FAZER LOGINRosa Maria
En la actualidad...
Mientras comparto una mimosa sin licor con mi amigo Caspian en la terraza del pedazo de casucha que mi ex esposo me dejó cuando nos divorciamos, este insiste en que debo cambiar mi estatus social, ya que ahora soy una empresaria en el campo de la belleza y la estética.
—¡Insisto en que debes darte vida de reina, Amix! Te lo mereces, además ¡tienes con qué! —expresa por enésima vez mi amigo.
Mi autoestima se encuentra tan baja que ni siquiera el dinero me la sube. ¡Y tengo muchísimo!
—¿A dónde iré, Amix? —lloriqueaba mientras untaba chocolate derretido a una tostada—. Soy una pobre mujer madura y solitaria, mi vida apesta, ¿sabes? —pronuncié en tono lastimero, untando más chocolate a la misma tostada.
—¡Suelta eso! Te pondrás gorda, deberías cambiar tus hábitos alimenticios para representar tú misma a la empresa —hago un puchero al no poder quitarle el frasco de chocolate para untar—. Además, eres una solitaria porque así lo deseas; te he presentado a mil hombres y ninguno te gusta ¡por favor, deberías decidirte! O en su defecto, quedarnos ambos solos para siempre criando gatos y perros —su rostro era soñador y romántico. El mío era de asco en toda regla.
—¡Ya tengo un culo de gorda! Y además estoy por cumplir cuarenta y tres años, ya no tengo tiempo de amar, ni de escoger, solo de saciar mis más bajos apetitos —lloré desconsolada sorbiendo los mocos bajo la mirada asustada de mi amigo—. Y sabes que no me gustan los animales —lloro otra vez secando mis lágrimas.
—¡Oh, princesa mía! No llores, mi amor, tú eres la mujer más bella que conozco ¡y fogosa además! —lo miré triste—. ¿Qué pasa, mi amor? —preguntó preocupado.
—¡No soy feliz! ¿Por qué no lo entiendes? —asombrado, saltó de su silla para llegar a mi lado.
—¿Rigo te hizo algo, mi Sol? —arrugó el entrecejo y se veía precioso con sus ojos achocolatados, como el que queda en el bote para untar, y su cabello rubio desordenado.
—¡No, es decir… es que no me llena!
—¿De leche?
—¡Caspian!
—¡Entonces no entiendo, nena! Hablábamos de sexo, ¿no?
Su cara de confusión me hizo sonreír; me reí a carcajadas y luego lloré nuevamente. No podría descifrar su expresión: estaba divertido, anonadado y contrariado a la vez. ¡Lo amo!
—¡Es que no sé! Me regala unos orgasmos ricos pero no me siento completa —hago un puchero mientras mi amigo me mira comprensivo.
Rigo es un moreno de treinta y dos años, tiene una contextura musculosa y una piel acanelada que volvería loca a cualquier mujer pero, aunque me regala unos orgasmos deliciosos y envidiables, al parecer no es lo que necesito ya que solo tenemos sexo y además nunca pasamos de dos veces porque los tragos y el cansancio nos vencen. Este moreno es profesor de deportes y dueño del gimnasio al cual asisto, digamos… ¿dos veces por semana?
—Entiendo. Quieres más pero no sabes qué es —es extraño cómo me conoce tan bien. Asiento de nuevo con un puchero.
—Es un desconsuelo que no sé cómo explicar, es decir: Rigo es genial pero no me llena por completo. Últimamente el sexo es normal, no fantástico, además ¡estoy vieja! —expresé de manera cruda y sorbiendo los mocos.
—¿Vieja? Y dale con eso ¡nunca, mi tesoro bajo el mar! Lo que necesitas son más experiencias excitantes ¡Cielo! ¿Qué tal un trío con dos buenorros musculosos? —batió sus cejas rubias de arriba abajo invitándome. Me quedé pensando pero, cuando iba a decir algo, su teléfono sonó y sus ojos brillaron.
—¡Oh, Mike! ¿Qué tal? —su rostro se coloreó de rojo y su voz salió apagada como en un susurro—. ¡Claro, llévalo en… media hora para atenderlo! Sí, está bien ¡bye! —esta vez su voz sonó muy chillona. ¡Está nerviosísimo!
—¿Novio? ¿Enamorado? —quise saber, pero negó; sus ojos brillaron y sonrió avergonzado.
—¡Ay, Amix, un cliente! Pero me tiene volando por los aires… —alcé las cejas y sonreí con suma ternura.
—¡Qué alegríaaa! ¿Ya están juntos o solo es flirteo? —dejé mi silla para acercarme y besarle toda la cara.
—¡Ninguno de los dos! Es mi cliente, su perro es mi paciente y yo muero por sus huesos —hizo una mueca que me mató de risa y caí muy de culo en el piso.
Ambos morimos de risa hasta el momento que se fue al consultorio a atender a su paciente.
