—Entonces no te arrepientas —dijo Celia, mordiéndose el labio. Sin esperar respuesta de César, se dio la vuelta y entró a la casa, cerrando la puerta tras de sí. Sabía perfectamente que, si se quedaba un segundo más, terminaría cambiando de opinión.César esperó pacientemente en el auto hasta que la luz de la habitación de ella se encendió, y solo entonces se fue del lugar.***Al día siguiente, en el aeropuerto, Carlos se estacionó justo en la entrada de la terminal. Bajó con Celia y sacó el equipaje de la cajuela.—Celia, en cuanto llegues, envíame un mensaje.Ella tomó la maleta y le sonrió con ternura.—De acuerdo.Luego, se adentró en el aeropuerto arrastrando su equipaje. Tras pasar sin contratiempos el control de seguridad, Celia se dirigió a la sala VIP para esperar tranquilamente la hora de abordar. Revisó su celular por un momento y, al ver una publicación reciente de Lía, se sorprendió."¿Lía también está en el aeropuerto? ¿Será posible que…?"Marcó su número de inmediato. L
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