Laia era muy pragmática. En su día a día vivía ajustando cada gasto al detalle, jamás se le habría ocurrido entrar a una tienda de lujo solo para comprar una prenda.Aunque Valentina o Leonardo pudieran pagarle la cuenta, ella nunca habría comprado tres conjuntos de una sola vez ni habría propuesto un precio tan absurdo a la dependienta.Laia no era tonta.Pero a él sí lo tomaba por tonto.En una tienda de lujo no se regatea, ni tampoco hay descuentos. La diferencia solo podía pagarla él como el ingenuo que era.Él, de buena fe, la había ayudado a buscar una vendedora para elegir ropa, pero ella, a propósito, lo había puesto a gastar de más.Pero Andrés ya estaba metido en el ajo. Había recurrido a su propia dependienta y, por orgullo, no le quedaba otra que pagar toda la cuenta.Aunque para Andrés ese dinero no significaba nada, la actitud de Laia lo había dejado de mal humor.Si Laia se lo hubiera pedido, él se lo habría dado, pero entonces ella le quedaría debiendo un favor.Y los f
続きを読む