[***]
Me quedé pensativa respecto al cambio de residencia. Caspian lleva razón al decirme que lo merezco. Tengo el dinero que me generan las Salas de Belleza y del fideicomiso de las empresas del idiota cara de perro de mi ex, además de la cuenta bancaria millonaria que me dejó y no he tocado; la conservo para cuando le arranque la piel de la cara arrebatándole a mi hija tal como él lo hizo.
Comencé a investigar acerca de las viviendas que se adaptaran a mi presupuesto; encontré unas villas preciosas con un precio excelente. Llamé a Lester Farrow para decirle que estoy pensando en vender este antro y buscar algo más cómodo y holgado.
—¿Princesa? ¡Un placer escucharte! ¿Dime qué necesitas? —somos buenos amigos con un poco de beneficios, por supuesto.
—¡Hola, príncipe! Necesito de tu asesoría en cuanto a inmobiliaria se refiere —dije lo más inocente posible.
—¡Entiendo! ¿Necesitas una cita? —¡es un idiota!
—¡Claro que no! Quiero que nos veamos como amigos —le dije—. ¿Cómo están Sandra y los niños? —mi voz salió en un susurro.
—¡Excelentes todos, nena! ¿Amber ya está contigo? —mi corazón se quebró al escuchar el nombre de mi pequeña.
—¡Solo los domingos! —suspiré entrecortado—. Everest «desgraciado» Thompson, ese maldito quita-hijas me dijo que no podía criarla porque… ¡bueno, ya sabes! —lloré desconsolada.
—Pero... ¿y el abogado que contrataste? —pregunta preocupado por mis sollozos.
—¿Ese estafador bueno para nada y vendido? Everest le ofreció una cantidad exorbitante de dinero y una semana de vacaciones en Las Vegas y huyó como un cobarde. Cada que intento contratar a un abogado lo sabotea ¡quiero castrarlo! —lloro y cubro mi rostro activando el altavoz para poder secar las lágrimas de dolor.
—¡Dios, lo siento mucho, nena! Voy a buscar entre mis abogados para ayudarte —me dice en tono dulce. ¡Es un amor!
—¡Gracias, cielo! —le digo con cariño genuino.
—¡Tranquila, nena! Quiero que sepas que me parece excelente que hayas decidido cambiar de residencia, ese pedazo de casucha no es para ti. Pásame fotos del conjunto residencial para que podamos escoger la que más te guste.
Pasé la tarde mensajeándome con Lester y buscando opciones pero me enamoré de las Villas Paradise en Manhattan; me quedan súper por el trabajo.
—¿Encontraste alguna? —quiero llorar porque no encuentra una desocupada y está full de trabajo.
—¡Aún no, princesa! Dame hasta mañana por favor, tengo un amigo que quizás pueda ayudarme —ahora sí lloro.
—¡Está bien! Un abrazo…
—¿De oso?
—¡Siiii!
—Te amo…
—¡Yo más!
Colgué el teléfono antes de que la cosa se tornara más romántica. Lester fue mi primera vez en todo: sexo, pasión, lujuria y ¿por qué no? Amor. Descubrí que ser perfecta es actuar como deseas y ser, sobre todo, honesta contigo misma. Si hubiese sabido que sería más feliz siendo menos «perfecta», no le hubiese hecho caso a mi madre y ni siquiera me hubiese molestado en casarme y perder quince años de mi vida con un tipo que después descubrí que siempre me fue infiel ¡maldito hijo de puta!
Con ese pensamiento y las ganas de luchar por mi hija, me fui a la alcoba para recostarme y mañana comenzar el día y la semana con buenas expectativas.
