me imagino que, como no pudieron dos conmigo, tuvo que agregar a dos más.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra







