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EPÍLOGO

last update Fecha de publicación: 2026-09-08 12:11:01

UN AÑO MÁS TARDE

—¡Alex! ¡Alexandra! —como demente la busco por el patio—. ¡A...

Pero qué idiota que soy. Me la topo de frente, tirada en una tumbona delante de la piscina.

Usa gafas, un inmenso sombrero de ala y un traje de baño de una sola pieza en color turquesa que sumado a la pose en que se encuentra recostada la convierten en toda una diva teen.

Suerte y gracias al arquitecto que tenemos amurado el patio. Una altura suficiente para que mis hijos no se den a la fuga o que algún baboso m
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  • Sugar Baby LIBRO II   EPÍLOGO

    UN AÑO MÁS TARDE—¡Alex! ¡Alexandra! —como demente la busco por el patio—. ¡A... Pero qué idiota que soy. Me la topo de frente, tirada en una tumbona delante de la piscina. Usa gafas, un inmenso sombrero de ala y un traje de baño de una sola pieza en color turquesa que sumado a la pose en que se encuentra recostada la convierten en toda una diva teen. Suerte y gracias al arquitecto que tenemos amurado el patio. Una altura suficiente para que mis hijos no se den a la fuga o que algún baboso morbosee a mi hermana desde la calle. Es que si lo hacen seguro que acabo presa, porque me quedaré con el pito de cualquier degenerado que siquiera le chite y entonces se lo tiraré a Orión. —Alex —me acerco a ella y le quito los audífonos—. ¡Te vas a quedar sorda! No era eso lo que venía a decirle pero es que desde aquí escucho a Dua Lipa. —Todavía tengo bien agudizado el oído —se saca las gafas y me mira con una sonrisa—. ¿Qué pasa Charlie? —Necesito que cuiden un rato a Noah y vigilen a Ma

  • Sugar Baby LIBRO II   CAPÍTULO SETENTA hi, baby!

    Agarro una servilleta y me limpio la comisura de los labios. Todos están como locos, muy alterados y a mi alrededor como moscas en la fruta. —Familia, ¿podemos terminar de almorzar en paz, por favor? Nick es el primero en dedicarme una mirada de escándalo. No hace falta ni que hable, por su expresión me está manifestando que soy una loca de mierda. —Charlie, ¿en serio? —los ojos verde azulados de Alex me escudriñan pero mantengo mi gigantesca calma ante el mar de inquietudes que hay delante de mí. —Por supuesto —objeto con total tranquilidad y llamando al mesero en ademanes—. Voy a pedir mi postre y opino que ustedes deberían de hacer lo mismo. Deberían dedicarse a disfrutar de este bellísimo restaurante, del motivo por el que estamos aquí celebrando y principalmente de la comida deliciosa que sirven, en vez de mirarme como si fuera una bomba a punto de reventar o una desquiciada que no tiene noción ni de la vida. El camarero viene a nuestra mesa y le obsequio una amable sonrisa

  • Sugar Baby LIBRO II   CAPÍTULO SESENTA Y NUEVE que tu reinado comience

    Hawái... La habitación de la suite se impregna de un dulce aroma a jazmines, mezclado al aceite de aromaterapia que inunda cada rincón. Estamos solas. Completamente solas... Ella y yo. —¿Estás nerviosa? —me pregunta soltándose de mi mano, enseguida que entramos. La veo salir corriendo, directo a las cortinas que esconden un ventanal inmenso. —Un poco —le ayudo a abrir las amplias ventanas que dan al balcón con vistas a un impresionante océano—. ¿Tú? —Yo también. Salimos a la terraza y aspiro profundo ese particular olor a mar y arena. El sol yace en su máximo esplendor, bañando la costa con altas temperaturas, transformando el contraste entre la suite acondicionada y el calor tropical en una sensación agradable. El viento mece las palmeras a nuestro alrededor y balancea suavemente el oleaje, mostrándome el lado más bello del Pacífico. Una mezcla de aguas azules, celestes, cristalinas y verdosas, todas llegando a la orilla de la playa en un sutil degradé. —Vas a ser una r

  • Sugar Baby LIBRO II   CAPÍTULO SESENTA Y OCHO salva al mundo si puedes

    TRES MESES DESPUÉS—Nick, aquí. Oríllate aquí —lo codeo porque no me hace caso—. ¡Por Dios no te hagas el sordo! —No me hago el sordo brujita —maniobra y le importa un pito lo que le he dicho. Estaciona donde se le antoja—. Pero qué tantas ganas tienes de salir caminando media manzana si puedo parar cerca. Me quito el cinturón con cuidado, aún utilizo gasas para cubrir la costra que se forma en las heridas que están cicatrizando. —Yo puedo dar cincuenta pasos tranquilamente. Aparca, apaga su flamante y nuevo Jaguar F-Pace azul marino y se desabrocha el cinturón. —No —me contradice—. No puedes. —¿Disculpa Jean Henderson? —parpadeo. —Te disculpo pero insisto, no puedes. Tienes a mi hijo ahí dentro así que yo también decido sobre ti. Esto —se señala, me señala—, es trabajo compartido. Aparte todavía andas medio fallada y averiada. Abro la boca, pienso en insultarlo pero al final lo cacheteo en el brazo. —Yo hago lo que quiero —intento abrir la portezuela y él se ríe al ver que t

  • Sugar Baby LIBRO II   CAPÍTULO SESENTA Y SIETE día del padre

    NICOLAS—Por aquí su alteza —la expresión rebosante de Madison me hace sobrellevar mejor mi personaje—. Sea bienvenida a la fiesta del té. Palmea la sillita blanca en donde sólo me cabe una nalga y allí trato de sentarme. —Gracias por la invitación, Lady Madison. Me mira con mucha seriedad. —Papá, ¿puedes tomarte esto en serio? Aprieto los labios y obedezco a lo que me pide. Primero, no me río, segundo me aclaro la garganta para que me salga de diez este asunto que me sofoca. Entre los tules rosados que me puso, el maquillaje en los ojos que me da comezón, el esmaltado en las uñas que no me deja no mover los dedos y la bendita sillita que me acalambra el culo sólo rezo hacer esto de diez para salir despavorido de esta reunión de mujeres. —Claro Lady Madison —fuerzo la voz, que me sale entreverada. Mezclando el tono femenino con el cocoreo de una gallina. —Como ya sabemos todas, estamos aquí en esta fiesta del té celebrando que mañana Lady Madi; es decir yo... Iré a ver a mamá y

  • Sugar Baby LIBRO II   CAPÍTULO SESENTA Y SEIS

    Que me quitaron una porción de mi pulmón izquierdo, afectado por la puñalada que recibió de Jordan. Que extirparon mi bazo, al no soportar el segundo ataque. Que tendré que quedarme al menos una semana más en cuidados intensivos para luego ir a cuidados intermedios y recién allí se hablaría de mi alta médica. Que llevo horas despierta, lúcida y pudiendo mover mis manos y mis pies. Que mi bebé no ha sufrido daños. Que... Jordan está muerto y nadie ha llorado su pérdida. Que Ciro está más vivo que ninguno y yo muy idiota le he llorado a su cajón vacío. Que Chase está preso. Que me traicionó, me sirvió en bandeja para mi verdugo y como golpe final directo a la mandíbula, fue el que le informó a Hayden de la existencia de mi pequeño bebé. —Él se lo dijo —soplo, mirando con asco la gelatina de cereza que me trajeron—. Chase me llevó a la farmacia aquella tarde. Le dije que no me estaba sintiendo bien, que me veía rara... Soy una tarada. Hundo la cuchara en el cuenco y revuelvo. E

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