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ESPECIAL #3.

last update Petsa ng paglalathala: 2026-01-15 06:51:28

⁠✿⁠✿⁠✿ ESPECIAL 03. ⁠✿⁠✿⁠✿

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TÍTULO: Un vistazo al pasado. (Raphael y Elizabeth.) Parte 1 de 3.

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✧✧✧ 7 años atrás del FINAL. ✧✧✧

>>> Raphael Ainsworth:

El otoño inglés cubría la ciudad londinense; gris, frío, húmedo. La lluvia caía con tanta fuerza que el cristal enorme de mi oficina parecía temblar a ratos.

Yo estaba solo, o al menos… solo en silencio.

Porque el "tick~ tack~" del reloj en la pared no me dejaba olvidarlo. Y mi corazón tampoco.

Me ajusté los lentes sobre la nariz con dos dedos, despacio, como si ese simple gesto pudiera acomodarme también por dentro, y mis ojos verdes se perdieron en el paisaje de edificios.

Solté un profundo suspiro.

Me dolía el pecho otra vez. Ese apretón que llevaba días persiguiéndome como un animal.

Y yo estaba cansado.

En el escritorio, mi teléfono móvil personal vibraba de vez en cuando, con un zumbido corto, insistente… Tenía llamadas perdidas, unas tras otras.

Y en la pantalla estaba el nombre de mi esposa: Beatrice Ainsworth.

Habían varios mensajes de ella también, por supuesto… Ni siquiera había leído uno.

Me quedé mirándolo como si fuese una bomba. Luego bajé la mirada a mi mano izquierda.

Donde yacía mi anillo de matrimonio.

¡Dieciocho años!

Dieciocho malditos años con el mismo aro frío pegado a mi piel, como un grillete bonito.

Un matrimonio que no quise.

Uno que me impusieron.

Y ahora yo era un hombre adulto, maduro, el hombre que "lo tenía todo".

Se suponía que todo debía ir bien, pero dolía como un maldito infierno. Apreté la mandíbula.

Mis dedos tocaron el borde de un folder, lo empujaron, luego lo regresaron al mismo lugar, sin sentido, en lo que era más un gesto nervioso.

Mi padre, retirado, todavía me ayudaba con el conglomerado. Me cubría, me daba consejos, me quitaba peso. Y aun así yo sentía que me estaba hundiendo lento.

Levanté la vista.

En la pared, a mi derecha, estaba esa fotografía familiar.

La familia Ainsworth principal. Elegante, tan perfecta, con esas sonrisas estudiadas. Trajes oscuros, vestidos caros. La imagen de una dinastía que nunca se rompe.

Y mis ojos fueron directo ahí… A él:

Donovan Ainsworth. Mi medio hermano menor.

Ah… Exhalé otra vez, y fruncí el ceño, el gesto me salió casi sin querer… Donovan siempre había sido demasiado bueno en todo.

Demasiado limpio, brillante, demasiado… correcto. Él tenía un matrimonio feliz por amor. Una esposa hermosa, joven, adorándolo.

Logros, estudios, trabajo dentro del conglomerado, resultados impecables aunque fuera más joven que yo… ¡Ja! ¡Era un maldito genio!

En la alta sociedad todos lo decían, lo repetían como si fuera un chiste elegante:

"Donovan fue criado como el Rey perfecto del conglomerado… Pero sin corona."

Porque la corona la tenía alguien que no daba la talla… YO.

El hermano mayor, el CEO… El que cargaba el apellido sobre la espalda… y aun así se sentía pequeño.

Tragué saliva, me incomodaba esa sensación. Pero no podía odiarlo… Solo… No podía.

Porque Donovan no me había hecho nada.

Él solo existía siendo… él. Me seguía desde niño, me adoraba, se dormía cerca de mí, como si yo fuera su lugar seguro.

Y por algún motivo, eso bastaba para aplastarme… Porque me mostraba ese lado vulnerable que a nadie le enseñaba. Y yo… No podía odiar a mi hermano.

Biiiip~

Mi teléfono vibró otra vez, pensé que sería Beatrice… pero cuando lo tomé vi otro nombre: Elizabeth, mi cuñada.

La esposa de Donovan.

El mensaje apareció en la pantalla y lo abrí sin pensar demasiado.

Era corto, formal, pero con esa urgencia fina que ella tenía incluso para pedir un vaso de agua:

[Raphael, Donovan sigue en su viaje de negocios. Él me pidió que las pinturas para la galería se retiren hoy. Son extremadamente delicadas y caras. Debe venir Alphonse en persona para asegurar el traslado. Son órdenes directas de Donovan. Por favor.]

Mis dedos apretaron el móvil… ¿En persona? ¿Mi hijo?

Aunque sabía que esas pinturas no eran un simple paquete.

Donovan era maniático con los detalles. Y con razón. Lo que él tocaba, siempre quedaba perfecto.

Tecleé con un ritmo rápido.

[¿Por qué no llamaste a Alphonse de inmediato en lugar de a mí?]

La respuesta llegó casi al instante:

[No responde. Beatrice no sabe dónde está.]

Mi estómago se tensó.

Volví a mirar mi teléfono. Vi el nombre de mi esposa en la lista de mensajes. Abrí el chat de Beatrice.

Los mensajes eran una avalancha de preguntas, exigencias, acusaciones.

[¿DÓNDE ESTÁ ALPHONSE?]

[¿POR QUÉ NO RESPONDE?]

[¿QUÉ CLASE DE PADRE ERES?]

Tragué saliva. Y sentí el cansancio subir como humo por mis costillas.

