홈 / Hombre lobo / UN HEREDERO PARA EL ALFA / 8. Corre. No te quedes.

공유

8. Corre. No te quedes.

작가: ARIAMTT
last update 게시일: 2025-04-10 01:22:19

La doctora termina el procedimiento.

—Annie, te vas a quedar recostada un par de horitas reposando y luego ya te puedes marchar —le indica la ginecóloga con voz suave, sin dejar de observarla con ternura.

Ella asiente, con una expresión tranquila, aunque algo distraída, como si su mente estuviera en otro sitio.

—¿Me puedes pasar mi celular?

La doctora toma su bolso y se lo alcanza con una sonrisa cálida.

—Recuerda mantener la calma —le dice mientras le acaricia el brazo con un gesto afectuoso, transmitiéndole paz.

Annie toma el teléfono y revisa las notificaciones. Hay llamadas perdidas de sus amigos ingratos… y un mensaje de Júpiter:

«Estamos afuera. Dile a la doctora que nos deje pasar».

Ella sonríe. Sabía que no la dejarían sola, aunque eso no significa que los perdone tan fácilmente. Que esperen un rato más afuera.

Sigue revisando hasta que aparece otro mensaje, esta vez del señor Lennon:

«Gracias, señorita Becker, por aceptar el trabajo. La cabaña que le ofrecimos ya está lista. Por supuesto, sus amigos pueden hospedarse con usted. Además, estaríamos encantados de contratar los servicios profesionales del señor Salvador».

Ese mensaje también le arranca una sonrisa. Siente cómo el corazón se le aligera.

“Nunca más volveré a irme sin mis amigos… Aunque ellos tampoco volvieron a desaparecer como solían hacerlo.”

Entonces, el recuerdo llega como una ola: el día en que conoció al que fue su esposo, todo comenzó con una propuesta de trabajo en uno de los viñedos más prestigiosos de Oregón.

No lo pensó demasiado. Al día siguiente, empacó sus cosas, subió a su camioneta y se lanzó a la nueva travesía. Había estudiado Ingeniería Agroindustrial con especialización en viñedos. Era su sueño.

Llevaba años sin vivir con sus padres.

Sus mejores amigos, Júpiter y Salvador, habían desaparecido como siempre lo hacían: sin previo aviso, dejando alguna nota críptica, como si el tiempo no existiera para ellos. Pero esta vez fue Annie quien los dejó atrás. Y con una nota.

FLASHBACK

El viñedo le ofreció una cabaña dentro del complejo. Al llegar, queda maravillada: un paisaje verde rodeado de árboles gigantescos, un lago cristalino que parece sacado de un cuento, hectáreas de bosque y praderas que dan acceso a senderos para cabalgar. Es paz. Es libertad. Es el paraíso para ella.

Después de instalarse, sale a recorrer el viñedo y se topa con unos caballos majestuosos. Se queda absorta acariciándolos, embelesada por su nobleza, y pierde la noción del tiempo.

De pronto, unos gritos y golpes cercanos la sacan de su ensueño. Se acerca con cautela al lugar del ruido y alcanza a ver a un hombre alejándose a paso apresurado. Su espalda ancha y su estatura cercana a los dos metros le roban el aliento.

—Preciosa, ¿qué tal si haces una obra de caridad y ayudas a este pobre samaritano? —dice una voz detrás de ella, con ese tono medio burlón que desarma cualquier defensa.

Al voltear, Annie se encuentra con un hombre que parece esculpido por los dioses: ojos azules intensos, mandíbula firme, una herida visible en la mejilla, la ropa desordenada y rastros de sangre en los nudillos. Su apariencia lo delata. Aquello no ha sido un asalto… ha sido una pelea.

—¿Señor, está bien? ¿Lo atracaron? —pregunta Annie, con genuina preocupación mientras lo examina con la mirada.

Pero al fijarse mejor, nota que el verdadero conflicto ha sido entre hombres, probablemente por una disputa personal… tal vez una mujer.

—Si estás pensando que fue por una mujer, saca esa idea de tu cabeza —dice él, con una sonrisa ladeada que podría hacer temblar a cualquiera.

