Salazar
Son cuatro y se mueven como si compartieran un mismo pulso.
La baterista marca el ritmo con golpes precisos, firmes, haciendo que el suelo parezca latir. La del bajo camina hacia el frente del escenario con una sonrisa descarada, dejando que las notas graves se metan en el cuerpo del público. La guitarrista acompaña con acordes brillantes, juguetones, elevando la atmósfera, mientras la vocalista al centro alza los brazos y llama a todos a unirse.