LOGIN—¡Así que estabas aquí! —exclamó Lara con una mezcla de furia triunfante y arrogancia.—Anoche Hugo no volvió a casa en toda la noche, y tu auto seguía aparcado en la puerta del club. —Ya me imaginaba que estaban aquí. ¡Y acerté!Lara llevaba toda la noche sin dormir.Había usado todos los medios a su alcance para localizar a Hugo. Desde que la noche anterior Daniel había puesto en duda la relación entre Hugo y Victoria, todas las sospechas que tenía sobre Hugo encontraron confirmación en su mente.Claro. Por eso en los últimos cinco años Hugo había estado ocupado día y noche trabajando. Seguro que se encerraba en su estudio para chatear con Victoria. Por eso él era tan frío con ella. Porque siempre había tenido a otra mujer en el corazón.Lara había dado vueltas en la cama toda la noche, ardiendo de rabia. Usó todo tipo de métodos desesperados y finalmente, vinculando el celular de Hugo, logró localizarlo. Sabía que esta era la casa de la abuela de él. Cuando recién se casaro
Victoria y Hugo guardaron silencio.Ella se acercó, le levantó un párpado a Daniel y comprobó que sus pupilas no estaban dilatadas. Suspiró y miró a Hugo con resignación:—Últimamente no ha dormido bien.—Seguro que se desmayó otra vez.Hugo frunció el ceño:—Está lloviendo muy fuerte. —No podemos llevarlo al hospital ahora.Victoria señaló arriba:—Primero subámoslo a un dormitorio para que descanse. —Hugo, busca ropa limpia para cambiarle. Está empapado.Hugo asintió y fue rápido al armario a buscar un pijama de hombre nuevo. Era del mismo estilo que el que llevaba puesto Victoria. Su abuela era una mujer muy meticulosa. Desde que Hugo se casó, siempre tenía pijamas y artículos de aseo preparados para que él y su esposa pudieran usarlos cuando vinieran a visitarla.Nunca imaginó que terminarían usándolos Victoria y Daniel.Entre los dos subieron a Daniel al piso de arriba. Victoria salió de la habitación. Hugo le cambió la ropa a Daniel, le secó el cabello y lo tapó con la co
Pero conocía bien la clase de persona que era Hugo. Si no hubiera investigado a fondo y confirmado la verdad una y otra vez, jamás habría dicho esas palabras ni tomado esa decisión. Sin embargo, la verdad era demasiado horrible. Lara no solo le había sido infiel, sino que además había dado a luz al hijo de otro hombre.Daniel temblaba por completo. Casi no podía mantenerse en pie. De prisa, jaló una silla y se sentó pesadamente.La casa quedó sumida en un silencio absoluto.Afuera, los truenos y relámpagos no cesaban.Pasaron varios minutos largos antes de que Daniel lograra procesar lo que Hugo había dicho. Su rostro denotaba aturdimiento, aún sin poder reaccionar del todo:—¿Carlos no es tu hijo? Pero ¿cómo es posible? —Lara no podría haber cometido un error tan grande.Hugo también se sentó. Tomó un sorbo de la leche que había quedado sobre la mesa y respondió con tono frío:—Pregúntaselo tú mismo a ella. —O, ya que la cuidaste con tanto esmero durante su embarazo, el parto
Daniel abrió los ojos con sorpresa:—Hugo, las cosas no son como crees.El rostro, normalmente afable de Hugo, se tornó sombrío y severo:—Ya sé la verdad. —Un mes antes de que me obligaras a casarte con Lara, ella entró sigilosamente a tu habitación mientras estabas borracho, intentando acostarse contigo. —Fue tu hermana quien lo descubrió a tiempo y lo impidió, así que no pasó nada entre ustedes. —Desde ese día supiste lo que Lara sentía por ti. —Por eso buscaste a un hombre de confianza para deshacerte de ella. Y yo era el candidato perfecto, ¿verdad?Daniel negó con la cabeza sin cesar:—Hugo, de verdad no es como piensas.Hugo sonrió, ignorando por completo la negativa de Daniel:—Sea cual sea la verdad, el asunto ya está consumado y no pensaba indagar más. —Ya que el error estaba hecho, pensé en dejarlo así. —Después de todo, no pude casarme con la mujer que amaba. Con quien sea me daba igual. —Pero tu prima resultó ser una mujer inquieta. —Durante cinco años de matrimoni
Hugo mantenía una actitud tan fría hacia Lara que resultaba escalofriante.Y el cuidado que mostraba hacia Victoria era tan evidente que a Daniel le resultaba increíble.Hugo no forcejeó. Solo bajó la mirada hacia la mano que le apretaba el cuello de la camisa, y luego clavó los ojos en los de Daniel.—Tú sabes mejor que nadie por qué me casé con Lara aquel entonces.La voz de Hugo era baja, pero cayó como un martillazo en el corazón de Daniel.—Esa noche, estábamos borrachos y dormíamos en la misma habitación.—Pero al despertar, a mi lado no estabas tú, sino Lara. —Hasta el día de hoy, no entiendo qué pasó realmente esa noche. —Creo tener buen control sobre mí mismo; incluso borracho, jamás me acostaría con una mujer así. —Sin embargo, tú, con los ojos enrojecidos y a golpes, me exigiste que me hiciera responsable de tu prima.Al decir esto, Hugo apretó con más fuerza la muñeca de Daniel. Por primera vez, en sus ojos se asomó una emoción largamente reprimida.—Daniel, en ese mom
—¡Victoria! ¡Hugo! ¡Abran la puerta! ¡Sé que están ahí dentro!Daniel había ido antes a la casa de la abuela de Hugo con él.Así que no le costó dar con la dirección. Bajo la tormenta, golpeó la puerta con furia. Gritaba con todas sus fuerzas, temiendo que no lo oyeran.Al oír el ruido, Hugo frunció el ceño.Caminó despacio hasta la puerta del patio y la abrió.Allí estaba Daniel, de pie bajo la lluvia torrencial, completamente empapado.Las gotas caían sin cesar por su rostro, que mostraba una expresión terrible.Tenía los ojos inyectados en sangre, fijos en Hugo, con una violencia contenida ardiendo en ellos.—¿Qué estaban haciendo ahí dentro? —preguntó Daniel con voz rasposa, cargada de ira contenida.—Hugo, te advierto, ¡no te pases de la raya!Apenas terminó de hablar, embistió a Hugo con fuerza, apartándolo de un golpe, e irrumpió en la casa. Abrió la puerta de un empujón y recorrió el lugar con la mirada ansiosa hasta que se detuvo en una figura familiar.Bajo la cálida luz a