Jarek… así se llama: es apuesto, con piel clara, cuerpo atlético y ropa hecha a la medida. Su presencia deja claro que es alguien importante, poderoso… y acostumbrado a tener el control.

Annie se queda viéndolo, sin poder evitar susurrar lo que piensa:

—¿Acaso lee mentes?

—No suelo dar explicaciones, pero algo me dice que contigo debo hacer una excepción. El que se fue corriendo era mi hermano… se cree el Alfa de Alfas —dice Jarek con sarcasmo. Al notar que ella es una humana común, intenta restarle importancia a sus palabras, pero ya es tarde.

Annie frunce el ceño. Definitivamente, ha sido una pelea de egos. Dos machos midiendo fuerzas. Machos alfa, literalmente.

Jarek la observa con detenimiento. Su aroma lo hipnotiza. No hay duda. Respira hondo y sonríe con picardía. La ha encontrado.

—¿Señor, a dónde lo llevo? —pregunta Annie, tomándolo por la cintura mientras él apoya su brazo sobre sus hombros con evidente confianza.

—Ayúdame a llegar a la casa principal, pero entremos por la parte trasera. No quiero que mi madre se altere al verme así —pide el desconocido—. Perdona, no me he presentado; soy Jarek Ferguson.

—¡Usted es el dueño de este lugar y mi jefe! —exclama Annie, asombrada, como si de pronto el aire se volviera más denso.

—Entonces, eres la nueva ingeniera —responde él con una sonrisa ladina, provocando que ella se ponga nerviosa.

—Sí, señor. Soy Annie Becker y espero cumplir con las expectativas del trabajo —ambos llegan a la puerta trasera.

—Annie, creo que, de ahora en adelante, pasaré más tiempo aquí. Gracias por ayudarme; mañana hablaremos formalmente —se despide Jarek. No quiere que su madre interfiera sin haberla puesto al tanto. Puede arruinar los planes.

—¿Está seguro de que no necesita que lo ayude más? —pregunta preocupada, ya que durante el recorrido lo ha escuchado quejarse más de una vez.

—No, preciosa, dentro de la casa, la gente de servicio me ayudará.

—¿Y si el orangután sigue aquí y vuelve a golpearlo? Mire que está muy mal y no se podrá defender —Annie insiste en ayudarlo, casi rogando.

Jarek sonríe; por primera vez se siente triunfador ante su hermano. Ahora tiene una pequeña ventaja sobre la chica, de la cual piensa sacar provecho. Escanea el lugar y respira profundamente, buscando el olor de Arón; su olfato desarrollado no lo detecta.

—Ya se ha marchado —dice, dejando escapar pequeños gemidos de dolor—. Desahogó su furia en mí y se fue antes de enfrentar las represalias de mi madre —añade, fingiendo una expresión triste, calculada.

—Me alegra que se haya largado, y ojalá no me lo tope, porque ya le tengo fastidio —expresa ella, mezclando temor y rabia en su voz.

Antes de que Annie se aleje, una mujer muy elegante, vestida de blanco con un impecable traje de jinete, se aproxima a Jarek. La dama le lanza una mirada despectiva e ignora a Annie como si fuera una simple cucaracha digna de ser aplastada.

—Hasta luego, señor Ferguson —se despide. Algo en la mujer que acaba de aparecer grita peligro.

Corre. No te quedes.

—Hasta mañana, señorita Becker —responde Jarek de manera muy formal. Conoce a su madre por la manera en que ha mirado a la chica, y sabe que no es de su agrado.

—¿Qué te pasó, Jarek? ¿No me dirás que el salvaje de Arón se atrevió a golpearte? —pregunta, llena de ira ante el atrevimiento de su hijastro.

—Mamá, preguntas cosas que son tan obvias —responde, haciendo una mueca.

—¿Quizás porque no logro entender por qué permites que te lastime? Y aun tu lobo no te ha curado —su voz está cargada de reproche.

