El sol matutino se filtraba de manera tímida a través de las cortinas de la habitación, proyectando una luz pálida sobre el rostro cansado de Ciara. Giró sobre el colchón, dejando escapar un suspiro pesado antes de obligarse a abrir los ojos. El cansancio no la abandona nunca; se había vuelto un habitante permanente en su espalda, en sus hombros y en la pesadez de sus párpados. Se incorporó con lentitud, pasándose las manos por el rostro antes de rehacer con torpeza la coleta alta con la que había dormido. Al abrir la puerta de su dormitorio, la corriente fría del aire acondicionado del pasillo la recibió de golpe. Caminó a paso rápido hacia la habitación de la pequeña Bella. Al cruzar el umbral, una chispa de calidez le envolvió el pecho: la niña ya estaba despierta, sentada en medio de la cama mientras acariciaba con delicadeza el desgastado peluche de su colección. —Buenos días, mi princesa —murmuró Ciara, dibujando una sonrisa afectuosa. Los ojos azules de la pequeña, enmarcado
Última atualização : 2023-03-05 Ler mais