Celia salió al jardín y abrió la puerta. Al ver a Nicolás, le preguntó:—¿Has estado en Rivale estos días?—No —respondió él, negando con la cabeza. Esbozó una suave sonrisa y añadió—: Pero me voy hoy.Celia se sorprendió.—¿Hoy?Nicolás asintió ligeramente con la cabeza.—Vine a despedirme.—Entiendo. Faltan pocos días para las fiestas. Deberías volver ya —dijo Celia con una sonrisa, encogiéndose de hombros. Luego, recordó algo y añadió—: Ah, por cierto, respecto al trabajo en Ficus… Creo que necesito pedir un permiso más largo.La mirada de Nicolás se posó en el vientre de ella y lo entendió todo al instante.—Claro, no te preocupes. Tu puesto siempre estará ahí, esperándote.Celia sonrió.—Gracias.Nicolás no dijo nada más, se dio la vuelta y se marchó. Apenas se había ido cuando Lía llegó en auto. Ella bajó de él, corrió hacia Celia y miró hacia el interior de la propiedad, jadeando.—¿Y Nicolás? ¿Estuvo aquí?Celia, sorprendida por su agitación, asintió con la cabeza.—Sí…—¿Y aho
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