—Señora Raiza, cálmese. He encontrado algo con lo que estoy completamente seguro de que lograré acabar con mi querido hermano. Le dejaré una herida tan profunda que rogará que termine con su patética vida.

—Pero ¿por qué tu lobo no te ha curado aún? —pregunta preocupada, acariciándole con delicadeza el rostro.

—Madre, porque necesitaba que ella me viera como la víctima —sonríe, mientras Ares, su lobo, empieza a curarlo.

—¿Acaso esa humana patética es el talón de Aquiles de Arón? —su tono es despectivo, como si hablara de una plaga.

—Sabes que tengo la habilidad de identificar a las parejas destinadas antes de que ellos mismos se den cuenta.

Raiza asiente; ese es un don especial de su hijo, uno que le ha permitido obtener ciertos favores.

—Ella es la pareja destinada de Arón. El imbécil estaba tan furioso al encontrar a la potra que golpeaste malherida, que no prestó atención.

—Esa maldita yegua casi me tumba, así que tuve que enseñarle quién manda.

—Madre, deja de golpear a los animales. Ellos te tienen pánico; tu sola presencia los altera y no quiero ver a Arón rondando por aquí, eso podrá hacer que mis planes se vengan abajo.

—Está bien, solo por ti lo haré —responde girando los ojos. Ella detesta a los equinos, ya que sabe que son lo que más ama su hijastro, y golpearlo es como si lo hiciera con él.

¿Qué trama Jarek?…

이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요

최신 챕터

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   104. ¿Qué te violarøn o te obligaron…?

    POV. MaraCamino de un lado a otro en el salón de entrenamiento de los espadachines. Solo queda Regina. No es la más talentosa con la espada, pero su actitud y fortaleza compensan con creces su falta de agilidad.La observo desde lejos, tratando de calmar mis nervios. Ya han pasado horas desde que mi Angelito salió en busca de mi Diablito. Muerdo mis uñas como si con eso pudiera hacer que el tiempo se detuviera.Por Zeus, la angustia me está matando.—Zeus, dios de los dioses, protégelos y haz que lleguen pronto a casa, prometo…Estoy a mitad de una plegaria cuando la insoportable de mi conciencia decide meterse."Deja el melodrama… Estás peor que en La Rosa de Guadalupe. Son dos hombres poderosos, con solo mirarlos hacen temblar a cualquiera. ¿O acaso no has visto sus cuerpos…?"—¡Por supuesto que los he visto! —Mi lengua se humedece al recordar esos abdominales duros como la roca… y esos brazos que me aprisionan sin esfuerzo."Qué pregunta más estúpida. Si nada más los ves y ya te q

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   103. ¿Qué vi en ella?

    POV. Hades.El aire está cargado con un hedor a incienso y sudor, mezclado con el aroma denso de la lujuria y la perversión.La luz titilante de los pasillos proyecta sombras deformes sobre las paredes de piedra agrietada. Cada rincón de este lugar apesta a sexo y perdición.Estoy frente a esta mujer, rozando mi masculinidad contra su cuerpo, impregnándome de todos sus olores.—¿De dónde eres, guapo? —pregunta con una voz chillona que me taladra los oídos.Mi paciencia pende de un hilo.—Cállate, zorra —le ordeno con frialdad.Escucho pasos acercándose.Intentar salir junto a Serafín habría sido un suicidio. Conozco a Anubis. Es mi hermano, pero también es un ser sin sentimientos. Solo se quiere a sí mismo y arrasaría con cada persona en este lugar sin pestañear.Le prometí a mi Diosa proteger la vida de los aldeanos. Esa es la única razón por la que no huí con Serafín. No puedo faltar a mis promesas, y menos cuando en sus ojos aún veo dudas.Entro en la mente de la mujer y la obligo

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   102. Zadquiel no puede ser prisionero.