Llamé a Alphonse varias veces y… Nada. Insistí un poco más hasta que finalmente ese chico respondió.

—¿Qué? —dijo él, con un tono distraído, como si yo lo estuviera molestando por pedirle un favor mínimo.

Sentí el enojo subirme hasta lo más profundo de mi ser.

—¿Qué significa "qué"? —dije, mi voz salió baja, firme—. ¿Dónde demonios estás, Alphonse? Tu madre ha estado horas tratando de contactarte.

El silencio reinó por unos segundos… Había ruido de fondo, voces, música. Un "sshhh" y una risa.

—Tuve que salir de Londres… —soltó al fin—. Fue… una emergencia con mis amigos.

Mis dedos se clavaron en el borde del escritorio.

—¿Emergencia? ¿Qué emergencia? —pregunté, apretando los dientes—. ¿Por qué no respondiste a tu madre?

—Papá, no empieces —me cortó, fastidiado—. Estoy bien.

Es un maldito chiquillo engreído y altivo.

—No se trata de que estés bien —le respondí, más duro—. Se trata de que no eres un niño. Se trata de responsabilidad. Se trata de…

—Ya, ya, ya —bufó, como si estuviera escuchando una canción repetida—. ¿Qué quieres?

Respiré despacio. Tratando de calmarme.

—Hay unas pinturas en la mansión de Donovan —dije—. Muy delicadas y muy caras. Donovan las quiere para ti, algo debió contarte de ellas, te las dará probablemente para el proyecto de la galería.

Hubo un silencio mínimo. Luego escuché el cambio de tono.

—Ah… eso.

—Sí, eso —dije, frío—. Elizabeth me escribió porque tú no contestas.

Y entonces él soltó el golpe.

—Papá… tú puedes ir, ¿sí? —dijo de golpe, más rápido—. Por favor, te lo ruego. Si no voy hoy mismo, mi tío se va a enojar y ya no va a querer dármelas. Me costó convencerlo, de verdad. Yo soy responsable, papá, yo… no hagas que mi tío se enoje conmigo… ¿está bien?

—No digas que eres responsable cuando estás fuera "por una emergencia" y ni siquiera contestas el teléfono —le contesté molesto.

—¡Papá! —protestó él, alzando la voz, la oí quebrarse un poco—. Es solo esta vez. Solo hoy, ve tú… Por mí. Házlo por mi futuro, ¿si?

Y aquí va él… Con esa voz mimada que me recordaba cuando solo era un niño pequeño pidiendo ser dormido en mi regazo.

Me pasé una mano por el cabello castaño, empujándolo hacia atrás con fuerza. Yo quería decir que no… Quería gritarle y colgarle. Quería irme a mi casa y encerrarme, y olvidarme de todos por una noche.

Pero la palabra Donovan se metió en medio: orden directa. Pinturas delicadas y Elizabeth esperando… Ah, maldición… no podía quedar mal con mi cuñada que ya debía tener todo listo.

—Está bien —dije en seco, aún soportando mi creciente furia—. Yo iré.

Escuché su alivio inmediato.

—Gracias, papá. Te lo juro, te lo compenso… Te amo.

No respondí eso último.

Le corté enojado.

Me quedé con el móvil en la mano, mirando la pantalla apagada como si fuera una derrota pequeña.

Y entonces, le escribí a Elizabeth:

[Voy yo. Dile al equipo que esté listo. Llevaré a los expertos.]

Su respuesta fue educada, perfecta:

[Gracias, Raphael. Eres un ángel.]

No lo era… Solo estaba cansado.

………….

Esa noche, la mansión de Donovan parecía más cálida que el resto del mundo.

El cielo seguía dejando la fuerte lluvia caer, bajé del auto… Un guardia me abrió la puerta principal casi de inmediato.

Y ahí estaba ella… Elizabeth. Hermosa y joven. Con ese angelical rostro y esa sonrisa amplia… mi hermano se buscó a una mujer muy linda.

.

.

.

.

.

— CONTINUARÁ. —

Nota 1: Estos próximos tres especiales, van dedicado con mucho cariño para las lectoras: Liz Paola Lezcano Amarilla y Andrea Botia. ⁠✿⁠ ⁠♡

Nota 2: El motivo de dejarles este especial gratis, es un sincero gracias, porque sin los lectores que apoyan y leen nuestras novelas, los autores no llegaríamos a nada. Y también… Porque me hace feliz anunciarles que mi novela, esta que leen, es una de las 2 ganadoras entre varios cientos que participaron en el concurso "Amor en triángulo" de "Buenovela".

¡Rosalind, Donovan y Alphonse, ganaron! Jeje (⁠灬⁠º⁠‿⁠º⁠灬⁠)⁠♡ ¡Mil gracias a todos los que eligieron leerla!

Mañana subo el próximo especial.

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Mga Comments (4)
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Yosebeth Kaori 💚
Hola Mabel. Muchísimas gracias por las felicitaciones y los buenos deseos a mis proyectos. 🫶🩷🫂 Siempre trato de darles lo mejor. ( ⁠◜⁠‿⁠◝⁠ ⁠)⁠♡
goodnovel comment avatar
Yosebeth Kaori 💚
Muchas gracias, Ana. Siempre me esfuerzo por darles lo mejor. 🫶🩷🫂 Agradezco todo tu apoyo a la historia. (⁠灬⁠º⁠‿⁠º⁠灬⁠)⁠♡
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Mabel Amado Mateus
mil felicidades escritora muy merecido el premio, ésta es una obra maravillosa. bendiciones y muchos éxitos.
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