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Capítulo 73.

Penulis: Kester
last update Tanggal publikasi: 2026-10-20 20:59:09

Aquella noche, el ambiente en la casa de la familia de Vicktor era tenso. El aire de la sala parecía contener la respiración cada vez que los sollozos de Kelly resonaban por toda la estancia. Lucy seguía intentando acercarse a su hija, esforzándose por suavizar la voz para que la niña dejara de tener miedo.

—Cariño, soy mamá. No tengas miedo... Ven, dame un abrazo —dijo Lucy en voz baja, acercándose a Kelly, que se escondía entre los brazos de la criada.

Sin embargo, en lugar de calmarse, Kelly
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  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 73.

    Aquella noche, el ambiente en la casa de la familia de Vicktor era tenso. El aire de la sala parecía contener la respiración cada vez que los sollozos de Kelly resonaban por toda la estancia. Lucy seguía intentando acercarse a su hija, esforzándose por suavizar la voz para que la niña dejara de tener miedo.—Cariño, soy mamá. No tengas miedo... Ven, dame un abrazo —dijo Lucy en voz baja, acercándose a Kelly, que se escondía entre los brazos de la criada.Sin embargo, en lugar de calmarse, Kelly se puso aún más histérica. Su llanto estalló con tanta fuerza que la criada entró en pánico.—Señora, será mejor que no la fuerce por ahora. La señorita Kelly no está en condiciones de tranquilizarse —dijo la criada con cautela.Lucy la fulminó con la mirada.—¡Soy su madre! ¿Qué sabes tú? —alzó la voz, dejando traslucir su dolor y su ira.La criada bajó la cabeza, pero aun así se atrevió a hablar.—Señora, le ruego que me disculpe. Es una orden del señor Vicktor: no debemos permitir que la señ

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    Con el rostro aún pálido, Jessica entró tambaleándose en aquella enorme casa. La tarde transcurría tranquila, y lo único que se oía era el sonido del televisor en la sala. Su mirada se dirigió de inmediato a la joven que estaba sentada cómodamente en el sofá, viendo su programa favorito.—Amora —murmuró Jessica, con la voz temblorosa. Se acercó a ella y, sin pensarlo dos veces, abrazó a su hija con fuerza.—Mamá, ¿qué pasa? —preguntó Amora, desconcertada. Frunció el ceño al ver el extraño comportamiento de su madre.—Amora... perdóname, cariño —susurró Jessica.Amora se apartó un poco del abrazo y observó el rostro de su madre, que parecía sumida en una profunda inquietud.—¿Por qué tienes que pedirme perdón? ¿Acaso has hecho algo malo, mamá?Jessica suspiró profundamente, con los ojos enrojecidos.—Todo lo que he hecho... ha sido por ti, cariño. Espero que puedas comprenderlo.—¿Qué quieres decir, mamá? No te entiendo —preguntó Amora con tono preocupado. Ahora podía ver claramente la

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    Los dos hombres condujeron a Jessica por el largo pasillo de un lujoso restaurante. Ni el aroma del vino caro ni el de la carne asada lograban calmar los latidos acelerados de su corazón. Los tacones de sus zapatos resonaban suavemente contra el suelo de mármol a cada paso.Se detuvieron frente a una puerta adornada con grabados dorados en la que se leía Private Room. Uno de los hombres abrió la puerta y le indicó a Jessica que entrara.En el interior, unas luces tenues iluminaban una elegante habitación con una gran mesa en el centro. Detrás de un largo sillón orientado hacia la ventana, había un hombre sentado, vestido con una camisa negra. Su cuerpo quedaba oculto por el respaldo alto del sillón; solo se distinguía el sombrero de estilo vaquero que le cubría parcialmente la cabeza.Jessica tragó saliva y se quedó rígida en medio de la habitación. Su mirada permaneció fija en la figura detrás del sillón, llena de inquietud.—Señor, el objetivo está frente a usted —informó uno de los

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    Los pasos de Lucy resonaban apresurados sobre el suelo de mármol, cada pisada cargada de furia. Agarró con fuerza la muñeca de Amora y la arrastró fuera de la habitación de Kelly, sin darle oportunidad de hablar.—¡Lucy, no seas brusca con Elisha! —exclamó Vicktor, corriendo detrás de ellas, con la voz grave y llena de pánico.Pero Lucy no le hizo caso. Su mirada estaba fija en una sola persona: Elisha, la mujer que, a su juicio, se había atrevido a ir demasiado lejos.—Lucy, suéltame la mano —dijo Amora en voz baja, intentando liberarse, pero el agarre de Lucy era demasiado fuerte.En cuanto llegaron a la sala, Lucy empujó a Amora con tanta fuerza que esta cayó sobre el sofá. Respiraba agitadamente y tenía el rostro enrojecido por la ira desbordante.—¡Maldita mujerzuela! —espetó Lucy con dureza—. ¡Oh, así que sueñas con convertirte en la señora Caldwell, ¿eh? —Lucy sonrió con desprecio—. Mi marido está enamorado de ti, Elisha. ¡Pero no voy a permitir que una puta como tú entre en mi

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    Kelly llevaba cinco días hospitalizada. Las heridas de su cuerpo empezaban a cicatrizar, pero su memoria aún no se había recuperado por completo. Cada vez que le preguntaban qué había ocurrido antes de que perdiera el conocimiento, la niña se quedaba en silencio, con la mirada perdida, como si estuviera buscando los fragmentos de recuerdos que faltaban en su mente.Hoy, por fin, el médico le había dado el alta. —Pero, por favor, recuerden esto —les advirtió, mirando alternativamente a Vicktor y Elisha—. No la presionen de ninguna manera. Dejen que esté tranquila. Recuperará la memoria por sí sola, pero si la fuerzan, podrían empeorar su estado.Vicktor asintió lentamente. —Lo entiendo, doctor.Elisha acarició con ternura la cabeza de Kelly. —¿Lo oíste, cariño? Hoy puedes volver a casa. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Kelly. —¿Puedo volver a casa de mamá? —preguntó con inocencia.La pregunta hizo que el pecho de Vicktor se oprimiera de golpe. Miró a Amora, esperando que el

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    Vicktor miró su teléfono, que descansaba sobre la mesa. Desde que Kelly había empezado a llorar buscando a su «mamá», la habitación no había tenido un solo momento de tranquilidad. Lucy seguía afuera, caminando de un lado a otro con expresión irritada, mientras Kelly continuaba llamando a «mamá» entre sollozos.Finalmente, tras soltar un largo suspiro y con el corazón lleno de dudas, Vicktor abrió sus contactos y pulsó el nombre de Elisha.El tono de llamada sonó varias veces antes de que la suave voz de la mujer respondiera:—¿Vick? ¿Qué pasa?—Kelly… te está buscando, El. —La voz de Vicktor sonó grave—. No quiere comer, no quiere hablar, ni siquiera acepta a Lucy. No sé qué hacer.Hubo un breve silencio al otro lado de la línea. Amora había escuchado el llanto de la pequeña y, entonces, preguntó en voz baja:—Vick, ¿por qué está llorando Kelly?—Porque está buscando a su mamá —respondió Vicktor con voz débil—. Y a quien se refiere… a la mamá que estuvo con ella anoche, eres tú.Se p

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