Mike¡Veinte minutos!Exactamente ese fue el tiempo que estuve en shock, luego de leer el “positivo” de aquella prueba de embarazo, que me hizo el hombre más feliz del mundo y me instó a amar más a aquella hermosa y maravillosa mujer que me regaló la vida. Rosa María Hernández se ha dedicado a mimarme más que nunca y yo parezco un pequeño tonto y caprichoso. Tanto así que nos casamos en quince días. La boda será auspiciada por un presbítero amigo de mis padres, mi hermana enloqueció con la noticia a pesar de que está completamente enamorada de Marlon y Amber.— ¡Me encanta tu vestido Rosa María! — ambas insistieron en que las acompañara con las compras, me siento en el sofá que se encuentra en el centro de la tienda mientras observo a mi chica que le hace mala cara a alguien — ¿Saldrás? — Rosa María asiente — ¡No puedes, es de mala suerte! — escucho a Alice que grita.— ¡Alice, tu hermano es quien me arrancará este vestido! — mi hermana jadea sorprendida y mi sonrisa se ensancha — Cre
Mike SterlingEscucharla gritar mi nombre con esa desesperación despierta en mí todas las perversiones que a lo largo de mi vida ni siquiera sabía que existían. Como en algún momento mencioné: nunca me ha gustado improvisar y siempre he calculado todos los movimientos que me dispongo a dar, cada uno, paso a paso mi vida se convirtió en un cúmulo de emociones vacías que en algún momento me perdí entre lo mecánico y artificial.Imagino que esto se ha debido a que dentro de mi crianza y con un padre militar y abogado se suscitaban demasiadas reglas y correcciones porque, aunque nunca hubo más lujo o suntuosidad de la necesaria, mis padres siempre me dieron lo mejor de ellos dentro de una serie de normas y correcciones de los cuales nunca me quejé y mejor aún, nunca me molesté en corregir porque me sentía cómodo con ello. Incluso dentro de mis relaciones interpersonales e íntimas sabía cómo aislar los sentimientos de las emociones para no salir de esa confortable, pero aburrida vida que h
Rosa MaríaLo vi en lo alto de la escalera y todo mi cuerpo tembló de excitación, amor y necesidad.Me perdí en esa preciosa mirada azul claro y en la magnífica imagen que muestra el hecho de que lleve cargado al pequeño Marlon en brazos y a Amber de la mano como todo un padre. Justo después del rescate, fue amor a primera vista por parte de todos, a medida que baja las escaleras siento como el piso tiembla bajo mis pies y me produce un mareo que ¡a Dios gracias! Me encuentro cerca de mi padre porque de otro modo habría caído al piso por el poder de su sola mirada. Mis ojos se humedecen en el momento que sonríe al escuchar algún secretito que ese precioso niño pronuncia entre susurros a su oído. Es su héroe y el Príncipe Encantador de como él mismo se refiere a ella: su mini Nena. Somos una familia, ya no estamos solos y nos amamos con locura. Aun cuando tengo claro que Mike detesta este tipo de celebraciones y fiestas, en otras palabras… la ostentación.— Ese chico es todo un galán m
Seis meses después…Mike SterlingLa vida te entrega las cosas como una gran masa de arcilla, nosotros nos encargamos de darle forma y ajustarla a nuestro antojo, es decir; como nos parezca o como nos acomode tal como diría la única mujer que he amado en mi vida: Rosa María Hernández ¡sí, una despampanante morena! De ascendencia colombiana y con una personalidad que sacaría de quicio a cualquier hombre que se apreciara de cuerdo. Yo caí en sus redes y puedo decir que morí de rabia y desesperación al igual que de deseos y excitación gracias al temperamento y tozudez de esa preciosa mujer.— ¡Hola Mike! ¿se puede? — giro sin despegar las manos del barandal que enreja el balcón de la habitación principal en la Mansión donde vivimos en el 515 Park Ave, New York, Ny 10022.— ¡Hola mini Nena, claro, pasa! — Amber ya tiene casi seis años y es la damita más linda que he visto, no es un secreto para ella que no deseo bajar.No me agrada tanto lujo, solo lo resisto porque la amo y al terminar e
Mike Sterling— ¿Mike? — llama mi atención y al subir la vista se da cuenta de que mi expresión ha cambiado, su labio inferior tiembla.— ¡Es hora cielo, tienen todo controlado! — ella asiente y solloza entrecortado. Extiendo el brazo derecho enseñando la palma para que la tome y salgamos de la estación de policía.Bajamos al estacionamiento subterráneo y encuentro tres chicos de mi equipo de seguridad — el que utilizo para la protección a las víctimas de acoso — y nos saludan con un asentimiento Chuck es el primero en observar a Rosa María y creo que el único al cual no conoce, ella abre los ojos al recordar a James y Alex, sin embargo, mira con desconfianza al primero, la abrazo y beso sus labios para qué se sienta cómoda y en confianza. La dirijo hacia la camioneta y subo detrás de ella manteniendo firme su cuerpo para evitar que tambalee ya que lleva alrededor de tres días sin integrar alimento el día completo. Los chicos suben y somos diez en total, el chófer y el copiloto, mis t
Rosa MaríaEl miedo me atenaza y tiemblo incontrolablemente, mi cuerpo solo responde a su calor, a su consuelo. Mike me aprieta contra su cuerpo tratando de sosegar mi dolor, necesito que me la devuelvan, la necesito conmigo… necesito a mi hija. El teléfono suena y él salta en ese preciso instante de la cama corriendo a buscarlo, mi piel duele al dejar su contacto y mi cuerpo lo reclama al instante, sollozo nuevamente con las manos cubriendo mi rostro de rodillas en la cama.— ¡Sterling, dime! — responde casi con un grito sin apartar la mirada de la mía.Escucha atentamente lo que le dicen a través del aparato y sonríe casi imperceptiblemente, mi corazón late a un ritmo desesperado estrellándose contra mis costillas, haciendo estragos en mí. Trato de bajar y levanta una mano deteniéndome, se acerca intimidándome con su cuerpo desnudo y observo absolutamente todas sus reacciones. El desconcierto reina en su expresión y baja la vista hacia mi rostro sonríe un poco, solo un poco. No esto