    Narrador Omnipresente.Zadquiel, bajo los efectos de una droga mezclada con licor, no puede controlarse. Parece un adolescente enloquecido, riendo y moviéndose con una energía desbordante. Su risa resuena en el bar, atrayendo miradas, especialmente aquellas que son peligrosas.El ambiente es sofocante. La música retumba en las paredes, mezclándose con el murmullo de voces y el estruendo de vasos chocando. Las luces de neón parpadean, tiñendo los rostros con un juego de sombras rojizas y azules.El aire está impregnado del humo de los cigarros y alcohol barato. Entre la multitud, algunos observan a Zadquiel con diversión, creyéndolo un borracho más, pero otros, los más peligrosos, lo miran con interés depredador.En un rincón, un grupo de centinelas de Anubis no les quita la mirada de encima.Desde que Hades cruzó la puerta, lo reconocieron de inmediato. Pero jamás imaginaron que este sería el día de su suerte.Porque, además del dios del Inframundo, también ha llegado el ángel, otro h

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   101. Él es el fuego en su esencia pura.

    POV. ZadquielEste mundo es muy parecido a la Tierra, solo que aquí están gobernados por un dictador malnacido que se autonombró rey.Sí, Anubis. Ese hijo de puta tiene a toda la población bajo su dominio. Pensé que Hades era el peor, un demonio sin corazón...Pero la verdad es que, comparado con Anubis, Hades parece un lindo gatito ronroneando en los brazos de mi Diosa.—Esa mujer nos maneja con el meñique —suspiro, pensando en ello.Y ahora, con sus hormonas alborotadas, nos tiene locos. No sé cómo fue posible que quedara embarazada de los dos. Ese niño lleva mi ADN, pero también el de Hades.—¡Angelito! — la voz de mi amada suena quebrada, con un matiz de desesperación que no puedo ignorar.Mi pecho se tensa.Me levanto de golpe y corro hacia ella. Sus ojos están vidriosos, pero no por rabia esta vez… hay algo más.—Dime, mi Diosa, ¿qué tienes? —pregunto, tratando de no sonar preocupado.Ella muerde su labio y luego la uña de su pulgar. "Siempre hace eso cuando discute con Hades."

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   100. Un secreto.

    POV MARA"Para mí, ¿por qué?"Leyendo su recuerdo.Es de madrugada. Hades camina de un lado a otro en el jardín de mi abuela. Su rostro está sombrío, la mandíbula tensa, como si intentara contener una tormenta dentro de sí.En sus manos sostiene una rama larga, con la cual golpea con rabia las flores, deshojándolas sin piedad, como si en cada pétalo arrancado pudiera descargar su furia reprimida.Su frustración es evidente. Se mueve con el ceño fruncido, la mirada clavada en la casa, como si esperara verla aparecer en cualquier momento. Pero ella no lo hace.Entonces, Zeus aparece.—Si sigues así, vas a arruinar por completo el jardín de Afrodita —su voz es tranquila, pero firme—. Y créeme, te convertirá en el animal más horripilante que exista.Hades bufa, patea con fuerza la rama y la lanza lejos, como si con ello pudiera deshacerse de la furia que le carcome el pecho.—¿Qué haces aquí? ¿No me digas que te cansaste de jugar al dios supremo? —su tono está cargado de ironía, pero su m

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   99. Justicia hormonal.

    POV MARASeis meses después.Me siento asfixiada.Desde que Zadquiel y Hades descubrieron que estoy embarazada, me tienen al borde del colapso.No me dejan respirar, no me dan un respiro.No puedo moverme sin que me sigan con la mirada, como si fuera de cristal y pudiera romperme en cualquier momento.Como si cargar una vida dentro de mí me hubiera convertido en una bomba de tiempo con patas y un simple suspiro mío fuera suficiente para hacer estallar el universo.Intento contener las ganas de golpearlos… o de desaparecer.Mi cuerpo no es mío. Mi espacio, tampoco. Mi paz mental, menos.Me duele la cabeza, una punzada constante justo detrás de los ojos. Me duele la espalda, el alma, las entrañas.Tener a un macho protector es insoportable… pero dos es una prueba que ni las diosas deberían enfrentar.—Me sofocan —murmuro entre dientes, sintiendo cómo la presión en el pecho aumenta.—Me encierran —otro lamento, uno más grave, más profundo, como si viniera de los huesos.—Me ahogo —y con

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status