BiancaPermanecía en mi cama, envuelta en las sábanas de seda que olían a mi, no a Iván.La casa estaba en silencio, un silencio pesado, la ausencia de mi ex marido se sentía como una presión física en las paredes. Me había permitido llorar brevemente, ese llanto amargo de la traición y la pérdida, pero la sensación había sido reemplazada por una calma fría y una determinación sombría.No me permitiría desmoronarme. Mi hija me necesitaba entera.A mí lado, recostado sobre un codo y acariciando distraídamente mi hombro, estaba Mateo. El mejor amigo de mi hija. Un hombre dieciocho años menor que yo, con la mirada seria y el alma sorprendentemente madura.Su presencia allí era mi propio secreto, la decisión impulsiva que había tomado meses atrás, buscando una conexión que Iván me había negado.Su voz era un murmullo grave y reconfortante. —¿Estás bien? De verdad.Suspiré profundamente, mirando hacia el techo oscuro. —No, Mateo. No estoy bien. Pero... Gira mi cabeza para mirarlo, sus ojo
Last Updated : 2026-09-23 Read more