LOGINQuince minutos después, Matteo me esperaba en la habitación de entrenamiento.A diferencia del resto de la mansión, aquel lugar no tenía nada de acogedor.Era amplio, silencioso y perfectamente ordenado. Las paredes estaban alcochonadas y en uno de los extremos, había diferentes elementos destinados al entrenamiento físico.Matteo estaba apoyado contra el borde de una de las mesas, con los brazos cruzados.Al verme entrar, levantó ligeramente la mirada.-Llegas tarde.Miro el reloj de la pared.-Todavía faltan treinta segundos.Una sonrisa ladeada apareció en su rostro.-Entonces llegas con treinta segundos de sobra.Ruedo los ojos y me acerco.-¿Vas a enseñarme o vas a seguir molestándome?-Las dos cosas.Matteo se acerca a la mesa en donde tiene varias armas y municiones. Toma ina de ellas con una naturalidad que me hizo comprender que aquello no era nuevo para él.No había nervios en sus movimientos.Tampoco arrogancia.Era simplemente la seguridad de alguien que llevaba demasiado
Había pasado un mes desde que Emily se encontrontraba viviendo en la mansión. Aún trataba de acostumbrarse al ritmo de vivir con una familia tan compleja y no la culpaba porque yo estaba igual.Pasaba todo el día con Noah. Lo acompañaba a sus clases particulares, de natación, fútbol y hacer tareas. Las noches se la dedicaba a Lorenzo en donde compartíamos y nos contábamos nuestro día.Hoy era un día importante para ellos y para la organización. Nombrarian a un nuevo comisario y todos estaban a la expectativa.Al bajar a la sala de estar se encontraba Bianca,Isabella y Matteo.Miraban con gran atención la conferencia de prensa que estaban pasando.—Finalmente te veo —Me giro encontrándome a Emily —. Pregunte por ti al llegar y me dijeron que estabas con Noah en clases de natación.—Si, ya esta tomando su siesta. —Observo el televisor —. Esta conferencia los tiene bastante entretenidos.—Diría que ansiosos —Musita —. Prefiero mantenerme al margen.Guardo silencio cuando el hombre que
Después de una intensa sesión de cardiograma con Lorenzo en la habitación y en la ducha me permito vestirme y salir a reunirme con los demás.Lorenzo entra a su enorme vestidor privado. Una habitación tan grande que parecía una boutique de lujo. A ambos lados había armarios de cristal repletos de ropa elegante, mientras que los zapatos estaban perfectamente ordenados en estantes iluminados. En el centro, una isla con cajones guardaba joyas, relojes y accesorios. Al fondo, un gran espejo y un elegante tocador completaban aquel impresionante espacio.Quedo maravillada observando todo hasta que algo llama mi atención haciendo que me congelé. —¿Esa es mi ropa? —Pregunto asombrada.—Si. —Responde con tranquilidad frente al espejo mientras abotona su camisa —. Pedí que fuera traída aquí, es donde pertenece.—¿Y que pasa si Noah se da cuenta? Se gira caminando hasta quedar frente a mi. Observa mi pecho el cual va descubierto solo llevando el sostén. Pasea sus dedos encima de mis pecho,
El trayecto de regreso a casa transcurre en silencio.Mateo permanece a mi lado, revisando algunos mensajes en su teléfono mientras yo observo por la ventana.Hay demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo y, aunque intento mantener la mente fría, sé que esta situación apenas comienza a complicarse.Cuando finalmente llegamos a casa, entramos juntos.En la sala ya se encuentran Isabella y Sophie.Apenas cruzo la puerta, mis ojos la buscan encontrandola sentada en uno de los sofás junto a Isabella.Su mirada se encuentra con la mía y, por unos segundos, todo lo demás deja de importar.Me acerco directamente a ella.—¿Estás bien?Sophie asiente.—Sí.Me siento a su lado.—¿Segura?—Sí, estoy bien.La observo durante unos segundos. Parece tranquila, aunque hay algo en su mirada que me dice que algo ocurre.Mateo se acerca a Isabella.—¿Qué ocurre?Isabella intercambia una mirada con Sophie antes de responder.—Emily ya sabe la verdad.La expresión de Mateo cambia.—¿Cómo se enteró?Isab
—No estaré aquí encerrada, Soph. Necesito salir. También tengo que ver qué puedo rescatar del apartamento.—Todo fue pérdida, Emily. Es mejor que te hagas a la idea de que no quedó nada salvo allí.—Entonces, vamos al centro comercial. Necesito comprar mi uniforme para el hospital y algunas cosas básicas.Emily llevaba media hora tratando de convencerme para salir de casa. Isabella se encontraba en la oficina con Noah. Matteo y Lorenzo no estaban, y sus padres tampoco.Éramos las únicas en casa y el aburrimiento era más que evidente para ambas.—De acuerdo, iremos al centro comercial. —Aplaude feliz—. Pero no podemos salir sin seguridad. Es una regla de esta familia que no podemos pasar por alto.—De acuerdo. —Rueda los ojos—. Si es necesario para salir de esta casa, iré por mi bolso.Sube las escaleras emocionada. Tomo mi móvil y le escribo a Lorenzo para avisarle de nuestra salida. Apenas pasan treinta segundos cuando mi teléfono comienza a sonar. Es una llamada de él.—¿Bueno?—No
Sus palabras hacen que rápidamente pierda toda estabilidad. Retrocedo y veo que sus ojos notan mi descomposición . —¿Quién te lo ha dicho? —Lo he descubierto. Tu madre dejo unos documentos sobre la mesa de noche, los leí y allí me di cuenta. Sus ojos se llenan de lágrimas y empieza a temblar. —Se que no debí tomar esos documentos, fue una imprudencia de mi parte e invadí tu privacidad, y no quiero que pienses que...Antes de que pueda seguir hablando me acerco abrazándola haciendo que guarde silencio. —No tienes de qué disculparte, cariño.La abrazo con fuerza, pero esta vez no intento esconder lo que siento. Sophie ya sabe una parte de la historia. Tal vez ha llegado el momento de contarle lo que ocurrió aquella noche.—¿Qué pasó, Lorenzo? —pregunta en voz baja—. ¿Qué pasó realmente?Cierro los ojos.Durante años me convencí de que podía mantener ese recuerdo enterrado. Pero ahora que ella está frente a mí, mirándome con los ojos llenos de tristeza, ya no quiero seguir escondién







