LOGINTres meses después del divorcio, Ethan anunció su regreso a los escenarios. No hubo trucos publicitarios ni un equipo de documentalistas. La última pieza del programa era "La persona que más amo".Cuando se difundió la noticia, los medios empezaron a especular sobre si yo asistiría. Ethan me había reservado una entrada en la primera fila. Esta vez, el letrero del asiento llevaba mi nombre, Laura, escrito con toda claridad.No volví a mi país. Cuando empezó el concierto, yo estaba editando el último episodio de "Los sin nombre". Mi asistente asomó la cabeza por la puerta.—Laura, ya empezó la transmisión. ¿No la vas a ver?—No.—¿En serio? En las redes dicen que va a hacer algo importante esta noche.Me puse los audífonos.—Tengo que entregar el episodio terminado mañana por la mañana.Mi asistente se encogió de hombros y cerró la puerta.Después, la grabación de aquel concierto circuló por todas las redes. Al terminar de tocar, Ethan no se levantó a saludar como de costumbre. Se quedó
En su comunicado público, Ethan no intentó justificarse. Admitió que había permitido falsear la historia de su recuperación, que había decidido sentar a su esposa en la última fila y que había dejado que las cámaras se centraran en Marina. También reconoció que, durante los últimos tres años, solo le había dedicado diez minutos a la semana a Laura.Las redes estallaron. Unos lo llamaron ingrato. Otros dijeron que su imagen pública de hombre enamorado no era más que una farsa.Las marcas rescindieron sus contratos. Sus conciertos se pospusieron. Incluso tuvo que cancelar la gira que llevaba seis meses preparando. Su representante le preguntó si quería poner en marcha una estrategia para controlar la crisis. Él dijo que no.—Lo que están diciendo es verdad.***POV:LauraEl documental se retiró de forma definitiva. La productora se disculpó públicamente y eliminó las copias del material relacionado conmigo. Mi abogado me devolvió las grabaciones antiguas y los expedientes médicos origina
Al día siguiente de que hospitalizaran a Ethan, viajé a Puerto Aralia para entrevistar a un compositor que llevaba años retirado. Había rechazado a más de diez medios de comunicación.Cuando nos reunimos, echó un vistazo a mi guion de entrevista.—¿También sabes de violonchelo?—Un poco.—¿Alguien en tu familia lo toca?Vacilé un segundo.—Alguien que ya no forma parte de mi vida.La entrevista duró tres horas. Al terminar, el señor me preguntó de pronto:—¿Por qué preguntas siempre por las personas que contribuyen a esas obras sin recibir reconocimiento?Nevaba al otro lado de la ventana. Apagué la grabadora.—Porque yo fui una de ellas.Me observó un buen rato y asintió.—Entonces confío en ti para contar esta historia.Cuando se publicó la exclusiva, no tardó en convertirse en el reportaje más leído del medio. Mi jefe me llamó a su oficina.—Tú te encargarás de la próxima serie documental.Tomé la carpeta. En la portada decía "Los sin nombre". La serie retrataría a quienes habían co
Cuando Ethan apareció frente al edificio de la empresa, yo acababa de salir de una reunión. Esperaba afuera, expuesto al viento helado, con un abrigo negro y los ojos inyectados en sangre.Me detuve.—¿Qué haces aquí?Pareció respirar por fin aliviado. Se acercó y me agarró de la muñeca.—Hablamos cuando volvamos a casa.Retiré la mano.—No voy a volver.La mano de Ethan quedó suspendida en el aire.—No hagas una escena aquí.—Yo trabajo aquí —le dije, mirándolo—. Fuiste tú quien vino a buscarme.—Está bien. —Se contuvo—. Entonces busquemos un lugar para hablar.Había una cafetería en la planta baja del edificio. Después de sentarnos, Ethan deslizó hacia mí una foto del estreno. Yo aparecía sentada en la última fila, con la luz rozándome el perfil.—No sabía que el director de cámaras iba a dejarte fuera de la toma.—Ya veo.—Marina ya no está en el proyecto del documental.—Sí.—También retiraron la película.—Qué bueno.Mi tranquilidad lo irritaba cada vez más.—¿No puedes decir algo
POV:LauraDespués de aterrizar, mantuve mi celular personal en modo avión. Mi empresa envió un auto a buscarme. Mi nuevo departamento no era grande y desde la ventana se veía el río. Alguien del trabajo me ayudó a llevar las cajas a la sala y, con una sonrisa, hizo un gesto hacia el espacio casi vacío.—Por ahora tendrás que arreglártelas con esto. Otro día te llevo a comprar muebles.—Así está bien.Abrí una caja. Encima de todo estaba mi equipo de entrevistas. No había sobres para el baño medicinal, parches para el dolor ni los zapatos de suela blanda que Ethan necesitaba después de cada concierto.Resultaba que mi propia vida no ocupaba tanto espacio.***Al día siguiente del estreno, durante la celebración del documental, el director recibió de improviso una notificación del abogado de Laura. En ella, Laura reiteraba su negativa a autorizar el uso de las grabaciones privadas, los expedientes médicos y las primeras filmaciones.Al director le cambió la cara.—La película ya está dis
Cuando el avión alcanzó la altitud de crucero, me recosté en el asiento y cerré los ojos.***Al mismo tiempo, Ethan acababa de dejar a Marina en su casa. Ella estaba junto a la puerta del auto y todavía tenía los ojos enrojecidos.—¿Crees que Laura malinterpretó lo que pasó?—Últimamente anda de mal humor.Ethan miró el celular. Sus mensajes seguían sin respuesta. Frunció el ceño y añadió:—Se le pasará en un par de días.Marina se mordió el labio.—Todo es culpa mía. No debí sentarme en el asiento para la familia durante el estreno.—El equipo asignó los lugares.—Pero la cámara estaba a punto de enfocarla. —Bajó aún más la voz—. Yo solo le pedí al director de cámaras que me avisara antes de enfocarme, para tener tiempo de prepararme. Quizá me entendió mal.Los dedos de Ethan se detuvieron sobre la pantalla.—La próxima vez no decidas esas cosas por tu cuenta.No lo dijo con dureza. Marina asintió enseguida.—Entendido.Ethan llegó a casa pasada la medianoche. La sala estaba a oscura







