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POV EvaniaCuando llegué a casa, lo primero que escuché fueron las risas de mis hijos.Entré y los encontré en la sala.Héctor estaba sentado en el suelo, rodeado de juguetes, mientras Luciano y Amy corrían a su alrededor.Sobre la mesa había un plato enorme con un pastel de fresa.Por unos segundos me quedé observándolos desde la entrada.La escena era tan tranquila que sentí que una parte de la tensión que había cargado desde el hospital comenzaba a desaparecer.Entonces Amy me vio.—¡Mami!Los dos corrieron hacia mí.Me agaché para recibirlos y los abracé con fuerza.—Mis pequeños.—¡Mami, Héctor nos hizo pastel de fresa! —dijo Luciano emocionado.—¿De verdad?—¡Sí! —Amy señaló la mesa—. ¡Y está delicioso!Sonreí.—Qué bien. Pero ahora vayan a guardar sus juguetes. Después podemos comer un pedacito.—¡Sí!Los dos salieron corriendo.Los observé alejarse y después miré a Héctor.—Gracias.Él se puso de pie.—No tienes que agradecerme. Isaac tuvo que irse, su salud no esta del todo b
POV EvaniaLa miré completamente sorprendida.—Es el empresario Bertolucci —respondí lentamente—. ¿Qué tiene que ver él contigo, madre?Irene abrió la boca, pero no respondió.La vi dudar. Su mirada se perdió por unos segundos en algún punto de la habitación y luego llevó una mano hasta su cabeza.Parecía confundida.—Yo… no…Frunció el ceño.—Lo siento. Creo que lo confundí.—¿Lo confundiste?—Sí.Respiró profundamente.—No me siento bien, Evania. Eso es todo.Pero entonces la puerta se abrió.—¡Tía!Constanza entró apresuradamente.Apenas vio a Irene, corrió hacia ella y la abrazó.—¿Cómo te sientes?Mi madre intentó sonreír.—Estoy bien.Constanza entonces me miró. Su expresión cambió inmediatamente.—Evania, deja a tía Irene en paz.La miré sin poder creerlo.—¿Perdón?—Acaba de sufrir un desmayo y tú sigues interrogándola.—Estoy hablando con mi madre.—Y la estás estresando.Sentí cómo la rabia comenzaba a subir por mi pecho.—No necesito que tú me digas qué puedo hablar con ell
POV EvaniaCorrí hacia mi madre en cuanto la vi caer.—¡Mamá!Mi grito hizo que mis hijos se asustaran.Amy comenzó a llorar y Luciano se quedó paralizado, mirando a Irene tendida en el suelo.—¡Mami!—¡No pasa nada! —escuché decir a Isaac con firmeza—. Tranquilos, pequeños. Ella está bien. Vamos a ayudarla.Su voz consiguió calmarlos un poco.Yo, en cambio, sentía que el corazón estaba a punto de salírseme del pecho.Me arrodillé junto a mi madre y le tomé la mano.—Mamá, despierta… por favor.No respondía.Sacudí ligeramente su hombro, pero sus ojos permanecieron cerrados.Isaac se acercó.—Evania, tenemos que llevarla a un hospital.Asentí desesperadamente y llamé a una ambulancia.Los minutos que siguieron me parecieron eternos.Cuando finalmente llegaron los paramédicos, revisaron a Irene y la colocaron en una camilla.Yo subí con ella a la ambulancia, sin apartar la mirada de su rostro.Antes de que cerraran las puertas de la ambulancia, escuché la voz de Isaac.—Yo me encargo d
POV EvaniaAl día siguiente, me encontré con el señor Isaac en el club campestre.Había aceptado verlo porque quería agradecerle personalmente todo lo que había hecho por mí, pero esta vez no estaba sola.Mis hijos venían conmigo.Luciano caminaba a mi lado, sujetando mi mano con fuerza, mientras Amy iba unos pasos adelante, mirando todo con curiosidad.El club era enorme y hermoso. Había jardines perfectamente cuidados, árboles altos, fuentes y un lago artificial que brillaba bajo la luz del sol.Intenté mantener la calma.No sabía por qué, pero desde que había aceptado aquella reunión sentía algo extraño en el pecho.Tal vez era porque Isaac se había convertido en alguien importante para mí.Era el hombre que había creído en mis historias cuando yo misma había dejado de creer en ellas.El hombre que había leído mis palabras en uno de los momentos más oscuros de su vida.Y, aunque apenas lo conocía, sentía que existía entre nosotros una conexión extraña.Llegamos al restaurante y una
POV CinthiaEncendí el motor y conduje hasta casa.Cuando llegué, vi una luz encendida en el despacho.Fruncí el ceño. Entré. Y entonces lo vi.—Lisandro…Mi hermano estaba sentado detrás del escritorio.Tenía una botella de alcohol frente a él y una expresión que jamás había visto en su rostro.Parecía destruido.—¿Qué te pasó?Levantó la mirada. Sus ojos estaban rojos.—Evania.Suspiré.—¿Evania?Él bajó la cabeza.—Ya no me quiere.Lo miré incrédula.—¿Y por eso estás bebiendo?No respondió.Él soltó una risa amarga.—Evania ya no me quiere.—Entonces ve y reconquístala.Me miró como si estuviera loca.—¿Crees que es tan fácil?—No.Me acerqué al escritorio.—Pero tampoco es imposible.Él guardó silencio.—¿Cómo… cómo lo hago?Lo miré fijamente. Y entonces recordé a Evania.Su mirada. Su dolor. La manera en que Constanza había hablado de ella durante años. Y recordé lo que acababa de ocurrirme a mí.—Lisandro, no puedes casarte con Constanza. Comienza por limpiar el nombre de Evani
POV EvaniaYa había llevado a los niños al colegio.Por fin, la casa estaba en silencio.Mientras regresaba a mi escritorio, tenía que seguir escribiendo.Sí, mi libro iba a ser llevado al cine. Todavía me parecía increíble pensar en eso.La historia que había escrito con tanto esfuerzo… ahora estaba a punto de convertirse en una película.Cualquiera habría pensado que podía tomarme unas semanas de descanso.Yo no. No quería dormirme en los laureles.Había aprendido que una oportunidad podía cambiarte la vida, pero también que ninguna oportunidad era eterna.Quería seguir escribiendo. Quería contar nuevas historias. Crear nuevos personajes.Darles una vida que todavía no tenían.Me senté frente a la computadora y apenas había abierto el documento cuando escuché el timbre.Fruncí el ceño. No esperaba a nadie.Me levanté y fui hasta la puerta.Cuando la abrí, mi corazón dio un vuelco.—¿Cinthia?Ella estaba frente a mí.Llorando. Tenía los ojos rojos, el cabello desordenado y el rostro t







